Huehues: Una tradición de gasto y pasión

La gente arraigada a sus tradiciones no deja de participar en el carnaval de los Huehues,
22 de febrero de 2012      por Elvia Cruz        

Huehues: Una tradición de gasto y pasión
                  Fotografía por: Esimagen              

Fiesta muy difícil de abandonar que cuenta con la participación de cientos de personas año tras año. No les importa el costo que representa danzar en una cuadrilla o si es en Xonaca, El Alto, La Luz o Analco. Para ellos es “mejor” porque, según explican, son los barrios más representativos de Puebla.

 

¿Hasta dónde son capaces de dar por esta tradición? 

Ángel Benavides de 50 años de edad cuenta que en los días que dura la fiesta deja de trabajar con tal de participar. Lleva más de 20 años participando en El Alto y comparte que en algunas ocasiones le han dado permiso hasta por dos días en su trabajo, en otras, se ha quedado sin su fuente de ingreso por el carnaval.

Su caso se repite entre los danzantes, quienes no les importa desembolsar más de 15 mil pesos para sus trajes con tal de bailar las canciones tradicionales.

Según las versiones recogidas,  si es la primera vez que participan en las comparsas gastan entre 10 mil a 20 mil pesos. Tan sólo la ropa cuesta alrededor de 9 mil y 12 mil. A eso se suma el mosquetón (arma) otros tres mil pesos, más otros mil pesos de la careta, en  dos mil  pesos sale el sombrero.

Los zapatos que se utilizan son especiales y se oscilan entre otros  dos mil pesos, además del costo de la pólvora -dependiendo del tanto que ocupa cada uno-.

Aún cuando ya han participado en varias ediciones del Carnaval, los pobladores renuevan año con año sus utensilios, porque su costumbre es llegar al festejo con la mejor presentación posible.

La participación cada vez es mayor pues cada año se suman jóvenes y niños a esta escenificación a la cual acuden personas de todo el país y del extranjero. Una de las regiones más reconocidas es la de Huejotzingo, lugar en donde está muy arraigada esta tradición.

La cuadrilla más antigua

La cuadrilla más antigua es 26 Oriente, la original, formada actualmente por unos 80 huehues, músicos, el diablo y las maringuillas, que recorren el barrio y una parte de la ciudad danzando y haciendo bromas, mientras son seguidos por los vecinos que beben y se divierten con los personajes.

La investigadora Nancy Churchill asegura que 26 Oriente, la original data de 1937, según documenta una fotografía y fue fundada por Adrián González, aún recordado por los ancianos del barrio.

El carnaval es una expresión cultural que vincula el pasado, el presente y el futuro, porque la vestimenta, la música y los bailables son tradiciones heredadas de las generaciones anteriores y la práctica incorpora a los jóvenes y niños que serán los carnavaleros del futuro. Son días de diversión, porque luego sigue el periodo solemne de la Cuaresma. Por tanto, las festividades incluyen a la música, el baile y la comida antes de tener que despedir a la carne”, ha sostenido en varias ocasiones la investigadora.

 

¿Qué representan los Huehues? 

Los Huehues representan a los hacendados de antaño; visten elegantes pantalones y chaleco, camisa de mangas largas, corbata y zapatos pulidos. Llevan capas como las de los hidalgos de la época de la conquista, pero de colores brillantes bordados con lentejuelas y chaquiras. En sus sombreros portan plumas características de los penachos indígenas.

Las máscaras con facciones españolas ocultan los rostros de los indígenas y los mestizos pobres, trabajadores de las haciendas, que al no poder asistir a las fiestas de sus patrones hacían sus propias reuniones imitando la vestimenta de los hacendados y sus señoras.

 

La historia

La tradición del baile de Huehues o de “los viejitos” se remonta a danzas que derivan de los que antiguamente se dedicaban al Dios Viejo, Dios del Fuego y del año Huehueteotl.

La danza de los viejitos es el resultado de una fusión sincrética entre las creencias indígenas y las católicas en el momento de la evangelización española durante el siglo XVI.

En el siglo XIX, cuando fue la invasión francesa en 1862, las tropas a la hora de descansar tocaban, bailaban la música y danzas que traían consigo.

El pueblo mexicano los observaba y los imitó para ridiculizarlos, sin saber que estaban introduciendo un elemento cultural nuevo a su música y bailes nacionales.

No fueron iguales, ni en vestidos, ni en pasos, ni en música, solo fueron imitaciones, pero sirvieron para desarrollar una nueva creatividad.

 

¿Difícil que se pierda?

Ángel Benavides refiere que desde hace varias décadas se ha venido comentado que ahora sí van a desaparecer el carnaval. “Pero lo veo difícil, porque cada vez hay más gente que participa en esta fiesta, así como más visitantes”.

Según lo que le contaba su papá y otras personas de la zona, es que en la época de la Revolución, Venustiano Carranza pretendió obligar a los pobladores a no realizar nunca más esa fiesta, pero nadie les hizo caso.

Si esa vez no lo lograron, mucho menos ahora que la tradición se ha hecho más fuerte”, agregó.