En memoria de Agnes Torres
por Alejandra Gómez Macchia
12 de marzo de 2012

 

I.Ella
 
El domingo en la noche recibí una noticia perturbadora: Agnes Torres habría desaparecido desde el viernes en la noche.
Conocí a Agnes en Mayo del año pasado durante una entrevista que le hizo Mario Alberto Mejía en la radio.
Cuando Agnes entró a la cabina, la mayoría de los hombres que estaban ahí se reacomodaron erguidísimos sobre sus sillas. Le abrieron paso a tremenda mujerona: morena, delgada, de finas facciones y voz dulce. No dudo que dos o tres hayan fantaseado con pedirle su teléfono al terminar el programa.
Ya acomodados todos, Mario Alberto comenzó la serie de preguntas sobre la confusión que existe entre los términos utilizados por la comunidad gay y  transexuales. Agnes, con claridad y dominio del tema,  respondió sin titubeos y hasta se dio el permiso de hacer algunas bromas.
Fue entonces (cuando se desveló su verdadera identidad) que los mismos  cretinos que se lamían los bigotes, arrastraron discretamente sus sillas para atrás: justo cuando Agnes y Mario Alberto hablaban sobre la ignorancia, el odio y los crímenes de género.
Hay que decir que esa emisión fue de las más escuchadas durante el año pasado. 
Los teléfonos no dejaron de sonar. La gente (por morbo o interés genuino) no paró de hacerle preguntas a la activista "trans", que también era psicóloga. 
El tiempo en radio vuela. El programa terminó y al salir fui a tomar café con Agnes y su mamá. La señora que esperaba afuera de la cabina, como cualquier madre, amaba profundamente a su hija.
En la cafetería, las miradas maledicentes de las damitas el buen decir poblano se dirigían a Agnes. Murmuraban. Algunas encopetadas fingían demencia, pero Agnes no pasaba nunca desapercibida...
Fueron casi dos horas de charla.
Hablamos de Tehuacán: lugar donde nacimos ambas, y de inmediato se magnificó la simpatía.
También discutimos sobre la libertad sexual, las negligencias de la burocracia, de Freud, Jung, etc.
Después de la despedida nos agregamos en Facebook. Di un tour por todas sus fotos: fiestas, moda, bares, modelaje, activismo. Muchas sonrisas. Muchas…
Hablamos un par de veces más vía Messenger.
Nunca la volví a ver
 
II. La Barbarie
Ella era Agnes, que fue también Abraham Torres.
Agnes salió de su casa el viernes para ir a  una fiesta.  Dejó a Abraham en la buhardilla: hace más de diez años que lo abandonó. Agnes seguramente llevaba toda la actitud para fiestar. Imagino que iría vestida muy sensual con esos escotes enormes que acostumbraba usar.
Agnes no llegó al lugar, ¿o llegaría?
No lo sabemos. Los diarios aún no desvelan la trama.
Un sábado en blanco  y negro para su madre…
Abraham, Agnes. Abraham, Agnes 
¿Dónde andará?
Domingo: las noticias atroces tienen pies alados. 
En twitter y en Facebook apareció un hashtag #Agnestorres.
¿Qué pasó?, me preguntaba.
"Ayuden a difundir esta foto. Agnes Torres: activista transexual está desaparecida desde el viernes".
Domingo anocheciendo (en los principales diarios poblanos): "Habrá que confirmar si es Agnes Torres la  persona hallada  muerta, degollada y  con visibles muestras de tortura".
Me fui a dormir aterrada. ¿Cómo era posible que Agnes...?
 
Lunes 8:00 am. Despierto y lo primero que veo en el internet es la funesta confirmación del asesinato de Agnes.
Hoy todo el día pensé en aquella charla posterior a la entrevista.
 
 
III. Un cretinazo Panista 
No hay palabras. O sí: este fulano se definió solo al escribir semejante sandez en Twitter. ¿Estas alimañas son nuestros servidores públicos?
Vea el lector. 
Y asústese pues esto si es obsceno...
 
Juan Pablo Castro, panista que la semana pasada generó polémica por sus señalamientos contra el “matrimonio entre jotos”, dijo que el activista transgénero Agnes Torres, asesinado este fin de semana, “merecía lo que le pasó”.
 
“La tal ‘activista’ #AgnesTorres se merecía lo que le pasó, se sabe que se aprovechaba de jóvenes en Puebla. En Cholula todos lo sabían”, escribió Castro en su cuenta de Twitter @jpcastrogamble.
 
Cabe mencionar que a esta hora (12:30 am del martes 13) al  darme una vuelta por su twitter, el panistas Juan Pablo Castro evidencia su pobre criterio, pésimo gusto y cobardía al haber borrado los bochornosos tweets.