De lo moderno a lo contemporáneo: Picasso + Magritte + Rothko

En el Arte hay eventualidades que no se deben olvidar, y una de ellas es la reestructuración que sufre la academia con las vanguardias.
24 de octubre de 2015      por Staff Sexenio        Sección Revista Sexenio De lo moderno a lo contemporáneo: Picasso + Magritte + Rothko

Existen eventualidades en el mundo del Arte que por ningún motivo debemos olvidar, y una de ellas es la reestructuración que sufre la academia con el surgimiento de las vanguardias. Sin quitarle ninguna importancia al impresionismo, al expresionismo y al fauvismo, hay que aceptar que es el cubismo la vanguardia que genera la verdadera ruptura de lo que conocemos como pintura tradicional, elimina por completo la perspectiva renacentista y el punto de vista único del objeto o sujeto, que aún formaba parte del canon utilizado a principios del siglo XX.

Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz Picasso, conocido simplemente como Pablo Picasso, fue el precursor del cubismo. Desde muy pequeño desarrolló y trabajó su lado artístico bajo tutela de su padre, quien, irónicamente, formaba parte de la academia tradicionalista.

Por fortuna, esto no fue un impedimento para que Picasso creciera y se convirtiera en uno de los mejor pintores de las vanguardias, pues él mismo lo había decretado desde que tuvo uso de razón: “Cuando era un niño, mi madre me dijo: ‘Si te haces soldado, serás un general. Si te haces monje, terminarás siendo Papa’. En lugar de eso me hice pintor y me he convertido en Picasso”.

La grandeza del pintor español no se limita a la fundación del cubismo, sino que a lo largo de toda su carrera se encargó de experimentar y llevar siempre al límite la materialidad de la obra, convirtiéndose en una influencia para las demás vanguardias. Basta con conocer la clasificación que hace la historia de su producción artística: el periodo azul, el periodo rosa, el periodo cubista o el periodo surrealista, por mencionar algunos.

Picasso no sólo fue una influencia general para todos los movimientos artísticos europeos de principios de siglo XX, sino que también lo hizo de manera específica para ciertos artistas, tal como lo fue René Magritte.

El surrealista mágico de Bélgica

La primera etapa artísticas de Magritte se desarrolla bajo el manifiesto del cubismo y, pese a ser obras dignamente representadas, no fueron las que le dieron la llave para entrar al salón de la fama parisina, sino la introducción de lo conceptual al surrealismo mediante la subversión de los valores ópticos de los objetos representados, pues jugó con la etimología y la tendencia a desarrollar cierta ironía dentro de sus pinturas, dejando en un segundo plano el automatismo de los surrealistas.

La médula del trabajo de René Magritte fue su manera tan particular de hacer surrealismo, pues a diferencia de sus contemporáneos André Breton, Dalí, Miró, etc., él no refugió su trabajo en lo onírico para proyectar esa sensación de contacto con lo fantástico, sino que puso en cuestión la relación entre la palabra y la imagen, y posteriormente entre la propia imagen y el objeto mismo, alterando el orden  común literario de las cosas, criticando los principios estereotipados con los cuales creamos nuestra existencia día a día.

Un ejemplo claro de ello es su obra C'est non a pipe, en la que se tiene la representación, a modo de pintura, de un objeto común: la pipa, con una nota incluida en la pintura que establece que lo que se observa no es una pipa. Uno de los deseos de Magritte era que el espectador al enfrentarse con sus obras se remitiera a una sola cuestión: ¿Qué quiere decir esto? Sin duda alguna lo logró.

Rompimiento de vanguardias

Si nos detuviéramos a analizar cada una de las vanguardias de manera detallada, encontraríamos dos características que se replican en cada una de ellas: romper y proponer. Así, el cubismo rompió con la perspectiva y propuso la representación total del objeto en un solo plano; el surrealismo rompió con la representación de la realidad para proponer nuevas formas de apreciación, para el observador, de su realidad.

