México no puede mantener la calma
por Zaira Rosas
03 de enero de 2017
México no puede mantener la calma
Por: Zaira Rosas
Una de las últimas imágenes que tengo del 2016 fue la de filas en todas las gasolineras que recorría antes de llegar a la cena de año nuevo, ver letreros indicando que no tenían ni magna ni Premium e incluso la del vídeo de la blogger Ara Iglesias externando su enojo por la falta de cobertura a este problema en diversos medios y enfocar la atención en los XV de Rubí.
 
Se nos acabó el show, se acabaron las fiestas, y con el año que terminó comenzaron nuevas incertidumbres, algunos políticos como Alejandro Murat, nos piden mantener la calma, el Presidente de la República pide creer en el país, sin embargo ante los desabastos que han negado aun frente a múltiples establecimientos sin gasolina y el gran incremento en su costo, ¿quién puede mantener la calma?
 
Resulta imposible creer que no pasa nada, mantener la confianza en un gobierno que ha fallado en repetidas ocasiones, y aún más complicado parece creer en medio de las especulaciones. Enero siempre es un mes crítico, podemos comenzar con positivismo e ilusión, sin embargo lo cierto es que muchas familias comienzan el año en números rojos, por algo existe la llamada cuesta de enero. Por otro lado el panorama internacional también nos alarma, la llegada de un nuevo Presidente al país del norte nos preocupa, desconocemos qué pasará con las inversiones y si realmente el alza de costos tendrá repercusiones positivas.
 
El economista Adam Smith decía que “No puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados”, y aunque el gasolinazo se ha anunciado como una respuesta a la competitividad y procurando un bienestar común, dudo que el hecho beneficie a quienes más lo necesitan. El secretario de hacienda anunciaba el pasado 28 de diciembre (quizás nos tomó por inocentes palomitas) que el costo de combustible seguía siendo competitivo ante países como Cuba, Brasil y Chile, lo que olvidó mencionar es que en Cuba las personas no padecen falta de educación, la atención brindada en servicios básicos es mejor que la nuestra y su población tiene condiciones de igualdad mayores a las que vemos en México. Y del desarrollo de Brasil y Chile mejor ni hablemos porque la desilusión aumenta.
 
Algunos dirigentes señalan que esto no tiene nada que ver con la reforma energética, que es resultado de movimientos internacionales y la búsqueda de mejora, hay expertos como Miriam Grunstein que opinan lo contrario, que el verdadero problema está en la mala gestión, el colapso del sistema de refinación de petróleo y la falta de previsión del gobierno. Y mientras se brindan diversas explicaciones los mexicanos están inconformes, organizan protestas, llaman a la sociedad a organizarse y no cargar gasolina por 2 o 3 días buscando colapsar (¿aún más?) el fallido sistema, las medidas desesperadas son muchas, pero el resultado será el mismo.
 
No busco ser pesimista, al contrario intento ser clara con el panorama que enfrentamos, invitarlos a ser conscientes de que la deuda de México ha aumentado, que en 1995 una deuda menor nos llevó a una gran crisis financiera y que en la actualidad la devaluación y la alza de precios son un hecho, por eso no podemos mantener la calma, pero tampoco podemos lograr nada protestando si desde hace mucho nadie nos escucha. Lo que sí podemos hacer es unirnos como mexicanos, en eso sí le doy la razón a nuestro Presidente, ahora más que nunca necesitamos pensar en cómo apoyarnos, podemos comenzar por hacer las compras en el mercado impulsando el comercio nacional en vez de productos importados, utilizar nuestros autos sólo cuando sea necesario, innovar y no detenernos. El panorama puede ser crítico y como bien decía Antonio Gramsci en el claroscuro del mundo que muere y el nuevo que aparece, surgen los monstruos, yo le agregaría que también es cuando llegan las oportunidades, las grandes naciones como Alemania y Japón se han reconstruido después de peores eventos, comencemos a aprender de sus ejemplos.