¿Por qué pierden credibilidad los partidos?
por Zaira Rosas
21 de febrero de 2017
Pasó con el PRI, el PAN, el PRD, los ciudadanos llegamos a un punto de hartazgo y desconfianza hacia los partidos políticos, de ese mismo hartazgo surgieron nuevas propuestas, algunos partidos que ni siquiera figuran en el ideario colectivo, otros como MORENA se fueron grabando en nosotros, primero con canciones y spots que nos conmovían por ver el trabajo de México, a nuestra gente, esa que todos los días se desvive por conseguir el sustento, que no goza de privilegios y los que más votos representan. Y por supuesto aparecieron los que supuestamente no creían en los partidos, pese a antes ser parte de cualquier otro y que se denominaban independientes, algunos como Pedro Kumamoto cumplieron con sus ideales, otros como  Jaime Rodríguez “El bronco” poco a poco han ido perdiendo credibilidad.
 
Y ahora, hemos llegado al punto en el que de verdad todos nos parecen lo mismo, sin embargo hay que votar y con las próximas elecciones que se avecinan surgen los oportunistas, los bandidos se muestran como pacifistas y otros hasta retornan a buscar un hueso sin importar dónde lo encuentren, el chiste es tener un cargo en el gobierno para tener de dónde robar. Las promesas comienzan, están a la venta todo tipo de ilusiones y los más desafortunados no tardan en comprarlas. Quienes tienen los medios están a la subasta para ver dónde les ofrecen más privilegios a sus empresas o jugosos contratos que les permitan enriquecerse más.
 
Ahora sí hagan sus apuestas señores, en el Estado de México, Josefina Vázquez Mota decidió dejar atrás el pasado y ahora contender por una Gubernatura, en los demás estados hay múltiples gobernadores alistándose para luchar por la silla presidencial y sin dejar de lado a quiénes también la persiguen como la ex esposa de Felipe Calderón y al eterno soñador Andrés Manuel López Obrador. Éste último es el más experimentado en la búsqueda de la presidencia, ha tenido oportunidad de probar todo tipo de tácticas y técnicas, comenzó siendo el rebelde que cambiaría todo en México, falló. Posteriormente regresó con el arrepentimiento de los errores y se presentó como un hombre más mesurado y con el temple para gobernar, desgraciadamente una cara bonita o quizás dos si sumamos la de Angélica Rivera, pudo más y nuevamente perdió, pero como dicen que la tercera es la vencida ahora retomó el impulso desde la regeneración, el ave fénix renace de las cenizas y quizás esto inspiró a AMLO a crear un nuevo partido, mismo que tuvo tal efecto a nivel nacional por el mismo hartazgo que mencioné en un principio que no importaron los candidatos, la gente simplemente les creyó y votó por esta nueva opción que prometía velar por los ciudadanos.
 
Por ello es el momento de comenzar a abrir los ojos, no se trata de creer o no en los partidos, sino de analizar a cada uno de los personajes, de no olvidar nuestra historia, el demonio no se vuelve santo sólo por vestirse de blanco, igual que los políticos no pueden lavar sus culpas con cambiar la bandera de su partido. En todos los lugares hay buenos y malos, nos toca a nosotros decidir quiénes queremos detrás del mando.