Arturo J. Flores, el hombre detrás del ‘playboy’

Sus libros incluyen cuentos, crónica y una novela: Cuentos de Hadas para no dormir; Martini para suicidas y otras historias eróticas de sangre, vampiras y rock and roll; Como una sombra vil, Macabras fantasías de altos decibeles; Provocaré un diluvio (Tierra Adentro); Te lo juro por Saló e Instrucciones para jugarse la vida con Satanás.
23 de mayo de 2016      por Claudia C. Mayén        Sección Revista Sexenio Arturo J. Flores, el hombre detrás del ‘playboy’
Hacer las cosas que te gustan, tener la vida que quieres, la conciencia tranquila y encontrar esa parte que te llena el alma, son quizá las formas en que el éxito se ha manifestado para Arturo J. Flores, editor en jefe de Playboy México. 
 
Enfocado siempre en la parte espiritual de su trayectoria, reconoce que ha descuidado cuestiones materiales como tener casas, carros, departamentos, “pero tampoco me ha importado demasiado, en cambio tengo experiencia y un trabajo que me gusta. Si la mayor parte del tiempo trabajas, pasas entre 10, 12 y 16 horas haciéndolo, al menos que sea en algo que te gusta”.
 
Y es que Arturo es feliz no sólo siendo el editor nacional de una de las revistas más reconocidas a nivel mundial, sino que también dedica su tiempo a escribir libros, hacer stand up y ser padre de una adolescente.
“La felicidad no es algo continuo o perpetuo, pero a veces llega incluso por tonterías, como encontrar un lugar en el metrobus en el que voy al trabajo para sentarme a leer, degustar un te, leer un buen libro, tener una platica con algún amigo, hacer una entrevista que me dejó satisfecho. Son más los momentos en que me siento feliz que infeliz, entonces, por promedio, soy una persona feliz”.
Lejos de considerarse alguien ‘súper exitoso’, Arturo J. Flores sabe que detrás de sus logros ha habido mucho esfuerzo, “sí le he chingado, no me pongo en un plan de mártir pero me ha costado, no pasó de la noche a la mañana, no lo logré lamentándome. Tampoco ha habido sacrificios porque no me duele, no me pesa y no los veo como tal”.
 
Gustoso de desvelarse leyendo o escribiendo, siempre ha estado acompañado de amigos y familiares, y recuerda que en sus inicios “hubo veces que no podía estar en Navidad con ellos porque tenía que reportear algún evento, pero ya que estaba ahí me la pasaba ‘bomba’ y por eso no cuenta como sacrificio, sí, me costó incluso algunas relaciones amorosas, les lloré, pero me importó más escribir y no me arrepiento”.
 
Para él, el éxito se puede acabar, “el éxito no tiene palabra de honor. Si lo descuidas tantito, se va: Carlos Slim puede hacer un mal negocio y perderlo todo, Lionel Messi puede no ganar en todo un año, Bill Gates hacer una mala computadora. Ya ves a Maradona, no podías creer en lo que se convirtió, fue la antítesis del ‘dios de la cancha’ que conocimos”.
 
Además, le parece absurdo que la gente piense que detrás de personas exitosas no haya un esfuerzo que los llevó hasta donde están; “Gabriel García Márquez escribió muchos libros y antes de ello, por lo menos debe haber un año de investigación, borradores, quitar y romper hojas; cuántas fórmulas matemáticas no tuvo que haber hecho Albert Einstein antes de dar con la Teoría de la Relatividad, por eso no creo que existan personas ‘Rey Midas’, porque es una maldición, debido a que él no se esforzó en lo absoluto; está bien como cuento de hadas, pero no es así de fácil”.
 
Recordó cuando era estudiante de la Licenciatura en Comunicación en la UNAM, un profesor comentó en clase: “Todo el mundo le envidia a los alemanes las novelas que escribieron, a los españoles sus poesías o a los franceses sus obras de teatro; pero nadie les envidia las horas de trabajo”.
Stephen Hawking, cuando se enteró de su enfermedad, pensó que se iba a dedicar a estudiar física, en su mente de genio, en lugar de deprimirse dijo ‘no voy  a poder hacer otra cosa más que pensar, voy a estar quieto, entonces todo mi pensamiento lo voy a dedicar a la física, ahí lo necesito’, y él lo vio como una inversión, no se detuvo pese a que ya no podía hacer otras cosas, ¡eso me parece maravilloso!”
Arturo comparó este empeño a lo que actualmente vive como standupero, “no es tan sencillo, tengo que buscar que me salga; todo el tiempo tienes que escribir; probar en vivo; quitar; poner; decirlo enojado, serio, feliz; es como un cubo de Rubik que estás armando en todo momento”. 
 
Trabajar hasta no desanimarse
Muchas historias de vida dan cuenta de que la única forma de conseguir lo que quieres, es trabajar por ello, “J. K. Rowling, autora de Harry Potter, era madre soltera, trabajaba y estaba ahogada en cosas qué hacer, sin embargo se iba con todo y bambineto a escribir a algún café. Guillermo Arriaga, guionista de ‘Amores Perros’, contó que escribía a las 4 de la mañana porque era la única hora en que podía hacerlo, es una chinga, sí, pero es la única manera de conseguirlo”.
 
