San Petersburgo, el diamante de Europa del este

San Petersburgo es la segunda metrópoli más grande de Rusia y se erigió sobre 44 islas por el zar Pedro El Grande, quien fundó la ciudad en 1703.
24 de octubre de 2015      por Staff Sexenio        Sección Revista Sexenio San Petersburgo, el diamante de Europa del este

Asomada en el Mar Báltico hacia el delta del Río Neva de la costa europea rusa, se localiza la conocida ventana a la Europa de los zares: San Petersburgo, la segunda metrópoli más grande de Rusia y que se erige sobre 44 islas por la convicción de un hombre, el zar Pedro El Grande, quien fundó esta ciudad en 1703.

Años más tarde, se convirtió no sólo en la capital del imperio ruso, sino en lo que actualmente se considera la capital cultural de la poderosa nación, con sus más de dos mil palacios y grandiosas compañías de ballet ruso. Con más de 300 años de antigüedad, el territorio donde se ubica enfrentó  la lucha entre suecos y rusos por su posesión, desde el año 1143.

Ello desencadenado debido a la estratégica posición en la que se encontraba dicha zona, misma que varios siglos más tarde resistió estoicamente 900 días de asedio durante la Segunda Guerra Mundial, evento del que también resurgió para recuperar su belleza y majestuosidad.

Como una ciudad históricamente acostumbrada a contender por un objetivo, recientemente se alzó con el triunfo por encima de ciudades no menos hermosas como Ámsterdam, Barcelona, Berlín, Edimburgo, Florencia, Estambul, Lisboa, Londres, París, Oporto, Roma, Venecia y Yorkshire, pues con toda justicia obtuvo el nombramiento como el Mejor destino turístico de Europa.

Celebrado en el marco de los prestigiososWorld Travel Awards 2015, San Petersburgo, también conocida como la capital rusa del norte, resultó elegida por primera vez para tal reconocimiento, tanto por su historia, nivel cultural, belleza arquitectónica, riqueza gastronómica, la conservación de tradiciones antiguas y la permanencia de medidas de conservación para su futuro como joya turística.

Asimismo y amén de que la situación del rublo en la economía actual ha depreciado su valor, esto beneficia al turismo en su estadía en esta hermosa ciudad. Entre los seis lugares más emblemáticos de San Petersburgo, se encuentran el Museo del Hermitage, construcción de la época de los zares que se caracteriza por sus 350 salas y cuyo edificio principal es nada menos que el famoso Palacio de Invierno.

Este museo es considerado uno de los más grandes e importantes del mundo; cuenta con más de tres millones de piezas en su colección, además de encontrarse en continua expansión. Tan es así que incluso se rumora que si un visitante observara durante un minuto cada pieza, necesitaría acudir alrededor de siete horas diarias durante más de cinco años, para ver la gran colección con la que cuenta dicho recinto.

Otro de sus lugares emblemáticos es la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, cuya construcción fue ordenada por el propio Pedro El Grande cuando salió triunfante de la guerra con Suecia para defender el territorio conquistado. La colocación de la primera piedra fue el 27 de mayo de 1703, día que también simboliza la fundación de San Petersburgo

No obstante que la fortaleza fue construida para proteger la ciudad, nunca fue atacada en batalla aunque sí fue utilizada tiempo después como cárcel de prisioneros políticos. Entre quienes estuvieron cautivos se encontraron Zarevich Alexey, hijo de Pedro El Grande, la princesa Tarakanov o los decembristas, por mencionar algunos.

Este lugar también fungió como necrópolis de la familia real de Romanov, mientras que en la Catedral están enterrados los emperadores rusos y sus familias, entre ellos el magnánimo fundador de la ciudad. Para  el año 1998 fue enterrado el último emperador del Imperio ruso: Nicolás II junto con su familia, quienes fueron fusilados por los bolcheviques en 1918, después de la Revolución soviética del año anterior.

Uno de los edificios más hermosos del mundo y emblemáticos de San Petersburgo es la Iglesia del Salvador sobre la sangre derramada, conocida también como la Catedral de la Resurrección de Cristo. Además de su belleza arquitectónica bajo la corriente del nacionalismo romántico, fue el sitio donde los terroristas mataron al emperador Alejandro II, evento del que obtiene su denominación.

No menos importante y majestuoso se yergue El Almirantazgo: nada más y nada menos que el primer edificio en San Petersburgo, construido con la finalidad de  proteger la ciudad de los suecos y la construcción de buques de la primera Armada rusa.

Compartiendo esa belleza arquitectónica majestuosa, la Villa de los Zares, llamadaTsárskoe Seló, fue construida bajo las órdenes de Pedro I El Grande, misma que en 1710 obsequió como todo un pueblo a su futura esposa, Marta Scavronska, quien más tarde se convertiría en la gran Catalina I, emperatriz de Rusia. De hecho, fue ella quien transformó la sencilla villa del pueblo en el magnífico conjunto del palacio y los parques que hoy se pueden admirar.

Por su parte, la Catedral de Kazan, construida por orden de la emperatriz Anna Ioánnovna en honor a la Natividad de la Virgen  de Kazan, es la más venerada en Rusia. Durante el reinado de la emperatriz Isabel, esta iglesia se convirtió oficialmente en la Catedral de Kazan, mientras que el emperador Pablo I decidió reconstruirla,  además cambiar su diseño. De acuerdo con dicho personaje, debía parecerse a la Catedral de San Pedro, Roma, por lo que hoy es popularmente conocida como el pequeño Vaticano.

De acuerdo con estadísticas de la Agencia Federal de Turismo de Rusia, el número de viajeros que visitan San Petersburgo aumentó casi 60 por ciento durante el primer trimestre de este 2015 en comparación con el año anterior, mismos que provienen principalmente de Alemania, Ucrania, Turquía, Armenia, Italia, China y la India.