Constitución Centenaria
por Martín Barberena
06 de marzo de 2017

 

La historia de México esta plasmada en nuestra constitución, no es frase retórica ni animo poético, es realismo mágico. A 100 años podríamos decir que -sin duda- teníamos mejores legisladores en ese entonces que hoy en día. Tampoco es romanticismo, no creo que todo tiempo pasado fue mejor, pero en materia constitucional, el asunto esta claro. Fueron mas claros, precisos, concisos, breves…lo que se requiere. Después de casi 500 reformas nuestra constitución se encuentra desarticulada, inconexa y despersonalizada. Invita, invoca, exhorta, exige, manda, ordena, establece, protege, señala y la percepción es que no se cumple y como no se cumple, se cambia y adapta a lo que quieren esos que votan y dicen representar al ¨pueblo¨. Como ejemplo la aberrante iniciativa de ley de Seguridad Interior que pretende legitimar al ejercito en tareas penales, por incompetencia del gobierno en turno.

 

Después de tres días en que el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM nos dio un repaso de pasado, presente  y porvenir de la constitución y del constitucionalismo mexicano, rebotan ideas y se tensan los nervios. Académicos de nombre internacional y los mejores doctrinarios nacionales presentes nos recordaron lo bueno que fue el inicio de nuestra Carta Magna al elevar los derechos sociales a rango constitucional., la nobleza del Amparo, la consistencia de derechos humanos y civiles….en fin, el transito por la vía de lo logros. Los pendientes abundan;  La laicidad del Estado es un asunto que interesa a amplios sectores de la sociedad mexicana, y subsisten tensiones en materias tan sensibles como los derechos sexuales y reproductivos.  En la última década el Estado de derecho y la democracia han sido fuertemente cuestionados en el país, ya sea por las violaciones a derechos humanos, la persistencia de la desigualdad y bajo desarrollo social y la falta de una sólida cultura de la legalidad, entre otros. El índice de Estado de Derecho México está muy por debajo de la media mundial según el World Justice Project ocupando el lugar 88 de 113 países estudiados.

 

Cien años después de toda esa gesta histórica queda en un pasado remoto y legendario que la mayoría de la población conoce poco, le interesa menos, tanto la historia como el texto. es el caso que ahora ni civismo dan en primaria.

 

En cuanto al sistema de gobierno -en la era de la alternancia- este se traduce en desconfianza, descrédito y descomposición de un sistema político que alega a gobernantes de gobernados. Me dirán que antes era igual….entonces que caso tuvo cambiar? No se si estamos peor que en el antiguo régimen de partido hegemónico, pero mejor…..tampoco. La cultura política del PRI hizo escuela en los otros partidos y así estamos. “Se parecen tanto al PRI…que no pueden engañarnos”, diría el recién fallecido filosofo de Ciudad Juárez Juan Gabriel.

 

La Encuesta Nacional de Corrupción y Cultura de la Legalidad (2016) 92% sostiene que México es un país corrupto y 70% que es uno de los tres mayores problemas del país. Mas grave aún, se conozca o no la constitución, el sentido común  funciona en la población y no se explican los motivos por los cuales en las ultimas décadas no haya - a la fecha- ningún gobernador o presidente sancionado conforme a la ley pese a la hechos documentados y difundidos. Casos Javier Duarte, Cesar Duarte, Guillermo Padrés, Rodrigo Medina, Andrés Granier, Fausto Vallejo, Tomas Yarrington, Humberto Moreira, Luis Armando Reynoso…mas lo que se sumen esta semana gozan de libertad “amparada”, pero libertad al fin y al cabo.

 

Resulta evidente que la gente advierte que los políticos se tapan unos a otros impidiendo la transparencia y acentuando el cáncer de la impunidad en el cual permea la idea de un sistema hermético fincado en la connivencia y el fraude a la ley de esos que juraron “cumplir y hacer cumplir” la ley que violan. Un dato lo dice todo, las 10 instituciones que dan confianza en México 7 no forman parte del gobierno y los tres son organismos públicos autónomos (INEGI, INE y CNDH) en tanto que las peor valoradas son instituciones que figuran como base de nuestro Estado de derecho: Presidencia, Congreso, Suprema Corte, Tribunales, jueces, partidos políticos ministerio publico y policía. Eh ahí el caso patético del ecocidio sufrido hace pocos días por parte de las tres esferas de gobierno en Ojocaliente. No sorprende -entonces- que la mala opinión que reflejan estas actividades se transfiera al documento que los regula.

 

La necesidad de sistematizarla, reordenarla y precisarla es motivo de enfrentamientos, sin embargo debemos de entender que dicho documento sirve a los ciudadanos, no solo a políticos , funcionarios o abogados. Debe ser el escudo protector que permite circular y enfrentar los abusos de las autoridades ineptas que llegan al poder suponiendo que merecen abundancia.

 

(para mayor información ver www.losmexicanos.unam.mx)

 

 

@mabcags