El abuso acecha a trabajadores del área de plataformas
por José Arturo Brito Cajica
07 de febrero de 2017
A ochenta kilómetros mar adentro, las compañías privadas nacionales y extranjeras ejercen su propia ley en instalaciones petroleras mexicanas: violaciones a los derechos humanos y laborales; jornadas de 20 horas diarias; sueldos miserables; maltrato, agresiones físicas y verbales; inseguridad; escasez de equipos de protección; carencia de servicios médicos, y despidos injustificados.
 
Pocos saben de las condiciones laborales que enfrentan 5 mil trabajadores reclutados por empresas contratadas por Petróleos Mexicanos (Pemex) para la exploración y producción del crudo que, sin regulación alguna, violan los derechos de los trabajadores.
 
Las ilegalidades van desde la firma de renuncias anticipadas y documentos en blanco; renuncia a prestaciones; negación de antigüedad; afiliación obligatoria a sindicatos blancos, además del nulo reparto de utilidades y despidos masivos decembrinos para ahorrarse aguinaldos. 
 
El servicio médico está negado para ellos; solamente tienen derecho a los primeros auxilios. Las cantidades cotizadas en el IMSS no concuerdan con los salarios y cuando  se presentan a solicitar atención médica, están dados de baja, todo esto hecho por las famosas outsourcing.
 
El outsourcing es un mal para los trabajadores y para México que viola de manera soez la ley federal del trabajo. Es un esquema moderno de la trata de esclavos, que pudiera funcionar en un país de primer mundo, pero que en México, donde lo único de primer mundo es el precio de las gasolinas, esto no funciona. Saber es anticipar, anticipar es prevenir, y prevenir es estar seguro de lo que puede pasar, tratemos de estar prevenidos y de no caer por la misma necesidad en la redes de estos explotadores ilegales de recursos humanos.
 
La intimidación, dicen, se torna más agresiva cuando bajan a tierra, mediante llamadas telefónicas a sus domicilios para recordar que si denuncian se  quedan sin trabajo. Al margen de la Ley Federal del Trabajo, operan las prestadoras de servicios de Pemex y el resultado es una grave crisis laboral en campos petroleros y plataformas marinas, la venta del oro negro de Pemex, principal fuente de ingresos del gobierno federal. Aunque los contratos de servicios a empresas particulares señalan en sus cláusulas que el prestador de servicios deberá reclutar al personal de Pemex, con un respeto total a sus derechos laborales, dicha norma es letra muerta.
 
Todas estas arbitrariedades son solapadas por los directivos de la paraestatal: aunque las contratistas incumplen los contratos, Pemex no ha rescindido un solo contrato a empresas acusadas de violación a los derechos laborales, como tampoco la Secretaría de la Función Pública las ha inhabilitado. Las numerosas denuncias contra las prestadoras de servicios de Pemex que integran los expedientes del área de conflictos laborales de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) dan cuenta de ello. En ésta última instancia legal, tampoco encuentran solución a sus demandas.
 
Pemex no ha hecho pronunciamientos públicos sobre las irregularidades laborales con las que operan sus prestadoras de servicios, pero documentos de los órganos internos de control de la paraestatal indican que han sido comprobadas.
 
Quien defiende a la ley federal del trabajo si estas seudoempresas hacen y deshacen la ley sin recibir ninguna infracción o multa por violar los derechos del trabajador, este país está cada día en peor crisis de desempleo, violencia, corrupción en todos los niveles del gobierno ya sea municipal estatal o federal.
 
Es un tenue reflejo de la necesidad que tenemos como sociedad de forjar e impulsar esta nueva generación de empresarios y emprendedores que en lugar perjudicarnos apoyarnos verdaderamente con gratitud por su comunidad por su gente por su país, que sientan un verdadero agradecimiento por lo que tienen, que sepan estar satisfechos con ellos mismos para que así sean capaces de compartir, de retribuir y al hacerlo experimenten la verdadera sensación de éxito.
“El dinero no lleva más que al egoísmo, y conduce irremediablemente al abuso” (Albert Einstein).