Don Rómulo Sánchez hoy cumple 103 años de vida

Hasta hace unos años se le veía en su carreta que era jalada por un burro.
17 de febrero de 2017      por Paulo Yolatl        

Don Rómulo Sánchez hoy cumple 103 años de vida

La vida de Don Rómulo Sánchez Campeche es extraordinaria, no sólo porque ha vivido más de un siglo, sino porque tiene 10 hijos, entre ellas dos gemelas; 50 nietos, 30 bisnietos y 15 tataranietos.
 
Es el hombre del siglo que piensa existir por lo menos otros 15 años o hasta que Dios lo diga.
 
Aunque nunca aprendió a leer y escribir, sabe perfectamente de historia porque él la vivió, le tocó nacer el 17 de febrero de 1915; sus padres fueron Irene Campeche Cordero y Benito Sánchez Madrid, quienes participaron en la Revolución Mexicana.
 
Es vecino de la junta auxiliar de San Baltazar Campeche perteneciente a la ciudad de Puebla, vive en la casa marcada con el número 5308 de la avenida Aquiles Serdán.
 
Y en esta ocasión, relata una parte de su vida a Sexenio Puebla.
 
Don Rómulo fue campesino, músico y también trabajó en una fábrica textil.
 
Actualmente se le ve en las calles de la ciudad, afuera de su casa, en la iglesia, en el parque.
 
 
Y si vivo cien años…
Hasta hace diez años compartió esta vida con su esposa Juana Cuautle Cuautle, con quien tuvo 10 hijos: Asunción de 82 años que es el mayor de todos, le sigue Gerardo, Fide, las gemelas Carmela y Marcela, Martha, Miguel, Refugio, Ángela y Delfina de 55 años de edad que es la más pequeña.
 
Don Rómulo ya puede completar la canción “…cien años pienso en ti”.
 
 
La comida
Quizá el secreto para vivir tanto tiempo es la alimentación, Don Rómulo nos reveló qué es lo que come y no es nada de otro mundo, eso sí, en su dieta no hay ningún producto químico. Sus favoritas son las verdolagas y los quintolines, también la carne de pollo y las habas, todo lo que da el campo. Eso quizá no sea la fuente de la eterna juventud, pero sí por lo menos lo ha llevado a vivir más de un siglo.
 
 
El contrabajo
Nunca imaginó que este instrumento lo ayudaría a tener dinero, a comprar un terreno donde ahora vive parte de su familia.
 
En una de las habitaciones de su hogar nos muestra sus fotos cuando era joven, cuando fue músico y tocaba el contrabajo que aún se aguanta y de vez en cuando lo hace sonar.
 
Es en ese cuarto donde también recuerda a su Dios que lo ha hecho vivir tanto tiempo, y lo hace colocando un altar von flores y una virgen de madera que también tiene más de un siglo de antigüedad, la cual es herencia de su familia.
“Fuimos muy pobres, yo me iba a la fábrica en calzones de manta y mis huarachotes”.
Hasta hace unos años se le veía en su carreta que era jalada por un burro. Aún recuerda cuando agentes de Tránsito lo detuvieron por andar así en las calles de la ciudad.
"Me detuvieron y me preguntaron que si traía licencia, yo les dije que sí, que allá abajo la tenía el burro".
Antes de ello, Don Rómulo se empleó en una fábrica donde ganaba sus buenos pesos.
“Yo he visto muchas cosas… Yo trabajé en la fábrica de Mayorazgo y ganaba seis pesos, en aquel tiempo le daba cinco pesos de raya y ya era mucho dinero, porque todo era de a centavos”.
 
Fiestas de San Baltazar
Una de las fiestas que sigue presente en nuestro personaje es la que se celebra cada 6 de enero en honor a San Baltazar.
 
Afuera del atrio de la iglesia de esa demarcación era el festejo donde algunos de sus familiares aprovechaban para vender comida. Uno de sus tíos fue conocido por su exquisito mole, el tradicional poblano.
 
Aquellas fiestas duraban todo el día y como ahora  cientos de familias la disfrutan con sus nuevos toques de modernidad.
 
 
De un rancho a otro
En sus años de juventud viajar de un lado a otro era muy costoso si lo hacían en carretas. Los coches ni habían llegado a la ciudad.
 
Por ello los que no tenían dinero optaban por ir a pie desde esa junta auxiliar hasta el corazón de la ciudad.
 
Don Rómulo siempre caminaba, se le veía como hoy por todo San Baltazar que en ese entonces era muy pero muy pequeño y lleno de barrancas.
"Había unas carretas que sólo eran para las personas con mucho dinero, viajar en ellas costaba seis reales, del centro hasta San Baltazar Campeche, pasaban frente a los molinos de Huexotitla, pasaban entre los ríos".
 
Amor eterno
Ángela Sánchez es una de sus hijas y se siente admirada por todo lo que ha hecho en 102 años; lejos de sus carencias sacó adelante a todos sus hermanos y agradece a Dios que lo mantiene vivo para demostrarle su amor.
"Yo lo veo muy bien y le doy gracias a Dios que está bien conservado, yo quisiera que nos siguiera viviendo otros cien años para que nos esté viendo, eso le pedimos a Dios”.
Ángela sabe que el secreto fue su alimentación, esos quelites que le dieron tanta energía para ser "muy canijo" cuando era joven.
 
Don Rómulo -cuenta- siempre tuvo un carácter fuerte y siempre fue el sostén de su familia.
"Pintaba  campos de fútbol... Se andaba prestando con los demás que lo ocupaban para labores".
 
Un gran amigo
Joel Castro Argüelles, es el sacristán de la Iglesia de San Baltazar y es uno de los mejores amigos de Don Rómulo; aunque es  26 años más chico, parece que se conocen de siglos atrás.
“Siempre va a misa, va corriendo… Toda la gente de por acá lo admira; tiene mucha valentía, ya casi no oye, pero te carbura muy bien, te entiende muy bien y me ha dicho que quiere vivir 115 años".