El hambre del alma
por Daniela Berea
01 de noviembre de 2016

Por Daniela Berea

Starve your ego, feed your soul.

Mata el ego, alimenta tu alma,  es una frase que escuché hace unos días en un documental, lo triste es que la persona que lo dijo murió muy joven, mencionaron un poco de su vida y dejaron claro que era un excelente amigo, que siempre contagiaba felicidad y era muy positivo. Después de buscar, me di cuenta que es una frase bastante usada en el mundo anglosajón, pero disfruté del pequeño descubrimiento. 

¿De qué alimentamos el alma? Vivimos ritmos de vida que nos envuelven en una oferta diversificada de nutrientes del ego, estamos rodeados por el buffet que ofrece todo para alimentarlo. Luchamos, competimos e incluso nos matamos por seguir satisfaciendo las necesidades del orgullo. Y ¿qué le dejamos al alma? Hemos escuchado que el arte, la música, la poesía son dulces para el alma. Pero ¿qué es el verdadero alimento del alma? ¿Qué mantiene la paz en el pecho, la quietud en la respiración, la cabeza tranquila y la sonrisa en la boca?

Creo que la música es uno de los mejores transportadores de humor, puede ser motivador, puede ser liberador, puedes hacer ejercicio, puedes llorar hasta vaciarte la tristeza, puedes bailar y puedes cantar. Es catártico.

¿Qué leemos? ¿Qué escuchamos? ¿Qué vemos? ¿De qué hablamos? ¿Con quién convivimos?

¿Qué somos?

Somos lo que hacemos con nuestro tiempo, lo que pensamos, lo que decimos, con quien vivimos. ¿A qué le regalamos nuestro tiempo? 

Nadie nos regresará nuestros años, nadie restaurará nuestra persona. La vida seguirá su camino, y nunca podremos poner reversa. Ni el más poderoso, ni el más rico puede comprar más tiempo. Y lo peor o mejor de todo, es impredecible, nadie sabe cuánto tiene. Seguiremos preocupados  por alimentar el ego mientras la muerte llegará y sin intenciones de negociación hará que cada uno se rinda ante ella.

Pero volvamos al alma, definitivamente es más fácil saber qué alimenta el ego, pero ¿el alma, de qué se alimenta? Podemos decir que de pizcas de felicidad, de jarabe para el desencanto, de ver a un bebé sonriendo, o la cara de un niño sorprendido por algo que es maravilloso y que nosotros ya vemos común. Tal vez de cosas que nos hagan felices, de todo aquello que nos regresa la fé en la humanidad, de buenas noticias, de actos heroicos y de cosas que dan esperanza. De saber que somos valorados por alguien. Me gusta pensar que las pizcas de felicidad las podemos obtener de dos fuentes, el arte y las personas que nos rodean.

El arte como reparador, como inspirador, como revolución del espíritu que cuestiona, que hace sentir, que hace moverse. Un libro, un poema, una canción, una obra, un performance, un baile, un concierto… una vez escuché que la actividad favorita de un joven era cantar en coro porque cuando estaba entre todos sus compañeros sentía cómo todos cantaban en una misma frecuencia y por ese instante se convertían en una sola cosa. En fin, la pintura, la fotografía, todo aquello que provoque un deleite de los sentidos. Eso es alimento para el alma, eso hace que por un momento te asombres de la capacidad del ser humano, y sonríes y te da orgullo ser parte de esta raza que invariablemente nos ha decepcionado otras tantas veces.

Y las personas. Las personas son la mayor fuente de felicidad, Maya Angelou dijo una vez, que cuando sentía temor al subir a un escenario reunía en su mente a todas las personas que la amaban, su abuela, sus amigos, sus tías a que la acompañaran, que la rodearan mientras estaba en el escenario y así nada podría pasar porque estaba protegida por ellos. Ella decía, compórtate de tal manera que cuando hablen de ti, de gusto, sé una bendición para los demás. Creo que el mayor alimento del alma viene de todos esos seres humanos que conocemos, con los que convivimos, los que nos hacen reír y a veces llorar, los que nos han enseñado cosas y los que nos sorprenden y enamoran. Así que elige bien los alimentos de tu alma, que sean personas que con su simple compañía te puedan dar paz. Personas que sean una bendición para ti.