Sueña en grande: Juan de Lascurain

Mi verdadera motivación es inspirar a la gente, darle a conocer que pasé por muchas cosas antes de lograrlo, tuve muchas historias milagrosas que ocurrieron cuando me quedé sin nada.
18 de julio de 2016      por Claudia C. Mayén        Sección Revista Sexenio Sueña en grande: Juan de Lascurain
Hace ocho años, Juan de Lascurain no tenía idea del talento que poseía para pintar; ahora, hay más de diez mil diseños suyos alrededor del mundo, tras haber fundado una empresa que nació de un sueño.
“Dream Big, se llama mi marca, a la cual estoy proyectando para convertirse en algo aún más grande, que dé empleo a muchos jóvenes , con productos hechos en México”, comparte el artista, quien reconoce que el camino no ha sido sencillo.
Oriundo de la Ciudad de México, pero criado en Monterrey, Juan es también un deportista. “Desde los 10 años jugué tenis, a los 17 años me fui a Estados Unidos a estudiar Relaciones Internacionales, pero en realidad no sabía si eso era lo que quería. Terminé la carrera, competí en tenis y después lo dejé para ser un triatleta”. 
 
Su familia cuestionaba ese estilo de vida, por lo que se negó a apoyarlo en este nuevo sueño deportivo, el cual se empeñó a cumplir a sus 25 años. Finalmente, consiguió que un señor con el que trabajaba lo patrocinara, “y sobre todo, era demostrar que, a pesar de que te dicen ‘no se puede’, en realidad sí se puede; porque la gente vive en una cajita y no sale de ahí porque tiene miedo”.
 
Descúbrete…
Tras varias ofertas de trabajo en grandes corporativos que rechazó porque no se visualizaba ahí, comenzó a dar clases de tenis en Los Ángeles, “me iba muy bien, tenía muchos clientes pero pasaron cuatro años y sentía que algo me faltaba, pensaba que eso no era lo que quería para el resto de mi vida”.
 
Aceptó una invitación para realizar un programa en una cadena de televisión sin fines de lucro, “escribí en una libreta ‘Sueña en grande’ y todo lo que pensaba hacer en el show, pues la temática era algo para inspirar a la juventud, así que dije ‘voy a entrevistar a gente conocida’ y en 6 meses conseguí entrar a la Casa Blanca’; un día hice una línea de camisetas con frases, en fin…”
 
De Lascurain recuerda que recibió muchos agradecimientos de jóvenes o incluso de madres de familia, sin embargo, el trabajo era arduo: “yo hacía todo en el programa, editaba, producía, pero gratis, así que el dinero se me acabó, invertí todo lo que tenía, por lo que tuve que buscar otra forma de seguir inspirando”.
Fue entonces como se reveló su talento innato. “En 2008, estaba sentado y había una servilleta, me puse a dibujar, un garabato cualquiera; pero una señora lo vio y me dijo ‘deberías pintar, compra un lienzo y hazlo’. Así surgieron mis primeros cuadros, todas las noches pintaba, cuando nunca lo había hecho, pero me di cuenta que era bueno en eso, así que seguí haciéndolo. Pese a que nuevamente empezaron los rollos negativos de ‘los artistas no tienen dinero, ¿de qué vas a vivir?’, yo pensé en que quería que mis diseños estuvieran por todo el mundo y durante ese tiempo me enfoqué en pintar cuadros”.
“Lo dejé todo, no tenía dónde quedarme, me alojaba un día con mi hermano, otro día con un amigo y todo el mundo me decía ‘consíguete un trabajo de a de verás, ¿qué haces con tu vida?, porque además, ya tenía 36 años, pero seguí con el programa mientas pintaba”. 
Tras 17 años de no haber vivido en México, regresó al país como invitado en una exposición, “llegué con 200 dólares, le pedí apoyo a un tío pero me lo negó, así que busqué hoteles baratos en el –entonces- D.F., y me fui a vivir a un hostal. Todos los días me iba en metro a Polanco, a un café que se convirtió en mi oficina, ahí conocí a una señora que imprime libretas, gasté lo que tenía para imprimir ocho libretas y convencí a la gerente del Starbucks de ponerlas en venta, con una alcancía a un lado para echar lo que pagaban por ellas”.
“Colgué cuadros y como prácticamente me la pasaba ahí todo el día, me acercaba a la gente que veía que se interesaba por ellos y le explicaba que yo era el artista. Así empecé, vendiendo libretas y cuadros durante seis semanas, hasta que conseguí dinero para rentar y entonces me dediqué a buscar licencias con empresas grandes, como Kleenex”.
 
