De poderosos desafíos, responsabilidades globales y otras tonterías
por Mónica Kuri
04 de enero de 2017
De poderosos desafíos, responsabilidades globales y otras tonterías
Así es mis estimados lectores, nos espera un 2017 lleno de sorpresas y no todas serán tan agradables. 
 
Empezamos el año con el mentado gasolinazo, que evidentemente es un golpe directo a las carteras de todos, ahora tendremos que compartir coche con alguien para que nos salgan las cuentas ¡y peor aún! Dividir el gasto del tanque o de la cantidad de gasolina que se utilice de punto a punto. Pero ya sabíamos que iba a ser así ¿no?
 
El día que Trump ganó la presidencia en Estados Unidos, escribí desde mi ronco pecho una columna sobre el discurso de odio que empoderó a todos aquellos que se sienten superiores, pero la realidad es que el problema va mucho más allá que un grupo de idiotas racistas que insiste en crear un ambiente de violencia e intolerancia. A México se lo está cargando el payaso y creo que no necesito decírselos para que les quede claro. La planta de Ford que iba a construirse en San Luis Potosí se la llevaron a Michigan porque el presidente electo de EUA pudo ofrecerles mucho más que nosotros, y es que ni para culparlos porque tenemos años endeudándonos cada vez más y más y como lo dije en algún momento, el muro y el freno de las remesas son el menor de nuestros problemas. El dólar amanece casi en 22 pesos, su máximo histórico y el pueblo creyendo que bloqueando las carreteras van a solucionar todos los pequeños puntos antes mencionados. 
 
Para acabarla de fregar, nuestro manda más sale a dar un mensaje en el que prácticamente nos regaña a todos, nos dice que dejemos de chillar y que aguantemos el madrazo ya que ahora sí somos un pueblo unido, pero que está plenamente convencido de que vamos a sobrevivir a este “desafío”… Sin palabras. 
 
Lo único que me consuela es que los mexicanos estamos acostumbrados a sobrevivir a las masacres, porque parece ser que no sabemos vivir de otra forma más que esquivando madrazos. 
 
Ante toda esta basura a la que hago referencia, está el pueblo por el que nadie ve, al que nadie escucha. Nos hemos convertido en el blanco de gente poderosa que no ha sabido contener las vueltas del sistema que nos aqueja, y eso nos ha transformado a todos en personas vulnerables. Sí, creo firmemente que los mexicanos estamos y somos vulnerables en un escenario en el que parce que nadie se pone de acuerdo, pero lo que sí me queda claro es que o nos volvemos más empáticos para con nosotros mismos o ya no va a haber vuelta atrás. Es hora de poner todas los huevos en la canasta y ayudarnos entre nosotros, porque para como voy viendo, de aquí a un año nadie podrá salvarnos… ¡2018 llega ya por favor!