Sí merezco un país con respeto
por Zaira Rosas
28 de febrero de 2017
Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com
 
Los mexicanos sabemos reponernos a cualquier embate, esa es mi certeza después de reír mucho gracias a Sofía Niño de Rivera, la exitosa comediante que ha podido sentarse junto al presidente Enrique Peña Nieto, que ha sido representante de la comedia mexicana en el show de Conan, me recuerda en medio del humor que los mexicanos hemos sorteado a las desgracias naturales, las políticas y las que nosotros mismos originamos por ignorancia, intolerancia y egoísmo.
 
Hemos pasado meses hablando de un mismo tema, Donald Trump. Preocupados por un muro que nos separa de un país, cuyo gobierno no cesa en ataques y nos centramos en lo mismo como si todos los movimientos internos dependieran de ello, no he visto a mi Presidente defender los derechos de los migrantes, y me duele, pero me duele más que ni siquiera pueda comenzar esclareciendo atentados internos, que nos olvidemos de los mártires sociales de la corrupción, la impunidad y continuemos enfocados en los problemas en vez de generar soluciones.
 
Hemos enfrentado catástrofes sociales como el 2 de octubre, aquí seguimos, pidiendo se respeten los derechos, se apoye a la educación y el gobierno nos escuché, las formas de represión han cambiado, mas las voces siguen haciendo eco en distintos grupos, a veces estudiantiles, igualmente masacrados como los 43 de Ayotzinapa, en otras ocasiones los perseguidos son los grupos indígenas, a veces los maestros, pero nunca se persigue a los verdaderos agresores. Se pisotea la libertad de expresión, los derechos humanos y nuestra dignidad, mientras los políticos corruptos y saqueadores viven en libertad. 
 
Jacinta Francisco, Alberta Alcántara y Teresa González, tres mujeres hñañus acusadas de secuestrar a seis policías federales en el 2006. Más de 10 años tuvieron que pasar para que se reconociera la inocencia de estas mujeres y se les ofreciera una disculpa pública por el agravio. Sin embargo las disculpas no borran el daño ni el dolor de sus familias, mucho menos el tiempo que injustamente se les privó de la libertad, y en tanto ellas libraban una batalla por hacer valer sus derechos, en Veracruz Karime Macías de Duarte escribía en libretas mont blanc “Sí merezco abundancia”, misma que se robó junto a su marido del estado que lo tenía todo, y junto con el dinero y múltiples obras se robaron la tranquilidad de los veracruzanos, el respeto a los periodistas y la dignidad de quienes por su culpa se han quedado sin salarios y pensiones.
 
Pero las palabras pesan y como dije antes, sabemos reponernos y las batallas que constantemente libramos nos enseñan y fortalecen, por ello en vez de quedarme pensando en si las planas de abundancia le funcionaron a Karime Macías, me quedo con la frase del discurso de Estela Hernández, hija de Jacinta Francisco Marcial:
“En pie de lucha por nuestra patria, por la vida y por la humanidad. Hasta que la dignidad se haga costumbre”.
Si las planas que durante años los maestros ponían a sus alumnos para aprender algo o las que hacía la esposa del ex gobernador veracruzano realmente sirven para conseguir lo que uno quiere, invito a todos a escribir: Sí merezco un país con respeto para los derechos humanos y cada una de las personas. Sí merezco que se erradique la injusticia, que se cuide a los indefensos y se enseñe a todos a apoyarnos, a darnos la mano en lugar de ponernos el pie. Sí merezco conocer a mi nación, saber de su cultura y defenderla ante un extraño enemigo. Sí merezco disfrutar de la abundancia que tiene México en recursos naturales, aprovecharlos para el crecimiento de nuestra patria en lugar de regalarlos a extranjeros. Sí merezco apoyar el talento nacional y portar con orgullo lo que artesanos labran con mucho trabajo o impulsar a quienes tienen grandes ideas y por falta de herramientas buscan oportunidades en otros países. Sí merezco un México donde los políticos busquen un bien general por sobre uno personal. Sí merezco igualdad de género, respeto a la diversidad de creencias y preferencias sexuales. Sí merezco dignidad sin importar la raza, edad o género…
 
Que la plana continúe hasta que la dignidad, la tolerancia, la justicia, y el amor entre los unos y los otros se haga una costumbre, para que dejemos de sentirnos inferiores ante otras naciones, nos preocupemos primero por el país y luego de los problemas exteriores, para que desarrollemos todo nuestro potencial y aprendamos a alzar la voz para gritar soluciones y aportar ideas que engrandezcan a nuestro México. Somos más que una frontera, más que un Presidente temerario, más que gobernadores que saquean estados y más que bandidos o sicarios. Por todos esos que somos la mayoría: Sí merezco un México mejor.