(Re)escribe tu historia: Rafael López

'Cada quien tiene que escribir su propia historia, y sí, la vida es difícil, pero si haces las cosas correctas, tarde o temprano vas a obtener tu recompensa'.
15 de junio de 2016      por Claudia C. Mayén        Sección Revista Sexenio (Re)escribe tu historia: Rafael López
Antes de nacer, los médicos habían diagnosticado que no podría caminar. No fue así; en cambio, años después estaría jugando fútbol y metiendo goles a diestra y siniestra, festejando la primera batalla que Rafael H. López le ganaba a la vida. 
 
Y es que, el Director de Operación de Fundación Reintegra, se niega a creer que estamos destinados para algo, “tu destino no lo define tu familia o el lugar donde creciste, sino que puedes cambiarlo. Es un trabajo muy duro, no es fácil cambiar tu historia, pero no es imposible”.
 
“La gente siempre busca pretextos como ‘a esta persona le fue bien porque tenía tal cosa y yo no’, creen que todo fue muy fácil de conseguir o que estaba destinado a ocurrir, se lamentan pensando ¿por qué a mi no me pasa y a los demás sí?”
Para Rafael, las determinaciones que tomas a lo largo de tu vida son las que van definiéndote e incluso, aquellas que no resultan acertadas te dejan una enseñanza, pues reconoce que ha tomado decisiones erróneas “pero no me gusta victimizarme, ya que pueden pasarte cosas buenas y malas, pero de todas aprendes y debes aceptar tanto lo positivo como lo negativo de la vida. Se trata de decir ‘esto no me vuelve a pasar’, cuando decidiste mal”.
 
Considera que es en las situaciones más complejas cuando “te debes demostrar a ti mismo quién eres, porque cualquiera puede hacerlo cuando tiene todo a favor, pero es en el camino más difícil donde debes y puedes lograr más cosas”.
 
“También hay que estar ubicado y ser agradecido; no enfocarte en lo que no tienes, sino aprovechar lo que sí tienes, pues existen personas con todo para triunfar, ‘nacen con una buena mano, con un póker de ases’ y no lo aprovechan; hay otras que no corrieron con esa suerte, pero saben jugar muy bien sus cartas”. 
Licenciado en Psicología y perito en GrafologíaRafael combina sus labores en Fundación Reintegra (asociación que trabaja en la prevención del delito y la reinserción de adolescentes con problemas con la ley), con la impartición de clases en el Colegio Mexicano de Grafología, al cual llegó por invitación de María del Carmen Muñoz Barroso, pionera de la materia en México, a quien considera una gran amiga. 
 
Ante ello, se siente con la responsabilidad de motivar a las personas que le rodean, influyendo positivamente en ellas, aconsejándolas, llamándolas a no rendirse y no conformarse “y no significa que yo la pasé peor o que los problemas ajenos son menores a los míos, sino que el dolor depende de tu capacidad de resistencia, y yo pude lograr mucho con muy poco”.
 
“Lo que intento decir es que cada quien tiene que escribir su propia historia, y sí, la vida es difícil, pero si haces las cosas correctas, tarde o temprano vas a obtener tu recompensa. Me gustaría que la gente sepa que sí se puede, que por muy difícil que sea el momento, nada dura para siempre. Yo hubiera querido que alguien me lo dijera”.
 
Busca la suerte
 
A sus tres décadas de vida, Rafael López ha alcanzado “cosas que quería, otras que no fueron como pensaba, pero hubo muchas que jamás pensé que pasarían, por ejemplo, nunca imaginé que iba a viajar por todo el mundo. Cuando empecé a hacerlo, la gente creía que era porque tenía mucho dinero y por el contrario, tenía muy poco. Me fui porque me atreví a viajar y encontré el modo de hacerlo”.
 
Así, luego de vivir en el extranjero, haber estudiado Historia y hablar 3 idiomas inglés, francés e italiano, tuvo la idea organizar viajes, pero nadie confiaba en que podía lograrlo, “porque tenía que convencer a 10 desconocidos de viajar conmigo, de que me dieran su dinero para que los llevara, y no es fácil, había quienes me decían ‘no vas a encontrar quién se vaya, mejor organiza viajes a Teotihuacán los fines de semana’, pero yo siempre pensé en grande”.
 
