Gasolinazo: decepción y frustración
por Carlos Quiñones
04 de enero de 2017
El año en México inicia con un alza en los precios de la gasolina, con Ford cancelando proyectos para invertir en el país y con el dólar rebasando los 21 pesos. Y aun no tenemos una semana del año en curso. El 2017 no pinta alentador para el bolsillo del mexicano y con el inicio este mes del mandato de Donald Trump los pronósticos no resultan alentadores del todo.

En Facebook y Twitter estos días hemos sido testigos del malestar del pueblo mexicano. Las redes son un buen indicador de como están las cosas dentro de la sociedad que en muchos casos son los que votaron por el partido que los ha llevado hasta aquí. El último incremento de la gasolina y del servicio eléctrico viene justo cuando se había anticipado que ya no habría más incrementos. Todo está registrado y guardado, Enrique Peña Nieto así lo dijo y Luis Videgaray lo confirmó en aquel entonces: Ya no habrá más gasolinazos.

El Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) le dará a Hacienda este año 73 mil millones de pesos gracias al alza en las gasolinas Magna, Premium y el diesel. El problema aquí radica en que con este incremento se condiciona todo lo demás que se hacen el resto de la nación que usa el transporte para todo. Por eso el malestar del ciudadano que gana el mínimo y que tendrá que hacer malabares con estos incrementos. La clase política es la menos afectada, cada año les suben el sueldo y reciben bonos que ni Obama tiene. Sube la gasolina pero no suben los sueldos. Suben las preocupaciones. Pemex, tenemos un problema.

Cuando hay manifestaciones en las calles solo se demuestra el hartazgo de la gente. Si se prometió que no habría alzas y las hay, se les ha mentido. Hay decepción y frustración entre los que menos tienen. Ellos son los que salen a las calles y cierran carreteras, puentes y caminos. Muchos se molestan porque los priva de llegar a sus destinos. El sexenio de Enrique Peña Nieto se juega este año su última carta. Hay un arrastre de acontecimientos que podrían detonar en un estado fallido. La realidad de muchas familias que viven con el salario mínimo este 2017 pinta para que así siga. Y si a esto le agregamos que el TLC quizá se tenga que renegociar tendríamos una crisis del tamaño de 1994 y el famoso "error de diciembre".

En este sexenio no se ha visto ninguna obra que realmente haya generado tanto gasto como quizá se tenía contemplado en el tren México-Querétaro que sería de vanguardia pero que gracias a los escándalos con Grupo Higa se vino abajo este proyecto. Vienen tiempos electorales y ahí si los partidos políticos se repartirán un pastel lleno de millones de pesos, sobre todo para el próximo año. Mi sugerencia es que no se les ceda ni un peso y que consigan sus propios recursos, esto podría ayudar a darle una revesa al gasolinazo. Desde el año pasado el Banco de México ya había anticipado que habría una gran inflación este 2017 por la depreciación del peso además de incrementos súbitos en los precios de los bienes agropecuarios y, claro la cereza del pastel, la gasolina.

La Magna costará $15.99 pesos que si desglosamos esto quedaría de la siguiente manera: $8.08 es el costo del combustible, $1.18 es el costo de logística y distribución, $0.91 es lo que se queda en las estaciones de servicio y $5.82 es en impuestos. Lo mismo que cuesta un litro en México, en Estados Unidos cuesta $13.53 pesos, en Colombia: 14.09 y donde si es más caro es en Brasil donde un litro de gasolina cuesta el equivalente a $23.33 pesos mexicanos.

2017 será un año un poco el retrato al carbón de otros años con más bajos que altos. La llegada de Donald Trump es quizá la amenaza numero uno para nuestro país. Revisara el Tratado de Libre Comercio, quiere deportar a millones de paisanos y quiere evitar la inversión estadounidense es el país. Las remesas han subido pero no sabemos como estén las cosas una vez que Trump llegue a la Casa Blanca el 20 de enero. Con el gasolinazo el horno no está para bollos.