Acostumbrado a “partirse en mil y hacer siempre muchas cosas”, Arturo admite que ha atravesado por etapas difíciles en la vida -como ser papá muy joven- en las que debía estudiar, trabajar y sacar adelante a su hija, “tenía que terminar la carrera sin perder de vista el trabajo, ver por mi hija y seguir escribiendo, me partía en dos mil, pero la verdad es que nunca he sido de otra forma”.
“Por eso sé que ‘no tengo tiempo’ es una mentira, la gente debería decir ‘no me he dado el tiempo de…’, porque sí, no puedes hacer todo al mismo tiempo, eso sí es cierto, pero para todo hay momento, róbale tiempo a otras cosas para hacer lo que deseas. También, la gente se desilusiona si no gana, por ejemplo, concursos, yo participo y algunos los gano, otros no, ahorita tiene más de 2 años que no gano, pero no me desanimo tan fácil”.
Ahora, las dificultades que Arturo ve en su profesión son más cuestiones técnicas, aquellas que van de la transición de los medios impresos a los electrónicos.
“Avanzó tan rápido que no pudimos hacerlo a su paso e intentamos adaptarnos pero nos rebasó, todavía tratamos de entender un nuevo lenguaje, una nueva forma de comunicación, un nuevo público; estamos en la etapa en que la web todavía no es un negocio del todo, pero el papel ya no es negocio. Hay pocos empleos, mal pagados y muchos profesionistas del periodismo”.
Sin embargo, aplaude el hecho de que haya miles de personas haciendo medios independientes, blogs, páginas, revistas digitales, “si no fuera así, nos perderíamos de muchas cosas maravillosas, los medios deberíamos ponernos las pilas porque la gente está haciendo cosas más potentes, cuando se supone que nosotros somos creadores de contenido”.
 
Ante ello, ve mucho potencial en los cursos que constantemente se brindan en México, “la gente paga por cualquier cosa, toma clases de las cosas más inverosímiles, toma un taller con alguien a quien admira para ver cómo lo hace y busca la manera de hacer algo similar para que le funcione”.
 
Consciente de su experiencia en Periodismo Musical, emprendió un taller en la materia, “eso lo hice porque buscaba ingresos extra, comencé en el Centro Cultural Woody Allen, me fue bien y entonces me invitaron en Discoteca, donde ya llevó casi 4 años. Tengo talento para comunicar, para captar la atención del grupo, hacer la clase dinámica, llevadera, atractiva, soy como el capitán de una nave donde todos juntos llegamos a tierra”.
 
Más que considerarse perfeccionista, a Arturo le gusta brindar un buen servicio, “porque la gente está pagando por algo, en ese sentido sí soy muy capitalista. Veo esto como un show y yo trato de dar el mejor espectáculo, si vas a desembolsar por algo debes salir satisfecho. Si lo hago mal, no sólo me perjudico a mi, sino a todos los que hacen lo que yo hago, y como cliente te perderé para siempre pero además, pensarás dos veces antes de tomar un taller con alguien más; me gusta que la gente salga de mi curso con ganas de tomar otro, porque significa que seguiré teniendo trabajo”.
 
Coleccionando experiencias
Arturo, se reconoce como alguien impredecible, “me levanto, se me antoja hacer algo y lo hago; mi agenda se escribe con lápiz”, impresionable, “hace poco conocí el trabajo de William C. Gordon, lo entrevisté y me dieron ganas de escribir algo así (novela policíaca)”, aunque sin una influencia literaria, “porque esas te pegan más cuando eres joven y quieres ‘escribir como…’, pero ya tengo mi voz propia, ahora me gusta leerlos, me divierten, me fascina y los disfruto mucho”.
 
Desde pequeño le llamaron la atención las historias, “veía mucho la televisión pero con otros ojos, me preguntaba ¿qué hacía que una historia funcionara?, porque me fijo en los detalles, en las vueltas de tuerca, y después de ver muchas historias en el cine, en la tv o leerlas, dije ‘voy a hacer las mías, ya sé lo que funciona, lo voy a aplicar en lo mío’”.
 
Luego de 5 libros oficiales y uno autopublicado, admite sin arrogancia que todos sus libros le gustan aunque siempre va a preferir al que venga, “no son negocio, pero ya lo sabía, me encantaría escribir un best seller que me dé para vivir el resto de mi vida. Todo mundo dice ‘cualquiera puede hacerlo’ pero tiene su mérito, y si hay una fórmula, ¿por qué no la hemos encontrado? Esas cosas pasan, sí, hay estudios de mercado para que funcione pero no existe una garantía. Siempre estoy escribiendo pero cada vez es más difícil que te publiquen”.
 
Pese a ello, Arturo J. Flores se considera muy afortunado, “ha habido cosas que me salen de último momento o me va bien inexplicablemente, creo que hay un toque de suerte o destino que hace que las cosas pasen. A mi me han resultado cosas por las cuales no hice algún mérito pero estuve en el momento y el lugar indicado, pero la suerte no lo es todo, debes estar preparado para tomar las oportunidades cuando se te presentan”.
“La verdad es que nunca me he planteado las cosas que me han pasado, veo las cosas después. Nunca me pasó por la cabeza la idea de hacer stand up hasta que lo probé y me gustó o por ejemplo, cuando entrevisté a Iggy Pop o estar en backstage con Iron Maiden, no lo planeé y pasó”. 
Fiel a su estilo, confiesa modestamente acerca de lo que vendrá, “en este momento no estoy pensando en lo que me gustaría hacer, más bien las cosas suceden y cuando pasan, les pongo una palomita de ‘check’. Soy como un coleccionista de experiencias”. 
 
Lee la entrevista en la Revista Sexenio de mayo: http://www.gurumedia.mx/sexenio/revista/201605/