Los toros se ven mejor desde barrera
por Héctor Chávez
06 de marzo de 2017

 

Últimamente se a tocado mucho el tema de lo sobre poblado de los callejones de las Plazas de toros.

Tomare un poco de Historia para entender a fondo el uso del callejón. En la antigüedad las plazas no contaban con callejón, es decir solo se contaba con el ruedo por lo que en momentos de algún percance del torero era muy difícil y casi imposible prestarle apoyo. A paso del tiempo las plazas se fueron construyendo con un callejón separado por tablas donde se podrían resguardar los mismos toreros y personas que fueron en su momento “ayudantes” en el trascurso de la faena.

Así fue como en la evolución del toreo fue necesario la presencia de “la Cuadrilla” del matador. La cuadrilla está conformada por seis personas que tienen los roles siguientes; dos Picadores, tres banderilleros, y un mozo de espadas.

El mozo de espadas es la persona que se encarga de prestar el servicio al matador en turno durante la lidia, quien entrega los trastos necesarios conforme el tercio de la lidia, es decir quien le hace el cambio de la muleta por el capote, quien le pasará las banderillas en su caso, la espada y le proporcionara agua o algo que ocupe el matador en acción.

A paso del tiempo los ganaderos comenzaron a solicitar estar presentes para ver el desenvolvimiento de su ganado, ver sus características y poder hacer sus anotaciones para mejoras de sus animales, así surge también el espacio para el ganadero.

Ya en etapas modernas con la aparición de las cámaras fotográficas se comenzó a hacer costumbre que algún fotógrafo profesional acudiera al evento y plasmara lo que trascurría en la corrida en imágenes, la evolución de los medios de comunicación dieron paso a lo que hoy conocemos como reportero quienes se especializaban en algún arte o deporte, siendo como aparece el reportero taurino.

Existen los reporteros y los fotógrafos taurinos que siempre acuden a las corridas para poder transmitir a la afición fuera de la plaza lo que en ella se vivió, una profesión que merece todo mi respeto ya que además de ser grandes conocedores de la fiesta brava, tienen el arte de comunicar y en su caso de fotografiar cada instante de la corrida.

Pocos son los reporteros y fotógrafos taurinos que hacen grande esta fiesta con su trabajo, y muchos somos los que quisiéramos vernos en un futuro en sus zapatos.

Dentro del callejón, están también estos personajes indispensables para la fiesta brava y para las mismas empresas taurinas.

A la fecha el callejón de una plaza de toros ha dejado de ser el lugar de trabajo de todos los personajes que he citado, y se ha convertido en un lugar más para privilegiados.

La autoridad de la Plaza asigna a un encargado o juez de callejón, pues ahí es donde está el problema, en que muchas veces el mismo juez tiene que cumplir las encomiendas de personajes de la fiesta brava, y se les resta autoridad para cumplir sus funciones.

La Máxima autoridad de una Plaza de toros debería ser eso, AUTORIDAD, sobre la empresa, sobre los ganaderos, sobre los matadores, en fin sobre todas las persona que acudimos a una corrida.

Si realmente queremos un cambio en nuestra fiesta, comencemos por respetar a nuestra autoridad máxima, respetemos y hagamos respetar el reglamento taurino.

El incidente del pasado 6 de Febrero en la corrida de Encarnación de Díaz pudo haber terminado en tragedia, que afortunadamente termino con varios golpeados y dos con cornadas internas.

El callejón en una corrida de toros no es para “vivir una experiencia”, es para cubrir una función y si no tenemos algo que cubrir no debemos estar ahí.

Ojala las autoridades Municipales tomen cartas en el asunto y veamos los callejones más desahogados, al fin y al cabo “Los Toros se ven mejor desde la Barrera”.

 

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