La extravagancia en los apodos de los narcos

El crimen organizado no sólo sorprende por el caos que siembra, también los sobrenombres que usan muchos de sus líderes.
07 de octubre de 2011      por Estefany Araujo        Sección Nacional La extravagancia en los apodos de los narcos

La guerra contra el narco acarrea múltiples consecuencias; sin embargo, tiene un lado curioso, como es el caso de los apodos de los jefes criminales, los cuales siempre llaman la atención y que ahora inundan los medios.

Sobrenombres como la Barbie, el Chocomín o el Pozolero captan la atención por la evidente referencia a rasgos físicos, tareas asignadas por el grupo o en ocasiones, se remiten a los gustos de los individuos.

En muchas ocasiones, los apodos no parecen tener relación con ninguna característica de las personas.

Según investigaciones de Juan Alberto Hernández, perteneciente a la Universidad Panamericana, los seudónimos indican la función que desempeña el individuo en el grupo criminal, además del evidente propósito de ocultar su identidad.

“En las sociedades básicas, la gente tiene sobrenombres para establecer rangos y funciones dentro de un mismo grupo”, lo cual resulta muy común entre los delincuentes.

Por ejemplo, existen sobrenombres como el del desaparecido Ezequiel Cárdenas Guillén, miembro del cártel del Golfo, cuyo apodo era Tony Tormenta y hacía referencia a la fuerza de la persona, digna de liderar del grupo.

Otro ejemplo muy representativo es el de La Barbie, el apodo de  Édgar Villareal, quien formó parte del cártel de los hermanos Beltrán Leyva, cuentan que tal sobrenombre surgió por el parecido de Villarreal con el muñeco Ken, pareja de Barbie, sin embargo, el segundo les pareció mejor.

El combate del gobierno mexicano contra los cárteles de la droga ha provocado que los grupos criminales se dividan, sufran escisiones, pero los nombres de algunas de las más recientes células rompen con los nombres tradicionales usados hasta ahora.

También está el caso de los nombres de cárteles que indican el lugar al que pertenece, por ejemplo el cartel de Sinaloa, el de Juárez, el del Golfo o el del Pacífico Sur.

Sin embargo, Juan Alberto Hernández, afirmó que los cárteles están optando por elegir nombres que describan sus características, en vez de mencionar su lugar de origen.

En ocasiones, los nombres surgen también en la literatura, como el caso de La mano con ojos, quienes probablemente se inspiraron en el personaje mitológico Argos, famoso por tener ojos en todo el cuerpo. 

Sin embargo, los nombres también están destinados a advertir a otros grupos criminales que no incursionen en sus territorios