Periodismo en México: profesión peligrosa
por Carlos Quiñones
29 de marzo de 2017

Ser periodista no es fácil y serlo en México menos. Cuando en 1914 llegó el periodista John Reed a El Paso, Texas con la intención de cruzar a Ciudad Juárez y cubrir la Revolución Mexicana, ya tenía cuatro años de iniciado este alzamiento de peones en México. Había muchos periodistas que solo contaban el evento a la distancia, pero Reed fue más allá y decidió cruzar. No fue fácil, pero si realmente quería tener la noticia de primera mano lo tenía que hacer. Recibe un salvoconducto en Ciudad Juárez y eso le permite cubrir batallas por todo Chihuahua, luego conseguiría entrevistar a Pancho Villa y lo registró todo en el libro "México Insurgente" escrito ese mismo año. Estuvo a punto de morir en varias ocasiones, huyó de varios frentes, y siguió a Villa hasta Gómez Palacio, Durango.  Eso fue hace más de 100 años, hoy las cosas no lucen tan distintas.

En México, 81 periodistas fueron asesinados y 18 desaparecieron entre 2000 y 2014, según Article 19 que es la oficina que la organización defensora de la libertad de expresión con sede en Londres tiene, pero en la Ciudad de México. Article 19 informó que el año pasado fue uno de los peores años con respecto a periodistas muertos. Hay incluso sedes centrales de medios de comunicación que han sido atacadas con armas de fuego y hasta con granadas. Y de estos casos muchos siguen en la impunidad. No hay culpables.  Este 2017 hasta marzo ya van tres periodistas asesinados.

Ser periodista es una vocación que se abraza con la idea de informar, es una pasión con la que se vive con tal de ir detrás de la noticia. Pero luego la violencia y amenazas son demasiadas que muchos deciden mejor ya no informar sobre ciertos temas por miedo a represarías por parte de grupos criminales. Muchas veces se colocan mantas en alguna parte de la ciudad para informarle a cierta persona que deje de seguir ciertos casos. Recientemente el estado de Chihuahua declaró tres días de luto por la muerte de una periodista. Miroslava Breach fue asesinada, ella cubría a La Jornada en todo el estado y a El Norte de Ciudad Juárez. ¿Su "error"?, hacer reportajes del crimen organizado, ella investigó como el narco desterró a cientos de familias de la sierra de Chihuahua.

Los estados de Veracruz y Guerrero son las peores regiones de México para los periodistas debido al predominio de carteles violentos de narcotráfico y de políticos locales implacables. Al informar las noticias, los periodistas solo se limitan a repetir lo que dicen los informes policiales oficiales. Y en algunos casos, los periodistas deciden mejor no publicar nada en absoluto. Cuando alguien decide hacerlo, la muerte los empieza a asechar. Algo así le sucedió a Anabel Flores Salazar que fue secuestrada, torturada y asesinada en Veracruz en febrero de 2016. Ella cubría la sección policiaca de El Sol de Orizaba. Cubrir noticias sobre corrupción, delitos y carteles es marcar su sentencia de muerte.

A veces pienso que ser periodista en México es ser corresponsal de guerra. No se sabe por dónde van a llegar las balas. No se sabe quién se puede enojar por algo que se publica. Algo que preocupa es que ante la muerte de Miroslava en Chihuahua el presidente Enrique Peña Nieto no dijo nada ni condenó el hecho. Basta de amenazas a los periodistas, basta de no dejarlos hacer su trabajo. Al periodista hay que cuidarlo y no matarlo. La información debe de fluir sea como sea. El periodista solo hace su trabajo que es el de informar. Y los ataques también se sienten en redes sociales donde las amenazas contra el gremio periodístico son de forma diaria. Siria y Afganistán superan a México en los números de periodistas asesinados. Aquí se supone no hay guerra, pero parece que sí y cobra victimas cada mes en promedio. 

 

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