Monterrey, México.- ¿Es un OVNI? ¿Es un avión? ¡No!, es un… ¿champiñón?

El gigantesco y desconocido objeto circular que mantuvo al mundo en vilo por un año resultó no ser un accidente alienígena después de todo.

Durante los últimos días, un grupo de buzos fotografió la anomalía situada en el lecho oceánico a casi 90 metros de la superficie en el mar Báltico.

De acuerdo a información difundida por el grupo de cazadores de tesoros Ocean X, quienes descubrieron el supuesto OVNI el 19 de junio de 2011, primero pensaron que era una piedra o un acantilado rocoso, pero tras una observación más minuciosa, el objeto se reveló como un hongo inmenso que se eleva de 3 a 4 metros del suelo, con sus cantos redondeados.

Lo que causó la confusión en un principio fue que el objeto de forma ovoide y que se encontraba rodeado de otras extrañas formaciones similares pero de menor tamaño, parecía estar cubierto de hollín.

Los descubridores, Peter Lindberg y Dennis Asberg, encontraron esta formación del tamaño de un Jumbo Jet usando un escáner de sonar.

Las imágenes obtenidas por este medio invadieron la red y empezaron las especulaciones respecto al origen y naturaleza del objeto que, a decir de algunos, se parecía al Halcón Milenario de las películas de Star Wars.

Se dijo que era de todo, desde una falla en el sonar hasta una nave rusa hundida y, por supuesto, una nave espacial que se habría estrellado en el océano.

Como el misterio continuaba, alimentando la imaginación de muchos, Lindberg y Asberg decidieron volver al lugar, ahora armados con cámaras a control remoto y buceadores de gran profundidad.

Fue así que encontraron que se trata de una comunidad de hongos de la cual tomaron muestras que entregaron a especialistas para averiguar más sobre el mal llamado OVNI, que más bien es un OSNI (Objeto Sumergido No Identificado) al que esperan desenmascarar.