Denuncian compadrazgos en Asociación Mexicana de Árbitros

Una fuente anónima aseguró que la AMA dejó de lado sus orígenes y verdaderos principios para convertirse en un organismo de compadrazgos e influencias.
13 de marzo de 2017      por Sergio Noriega        

Denuncian compadrazgos en Asociación Mexicana de Árbitros

Durante los últimos días, la Asociación Mexicana de Árbitros (AMA) ha estado en "boca de todos", después de que se desatara toda la polémica que llevó a la suspensión de la Jornada 10 de la Liga MX. Pese a ello, poco se sabe de la forma en que opera el organismo, además de las inconformidades de muchos de sus miembros por las decisiones tomadas por la dirección.

Para algunos silbantes, la forma en que se está dirigiendo la AMA no es la adecuada. Entre las denuncias más frecuentes está que la igualdad de oportunidades de trabajo no se asemeja a lo que se ofrecía en los años subsecuentes a su fundación. Aparentemente, todo se limita a una situación de compradazgos y manejo de influencias.

“Al inicio nos sentimos honrados de que los árbitros hicieran esto (AMA), de que fueran un parteaguas en el futbol mexicano. Pero los cuatro dirigentes que son Roberto García Orozco, Paul Delgadillo, Francisco Chacón y José Luis Camargo agarraron la batuta y fue para ellos. Una asociación se hace para ayudar, pero empezaron a correr árbitros, decían que se había terminado su ciclo y así los echaron", declaró una fuente que pidió el anonimato al diario RÉCORD.

De la misma manera, reveló que los llamados Cuatro Fantásticos comenzaron a adueñarse en su totalidad del organismo. Varios de los inconformes tiene que seguir pagando una cuota anual que va desde los mil 200 hasta seis mil pesos para seguir siendo parte del organismo, dependiendo de la categoría del colegiado.

“...la mayoría está adentro del gremio y no quedaba de otra más que sumarte para no quedar fuera del grupo. Cuando se forma la asociación inician las cuotas, todos ponían su dinero, pero al momento que la Federación designaba, la AMA no decía nada, estaban en contubernio, no se dieron cuenta que abajo había gente muy inconforme”, apunta.