Este patrón de rompimiento y proposición fue transformando al Arte de tal manera que lo llevaría, de acuerdo con el crítico Arthur Danto, a su propia muerte. Sin embargo, aunque se utiliza el término muerte, no estamos hablando de la desaparición real del Arte sino de una transformación sobrehumana donde el resultado ya no puede ser acomodado dentro de la caja del Arte.

Fueron los expresionistas abstractos quienes terminaron de enterrar al Arte como lo conocíamos, eliminado por completo todo rastro de figuración, imponiendo la gestualidad en sus lienzos, suprimiendo los límites dentro del cuadro, desarrollando elall over y utilizando paletas de color reducidas, haciéndonos creer que la pintura ya no tenía más que aportar al mundo artístico.

De esta manera se deja a la modernidad atrás para recibir a lo contemporáneo y, en este sentido, varios nombres resaltan al hablar del expresionismo abstracto: Jackson Pollock y el action painting; William de Kooning y el all over; Hans Hofman con su aportación del push and pull, o Mark Rothko con sus campos de color, por enlistar a algunos de los más sobre salientes.

Los matices de Marcus Rothkowitz

La mayoría de estos artistas comenzó su carrera desarrollando su producción artística dentro de los lineamientos del surrealismo, especialmente Rothko, quien en un principio presentaba elementos biomorfos dentro de su obra. A manera que su carrera y su vida avanzó, sus cuadros cambiaron y lo llevaron a desarrollar la composición pictórica que lo caracteriza y lo posiciona como icono del arte contemporáneo: rectángulos monocromáticos con perímetros difuminados por veladuras que se confrontan entre ellos.

No solo las formas cambiaron dentro de su pintura sino que también el color, pasó de tener colores vibrantes a una gama de grises, pardos y negros para el final se su carrera. Existen varias investigaciones en las cuales se asocia su obra con las fuertes depresiones que experimentó a lo largo de toda su vida, sobre todo si se habla de su obra magna: la Capilla Rothko en Houston, Texas.

La referida estructura fue edificada en 1971 por John y Dominique de Menil, con el fin de crear un espacio de reflexión y meditación para cualquier creencia o religión, inspirado en las pinturas del artista letón quien no sólo estuvo involucrado en la ambientación del lugar, sino que también trabajó en la planeación arquitectónica de la capilla y que afirmaba:

"Y si he de depositar mi confianza en algún sitio, la otorgaría a la psique del observador sensible y libre de las convenciones del entendimiento. No tendría ninguna aprensión respecto al uso que este observador pudiera hacer de estas pinturas al servicio de las necesidades de su propio espíritu; porque, si hay necesidad y espíritu al mismo tiempo, seguro que habrá una auténtica transacción".

Bienvenidos al Museo Tamayo

Sin duda que el trabajo de Picasso, Magritte y Rothko ha sido en cada momento punto clave para el desarrollo del arte. A su manera, uno a no rompió y propuso para aportar al arte mediante la plástica, dejándonos grandes legados en pinturas. Su excelente desempeño como productores artísticos los hacen partícipes y en algunas ocasiones protagonistas de un sinfín de muestras y exposiciones artísticas.

De esta manera sus obras han recorrido la mayor parte del mundo, deleitando a la humanidad con esa exquisitez que los caracteriza. México no es la excepción, por lo que este año el Museo Tamayo del Distrito Federal proyecta a estos grandes pintores a través de la exposición: Ensayo museográfico núm. 2, De lo moderno a lo contemporáneo, en la que además de apreciar varias obras de esta triada, se suman nombres como Rufino Tamayo, William de Kooning, Carlos Mérida o Luisa Lambri.

El propósito de la exposición gratuita que arrancó el pasado 5 de septiembre y permanecerá hasta el 18 de octubre de 2015, es mostrar la relación que se creó durante el periodo de transición del arte moderno al arte contemporáneo, tomando como punto de partida el trabajo arquitectónico del español Félix Candela.