Los niños del Estado Islámico, entre la guerra y la muerte

Ante la continua pérdida de territorios en Siria e Irak, el Estado Islámico continúa reclutando menores de edad para engrosar sus filas y crear una generación más radical.
26 de febrero de 2017      por Sergio Noriega        

Los niños del Estado Islámico, entre la guerra y la muerte

El Estado Islámico pierde fuerza en Oriente. Siria e Irak están próximas a dejar de ser sus guaridas y pronto deberán de buscar nuevos territorios. Aunque la liberación de ciudades parece un triunfo sobre la agrupación extremista, la realidad es que esta milicia terrorista está muy lejos de desaparecer. Acorde con los especialistas, pronto regresarán a la estrategia de guerrilla y fortalecerán el uso de los llamados lobos solitarios.

Una de las mayores preocupaciones a nivel internacional es la capacidad del Estado Islámico para adaptarse a circunstancias adversas. Asimismo, un tema causa especial consternación: la estrategia de reclutamiento de los terroristas. A diario, se siguen recibiendo reportes de menores de edad integrándose a las filas de la organización, a fin de convertirlos en los temidos niños soldado.

Los milicianos y las comunidades afectadas por esta problemática conocen a los pequeños como los cachorros de león del califato. Cabe precisar que la mayoría son procedentes de Siria e Irak, países donde cientos de familias pierden a sus pequeños desde temprana edad para su adoctrinamiento radical con base al Corán.

¿Para qué son utilizados los niños soldado del Estado Islámico?

El objetivo de la milicia terrorista es adiestrar a una nueva generación más radicalizada, que siga fiel a su lucha de crear un califato en la región y combate a los infieles. Los pequeños tienen la misión de perpetuar el legado de terror del Estado Islámico, además de ser utilizados para lanzar atentados en lugares públicos sin despertar sospechas.

De la misma manera, la organización ha pasado a emplear a los niños del Estado Islámico como ejecutores de decapitaciones, por lo que resulta más común verlos en grabaciones subidas a Internet. Se estima que entre Irak y Siria, la organización cuenta con un ejército de mil 500 menores de edad, aunque algunos medios apuntan a que los campos de entrenamiento tienen una mayor población de infantes.

De acuerdo con periodistas y activistas en la zona de guerra, los terroristas dividen a los niños en dos grupos: los más débiles y los más fuertes. En el primero de los casos, son asignados a una escuela para aprender de manera profunda el Corán, mientras que los fuertes, anteriormente, se trasladaban a Mosul para recibir entrenamiento militar.

El adiestramiento consistía en levantarse temprano a rezar, para después pasar el ressto del día aprendiendo como desmontar fusiles, configurar una bomba improvisada o detonar un chaleco explosivo. Asimismo, los niños del Estado Islámico son golpeados frecuentemente con palos para que consigan una mayor resistencia.

Uso de drogas en los campamentos

Ante la frustración y nivel de traumatismo que sufrían algunos pequeños durante el entrenamiento, el Estado Islámico les suministran drogas para que pierdan el miedo. Según algunos reportes, el uso de narcóticos es frecuente antes de que se lleve a cabo una decapitación, así como un atentado que implica el autosacrificio del infante.

De la misma manera, los niños son expuestos durante sus trances a videos donde predomina la violencia, se les ofrecen dulces y banderas, además de que practican las ejecuciones con muñecas rubias. La finalidad: desensibilizar a los menores para evitar que duden en los momentos críticos.

¿Qué pasa si se niegan a unirse al Estado Islámico?

La brutalidad de la organización islámica no conoce límites. Acorde con las agencias noticiosas, los métodos utilizados para convertir a los infantes y reclutarlos en sus filas son demasiado drásticos. Los yihadistas no dudan en amputar las manos a menores de edad que se niegan a obedecer sus tareas, sin importar que las lesiones los conduzcan a la muerte.

La mutilación de los menores es un castigo que anteriormente solo aplicaban a los acusados de robo, así como a los traidores y espías de las Fuerzas Armadas. Ante la desesperación de perder territorios continuamente, los terroristas han vuelto más estrictos sus métodos, tanto a la hora de combatir como de reclutar nuevos miembros.

Otra de las estrategias para resistir el embate de las tropas iraquíes y de Siria es el uso de drones, los cuales son enviados a puestos de defensa para guiar a los kamikazes a sus objetivos de forma más efectiva. Aunque los gobiernos locales presumen un avance notable en tierra contra el Estado Islámico, la realidad es que la victoria sobre el terrorismo está demasiado lejos.