Trabaja…
Hoy, diversas marcas alrededor del mundo tienen el diseño de Juan de Lascurain, pues ha colocado 25 licencias en total. “Hay en Francia, Turquía, España, porque, luego de conseguir cerrar varias aquí en México, y que no fue nada fácil porque nadie te conoce, pero soy muy terco y no paré hasta que lo logré, empecé a buscar en otros países, y lo que sembré hace más de ocho años, afortunadamente ya está dando frutos”.
“Mi intención es que la gente que vea algo mío piense en sus sueños y sepa que puede lograrlo, porque es posible. Todos pasamos por momentos difíciles, pensamos ‘no creen en mí, me ha costado’, pero podemos hacerlo realidad. La oportunidad te la das tú, lo que necesitas para hacer algo realidad está dentro de ti, si lo quieres es mejor que te pongas a hacerlo tú mismo, y no estés esperando a que te llegue ayuda”.
Ahora, como emprendedor, Juan se está ocupando de la instalación de su primera tienda en la capital del país, que inaugurará el próximo mes. “Quiero que haya más tiendas en la Ciudad de México y después en otros lugares turísticos, en aeropuertos, luego en otros países y continentes, que a la gente le guste lo que hago me llena de orgullo, aunque mi verdadera motivación es inspirar a la gente, darle a conocer que pasé por muchas cosas antes de lograrlo, tuve muchas historias milagrosas que ocurrieron cuando me quedé sin nada”.
“Desde 2004 no he parado y me he atrevido a todo, aunque también debes de tener la humildad para ello, ser flexible porque la gente percibe la soberbia y muchas puertas se te pueden cerrar. Quiero trascender, dejar un mensaje y ayudar a la gente, porque ese es el escenario perfecto: hacer lo que te gusta porque entonces dejas de trabajar, y el resto viene después; mi enfoque no es el dinero ni la fama”.
 
Sueña…
De Lascurain ha buscado el modo de acercarse a las personas no sólo a través de su talento para diseñar y pintar, sino también por medio de conferencias, talleres y recientemente su primer libro.
“Empecé a escribirlo a los 24 años, el señor que me patrocinó leyó mis hojas y pensó que debía seguir escribiendo; es mi primer libro pero tengo pensado publicar más. ‘Sueña en grande’ tiene cinco mensajes: Descubre tu talento, Sueña en grande, Ten fe, Trabaja duro y Dar”.
La editorial colombiana Cangrejo Editores comenzará la venta del libro en México dentro de unos meses, “vamos a lanzarlo en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, ya lo hicimos así en Colombia, Guatemala, Panamá, y la respuesta de la gente ha sido muy buena. Ayuda mucho que yo cuente la historia, porque el libro atrae físicamente, pero si se sabe más sobre quién lo escribió, jala mucho”.
 
Luego de sus grandiosos resultados, admite que “la mejor recompensa es saber que alguien se motivó por ti, que se animó a seguir sus sueños, a hacerlos realidad; lograr un cambio en la gente, que piense ‘tengo miedo, pero si él lo hizo, yo también puedo’”.
 
Pues para Juan de Lascurain “no importa de donde vengas, ni cuanto dinero tengas, si tienes fe, un sueño y trabajas duro, todo es posible”.
Lee la entrevista completa en la Revista Sexenio de julio.​