El Último ¡Fuck You! de Amy Winehouse (Una Carta)
por Alejandra Gómez Macchia
23 de julio de 2011

Amy, ya sabía que eras problemática. Así titulaste una canción, y así también vendiste el mejor de tus conciertos.

Problemática. Problemática. Niña problema...

Hoy te escribo desde este "fucking mad world" del cual escapaste hace dos noches.

¡Confiésalo! nunca te gustó este lugar; odiabas tu persona, odiabas ser talentosa y admirada. Odiabas encontrar la sobriedad porque te dabas cuenta de lo monstruosa que podías ser en este -también-  monstruoso y competitivo mundo, en donde tú, ibas a llegar a ser la prolongación del un soul agonizante. Odiabas ver cómo las masas te alcahueteaban el vicio y hacían chunga de él.

Ya eras "la payasita de la fiesta".

Ya te metiste por la nariz la coca más pura.

Ya la Mota.

Ya el jalón apasionado del Bong con Salvia, ya el Crack en un lata de Dr. Pepper, en un cuartucho insalubre sitiado en el inframundo; muy cerca de la Realeza Inglesa y su eterno "Post War Dream". Ya te habías tumbado los dientes con su efecto, ya la piel era una lija como la de Ava Gardner en sus último días...

Ya Londres sigue siendo gris sin ti (siempre lo ha sido), tú lo sabías y lo odiabas.

Ya no estás con Billie Holiday, con quien siempre te comparé... Ya no con Janis Joplin ni con Kurt Cobain. Supongo que cada uno de ellos está flotando en su tiempo en pausa.

Siempre me gustó tu desparpajo; siempre la decadencia y el cinismo. Siempre triste pero sexual.

¡Ay, esa voz!

Era de negra.

Cuando te conocí, te dije: eres la reencarnación de la Holiday y de June Tyson.

Reíste y pensaste: ¡Fuck you!

Esa mentada de madre que era un mantra en tu boca, ¿la pronunciaste más veces que la palabra amor?

Yo creo que sí. Y te entiendo; un "Fuck you" muchas veces se dice con mayor sinceridad que un "te amo". ¿O, no?

Amy, Amy, Amy. Así comienza tu disco "Frank" ¿cierto?...

Déjame contarte desde el "más acá" que yo canté con rabia tus canciones. Me enojaba verte, pero también era fascinante porque eras la genuina imagen de la decadencia de mi generación. Tenemos la misma edad, ¿recuerdas? ¡no! Yo soy más grande...

Y también como tú y como nuestros contemporáneos; los vicios nos vinieron por ocio, por tristeza, por ese "moody down", por el mal del "Hombre Esquizofrénico del Siglo XXI", que con tanto poder entonaban nuestros cuates los King Crimson.

¡Ja!

¿Cómo hemos disfrutado el rock inglés, no?

Pero esa generación fue diferente, Amy. Era una generación que bebía por el placer de beber, no por paralizar su onerosa existencia, no para idiotizarse y hacer de esto el único atributo de identidad.

¡Producían, Amy, producían!

Los que se salvaron de sus vicios ahora son místicos pregoneros de buenas causas; algunos perdieron su poder o su encanto. No así Morrison y Janis o Hendrix, que también los sacaron con los pies por delante a los 27 y hoy son semidioses.

Hiciste tu intento, Amy, pero erraste al final: te pusiste de pechito a la mirada de los morbosos. Ya no te iban a escuchar; iban a ver qué "tan feo" hacías en el escenario.

¡Tontita! Caíste en el juego del "masaje", y tú eras el medio propicio.

Tu look reflejaba esa inconformidad de haber nacido en los ochentas, de haberte desarrollado en los noventas y llegar a la cima en el nuevo siglo: tan lleno de contrastes, tan denso, tan rápido (porque la cibernética, Amy, ha venido a desafiar a la cuarta dimensión que buscaban los hippies).

¡Mira! Hoy tu muerte se supo en minutos. Ya sabes, la gente que te "quería" comenzó a mandar tweets exponiendo su consternación. Pero tú sabías que iba a ser así, es más, no dudo que hasta alguna vez jugaras con el tema mientras entraba el arpón en tu vena.

"Cuando yo me muera"...

"¡Fuck you!"

¿Sabes? Me da tristeza ver cómo dentro de todo el chisme que se ha desatado, los videos que más corren por la red son en donde apareces más grave.

Así es esto, Amy. Y por eso entiendo que hayas querido mandar todo al diablo. La gente que te oía, en su mayor parte eran jóvenes que ni sabían de Jazz, ni de Soul.

No les interesaba en lo más mínimo si tu influencia más grande fue un tal Thelonius Monk, “que en sus Rondas Nocturnas lo conocen”...

Te seguían por que era "cool" ser adicta, porque es "nice" ser anoréxica y porque "no cantabas tan peor".

Amy, qué bueno que ya vinieron por ti.

Acá ya no tenías absolutamente nada que hacer.

¿Lo gozaste?, ¿disfrutaste el último "jalón"?

Espero que sí. Espero que hayas abierto el balcón de tu piso londinense escuchando lejos, lejísimos y grises los acordes de  "Strange Fruit" cantados por la Holiday.

Aquí lucrarán pocamadre con tu imagen, de eso no te apures.

Ya no contigo. Ya con "tu triste final". Con la lástima que todos sienten y esperando que Dios te perdone y te tenga en su gloria.

Ya con el lugar común en la boca anunciando: "¡Bah!, era la crónica de una muerte anunciada".

¡¡¡¡¡Fuck you!!!!!