Detrás del muro
por David V. Maldonado
30 de enero de 2017
David V. Maldonado
 
Donald Trump acaba de llegar a la Casa Blanca y ya firmó la orden ejecutiva para autorizar la construcción del muro fronterizo con México. Dicha medida fue justificada por el mandatario debido a una crisis migratoria, al riesgo de la seguridad nacional,  y además argumentando que “Una nación sin fronteras no es una nación”. Preocupa la prepotencia de Trump y el silencio de Peña Nieto, preocupa nuestro presidente invisible, un fantasma que no sabe qué hacer y qué decir sobre el tema. El muro será un monumento a la estupidez humana, ya que Estados Unidos olvida que fueron los migrantes quienes forjaron su nación.
 
Estados Unidos tiene el derecho de construir “su muro”, pero no debe obligarnos a pagarlo. Dicho muro no solo separará a nuestro país, sino a toda América: separará al mundo. “Su muro” será en todo caso el muro de la intolerancia, el de la vergüenza, el de la discriminación. Y mientras esperamos la construcción y eventual caída del muro a pedazos, del otro lado del muro estará Donald Trump y su intolerancia, estarán sus políticas anti migrantes, estará su proteccionismo y locura.
 
Pero la pregunta verdaderamente importante es ¿qué hay de este lado del muro? Detrás del muro estamos más de 120 millones de mexicanos que debemos trabajar para construir puentes y no muros. Esta un país que debe mirar más hacia el sur, como lo dijo el presidente de Bolivia Evo Morales, y también mirar hacia Europa, Asia, y el resto del mundo en busca de nuevos y mejores socios comerciales; pero sobre todo mirar hacia adentro, mirar nuestro sistema político y educativo, pues son ellos las piezas fundamentales de nuestra evolución.
 
Detrás del muro está la juventud mexicana, está el principal motor económico de América Latina, el décimo segundo productor de alimentos del mundo, uno de los diez principales destinos turísticos en el planeta. Detrás del muro está nuestra cocina nacional como Patrimonio Cultura de la Humanidad, están las universidades desarrollando ciencia y tecnología, está la inversión extranjera de aquellos países que valoran nuestro talento; está el principal productor de plata en el mundo.
 
Detrás del muro están nuestra cultura y tradiciones, están los voladores de Papantla y Chichen Itzá, está el mole y los mariachis, el tequila y los chiles en nogada. Están las ferias y esa costumbre de hablar con los muertos en noviembre. Están las selvas y los mares paradisiacos, los volcanes que despiertan y las montañas que duermen. Detrás del muro está nuestra historia y nuestro futuro, están nuestros 56 grupos indígenas y nuestras raíces prehispánicas; están nuestros pueblos mágicos, la UNAM, el Huapango de Moncayo, el cine, la literatura y los murales.
 
Detrás del muro estamos usted y yo señor lector, con nuestras manos para transformar el espacio que nos rodea; con la responsabilidad de escribir el presente y de heredar el progreso. Detrás del muro estamos usted y yo, venga, vámos, ayúdeme a cambiar las cosas, comencemos a derribar los muros.