“Sabía que era un escenario muy complicado pero que lo iba a lograr, y ya van varios viajes que organizo. Tienes que ser proactivo, no dejar que las oportunidades lleguen, sino salir a buscarlas. Cuando más carácter debes demostrar es cuando nadie más cree en ti, yo pensé que jamás volvería a viajar pero toqué puertas, busqué la suerte en todos lados; es cuestión de tomar el peor momento de tu vida y transformarlo en algo positivo”.
Los viajes no han significado un negocio, sino un aliciente para Rafael, puesto que le resultaron cuando había perdido todo, “falleció mi abuela, mi bisabuela, poco después una tía y un amigo, después tuve que salirme del lugar donde vivía, me quedé sin trabajo, fue el peor momento que he vivido, me marcó mucho pero ya no tenía más que perder, estaba en una situación en la que sólo me quedaba salir adelante, porque no había una red para mí, si me caía estaba solo, así que no tenía otra opción más que seguir”.
 
“Todos esperamos que nos vaya bien pero no visualizamos cómo lo queremos, y cuando pasa algo malo no crees que puedas salir, pero el chiste es seguir, ver hacia adelante aunque no le encuentres forma, porque cuando mires atrás, todo tendrá sentido”.
 
Las claves del éxito
 
En su experiencia, el éxito es algo muy personal y depende de lo que quieras lograr, “muchas personas lo relacionan con el dinero, pero lejos de caer en el cliché de ‘hay cosas que el dinero no puede comprar’, se trata de tres elementos: constancia, suerte y la capacidad de aprovechar las oportunidades que se te presentan”. 
“La vida es ‘prueba y error’ y para tener éxito debes ser constante, sin importar cuantas veces las cosas no salgan como lo esperas. Te puede faltar la suerte, pero no las oportunidades o viceversa; no digas ‘tengo mala suerte’ y pienses negativamente, trabaja hasta que se te dé lo que quieres”, aconseja al tener en mente a sus padres, de quienes aprendió a ‘trabajar duro’ a pesar de la distancia, puesto que desde los 11 años, Rafael decidió emprender su propia aventura, solo. 
Admite que fue complicado, pues “era yo quien debía ponerme límites, ser mi propio ejemplo, aprender valores que normalmente te enseñan en casa, no tener quién te guíe, quién crea en ti; lograr algo y que no haya alguien a tu lado que te lo festeje o avanzar sin saber si estás haciendo lo correcto”.
 
Soñar sin límites
 
No sólo las situaciones lo han inspirado, también hay personas que significan para él un ejemplo a seguir, su bisabuelo fungió como Director del Archivo General de la Nación, escribió el Canto a la Bandera, fue prologuista de escritores como Amado Nervo, además de haber influido en otros literatos y poetas de la época, mientras que su abuelo trabajó en Guardias Presidenciales y fue miembro fundador de la Cámara de Locutores.
 
Con ambos, Rafael López comparte su admiración y su nombre, y recuerda que desde niño escuchaba a su familia hablar bien no de sus logros “sino que decían ‘Rafael era muy buena persona’, ‘Rafael siempre te daba un buen consejo’ o ‘Rafael sabía escucharte’, y entonces yo pensaba ‘quiero ser como ellos’”.
 
Otra persona de quien ha aprendido es Jimena Cándano, directora de Fundación Reintegra, a quien considera una gran amiga y mentora. La describe como una persona muy coherente con lo que dice y hace; es muy centrada y te motiva a seguir adelante. “Siempre tiene una sonrisa y un consejo para ti, aunque haya pasado un mal día”. 
“Estoy muy cerca de ser la persona que siempre quise ser, estoy rodeado de buenas personas, me siento tranquilo y feliz, y no de aquella felicidad que te deja el conformismo, no de la que obtienes porque la vida te ha orillado a algo y te detienes porque te sientes ‘medianamente bien’. Depende de ti como quieras sentirte, si afrontas la vida con una mala cara y te amargas, o le sonríes”.
Rafael aún tiene anhelos pendientes “debes de cambiar al mundo, antes de que el mundo te cambie; porque cuando dejas de buscar algo debes preguntarte ¿qué estoy haciendo mal?, ¿por qué ya no quiero seguir?, ¿por qué me estoy conformando?”
 
“No tienes que parar porque siempre va a haber metas, yo, por ejemplo, quiero que esta etapa dure mucho tiempo para llegar a más personas, porque para las cosas buenas no hay límites y mientras no te afectes a ti o a terceros, siempre habrá alguien que necesite una palabra, un consejo, una guía, entonces, ¿por qué dejar de soñar?”. 
 
Lee la entrevista en la Revista Sexenio de junio.