¿Qué fue primero el huevo o la gallina? ¿Era o no era penal? ¿El emprendedor nace o se hace? Todas estas preguntas tienen algo en común: tal vez nunca tengamos una respuesta definitiva con la que todos estemos de acuerdo;es más muchos autores, personas de negocios, instituciones, han debatido y han realizado estudios que muestran las dos caras de la moneda.

Hay quienes opinan que el ser emprendedor es algo con lo que se nace y que puede ser identificable desde temprana edad y otros por el contrario le apuestan más a que el emprendedor se va formando desde la educación, el entorno de la persona y sus experiencias.

Ciertamente, según la gerente de la oficina de Endeavor México en Chiapas, Monserrat González aclaró que hay argumentos a favor y en contra para cada postura, si revisamos un poco de numeralia, de acuerdo a un estudio realizado por “Ernest & Young” a 685 emprendedores líderes del mercado de diversos países, el 45% de los emprendedores realizaron su primer proyecto entre los 20 y 29 años, lo cual podríamos asumir, respaldar la idea de que los emprendedores nacen y su espíritu puede ser identificado desde temprana edad.

Sin embargo han sido muchos los casos de gente emprendedora que se desarrollaron en principio como empleados y que a través de la experiencia y conocimientos adquiridos deciden emprender un proyecto por cuenta propia. En el mismo estudio de “Ernest & Young” el 58% de los encuestados revelaron que fueron “transformados” de empleados a emprendedores y empleadores tras una carrera laboral que les permitió desarrollar capacidades, habilidades y obtener los conocimientos para llevar a cabo su emprendimiento.

En lo que la mayoría de los expertos concluyen es que el Emprendedor no solamente nace o se hace, sino una combinación de talento, habilidades, conocimientos técnicos y experiencias adquiridas, lo que hace a un buen emprendedor, como lo explica Andy Freire en su libro Pasión por Emprender, continúa la gerente de Endeavor México.

Para Freire, existen 3 niveles que requieren de un análisis para determinar su importancia dentro del camino emprendedor, el primero los llamados Hábitos técnicos, las Metahabilidades y el Talento.

Los Hábitos Técnicos, son aquellos donde el emprendedor puede reflejar el dominio de herramientas básicas para emprender como por ejemplo, ¿cómo hacer un plan de negocios?,¿cómo armar tu equipo de trabajo?, ¿cómo establecer una estrategia comercial?, entre otros muchos.

Las Metahabilidades o Características, son aquellas que comúnmente se presentan en los emprendedores de acuerdo con el autor, entre las cuáles se encuentran el deseo de independencia o libertad, la pasión, actitud de aprender continuamente, enfoque en resultados, determinación, éxitos compartidos, responsabilidad, entre otras.

El Talento, que es el tercer nivel, es aquello que podríamos decir se “lleva en la sangre”, es ese talento innato con el que cuentan algunas personas y que nos lleva a pensar que por más que entrenemos futbol o natación no llegaremos a ser tan buenos como Messi, Cristiano Ronaldo o Michael Phelps.

Y esto no quiere decir que no tengamos madera de emprendedores sino somos súper dotados. Me inclino más por la idea de que el emprendedor es una mezcla de experiencias, conocimientos adquiridos, talentos y sobre todo mucha disciplina, determinación y pasión por cumplir sus sueños.

 

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