¿Sabemos o intuimos qué quiere el cliente?
por Isidro Sánchez Macip
30 de marzo de 2017
Existe un caso que me llama mucho la atención y que seguramente ha sido el centro de varias pláticas de aficionados y  me consta que también ha estado en boca de expertos analistas y periodistas de fútbol. Resumo a grandes rasgos el caso en cuestión: un equipo, que tomando en cuenta este último periodo de 20 partidos, tiene el 85% de efectividad y que tiene el doble de goles anotados que recibidos, y a pesar de estos números envidiables, genera rechazo del público en general. Un suceso que desde mi punto de vista invita a la reflexión y a replantear las prioridades, que directivos y entrenadores, debemos de estar consientes que tienen nuestros clientes, los aficionados.
 
Muchos directivos y entrenadores, por las decisiones que toman, parecen intuir (o quizá estar totalmente seguros) que para que su producto sea rentable y obtener las mayores ganancias de éste, vendiéndolo de la mejor forma al mayor número de clientes, lo único que se necesita es ganar, sumar trofeos. El tipo de gente que da por hecho esta situación olvida algo que a mi parecer es vital. Cada equipo, al igual que sucede con los productos, es único e irrepetible, y por más que todos compitan por el mismo objetivo, son sus recursos e historia las que deben de marcar el rumbo a seguir.
 
Como sucede en todos los rubros, a mayor número de recursos disponibles y experiencia que te respalde, las obligaciones aumentaran. Un equipo de fútbol que cuenta con ambas cosas, forzosamente tiene la necesidad de buscar triunfos y campeonatos para poder vender, para entregarle a sus clientes el producto que esperan. En cambio, un equipo que no cuenta con ni uno de los factores antes señaladas, o que solamente cuenta con una de ellos, SI esta obligado a vender (tener seguidores), pero no a través de la obtención de triunfos y campeonatos.
 
Estoy seguro que el aficionado sensible (clientes frecuentes) no prioriza el triunfo ante cualquier circunstancia. El aficionado verdadero, el sensible, el que conoce del negocio, solamente busca dos cosas: contagiarse y sentirse identificado con lo que sucede en la cancha, no con lo que se logra. El logro será un valor añadido, un extra que se logra siempre y cuando el camino se haya transitado con dignidad, respetando la identidad y recursos disponibles.
 
Hay un equipo que viste de verde en el que sus dirigentes, me queda clarísimo, tienen como un único y claro objetivo el exprimirlo económicamente al máximo. Estos directivos están olvidando que el fútbol, como todas las demás expresiones artísticas, se trata de generar sentimientos y emociones, de contagiar al espectador a través de lo que sucede en la cancha. Si no hay contagio, si no hay identificación con el producto, de ninguna manera habrá ventas ni dinero que al parecer es lo que busca.
 
Hoy, a pesar de los excelente números de la Selección Nacional, hay dudas sobre el equipo. Esta duda surge de algo mas preocupante que el simple funcionamientos y lo cantidad de puntos o goles obtenidos, la duda y el rechazo son consecuencia que la afición no “siente suya” a “su selección”.