Carmen Aristegui, un grande y doloroso amor a la verdad

Carmen Aristegui aseguraba sentirse con la fuerza necesaria para continuar la lucha por la libertad de expresión; esto al ser despedida de MVS.
24 de octubre de 2015      por Staff Sexenio        Sección Revista Sexenio Carmen Aristegui, un grande y doloroso amor a la verdad

La periodista mexicana Carmen Aristegui, aseguraba en marzo pasado sentirse con la fuerza necesaria para continuar la lucha por la libertad de expresión, en particular, para dar la batalla legal tras haber sido despedida del corporativo mediático MVS, un caso que la comunicadora ha calificado en múltiples ocasiones como un verdadero manotazo autoritario.

"Me siento fuerte, me siento con el estímulo suficiente para dar una batalla, porque no aceptamos que hayan ganado en términos de un manotazo autoritario",declaró.

En una entrevista con el diario El Universal, la ex conductora de la Primera Emisión de MVS Noticias indicó que la compañía de los hermanos Vargas le solicitó de una forma insistente y grosera, evitar la difusión de determinadas investigaciones realizadas por su equipo de trabajo, una petición que decidió ignorar para continuar con sus proyectos informativos.

"No puedo conducirme con el enojo como emoción principal (...) porque parte del manotazo autoritario tiene que ver con que te aniquilen, incluso, emocionalmente",estimó la más reciente ganadora de los premios Nacional de Periodismo yGabriel García Márquez, ambos por su controversial reportaje La Casa Blanca, mismo que habría de costarle su espacio en la radio.

MVS, por su parte, informó que no había marcha atrás y le deseó buena suerte a Aristegui, quien sólo se quedaba con su programa nocturno en CNN en Español, el portal Aristegui Noticias, y una credibilidad bien labrada y resistente a las afrentas presidenciales indirectas y las de colegas oficialistas, que al tiempo que le auguraban un pronto retorno le reclamaban por manchar la reputación de la gente por una simple nota, caso Cuauhtémoc Gutiérrez.

Los diferentes partidos políticos, que parecen no olvidar el espacio de debate que Carmen puso a disposición durante las campañas presidenciales de 2012, solicitaron al Congreso un espacio dentro de su programación para la periodista, lo que finalmente, al igual que tantas otras opciones, no prosperó. En parte porque no se puede comparar el alcance del Canal del Congreso con el de una edición matutina de radio, con su extensión digital y televisiva, sin mencionar el amplio acuerdo editorial que, hasta su despido, había conseguido con MVS.

Periodismo, una herencia difícil de aceptar

Nacida el 18 de enero de 1964 en la Ciudad de México, María del Carmen Aristegui Flores es la quinta hija del matrimonio de Áurea Flores García y Helios Aristegui Sebastián, quien llegó a los siete años al Distrito Federal junto a su familia, todos refugiados de la Guerra Civil española, una de las principales razones por las cuales decidió dedicarse al periodismo y a la investigación de temas sociales y políticos.

Tras haber cursado la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, se inició en los medios televisivos en el Canal 13 de Imevisión durante el mandato presidencial de Miguel de la Madrid, que años después se convertiría en TV Azteca.

Destacan, además de esta incursión, su participación en los programas En Blanco y Negro, con Javier Solórzano; Círculo Rojo de Televisa, al aire durante el 2003 con la transición gubernamental al PAN en la Presidencia; Noticias del Canal 52: Aristegui-Solórzano, así como Primer Plano de Canal 11, enfocado al comentario político, además de Aristegui en CNN en Español, dedicado a entrevistas.

En la radio ha trabajado en varias estaciones como Radio Educación, FM Globo, Stereorey, MVS Radio, W Radio y Grupo Imagen, saliendo de esta última debido a un conflicto con Pedro Ferríz de Con, razón por la cual también dejaron el medio varios de sus colaboradores como Javier Solórzano, Denise Dresser, Iliana Sod, entre otros.

Asimismo, trabajó en el programa Hoy por Hoy en W Radio hasta 2008, año que salió del aire debido a diferencias contractuales y cambios en la editorial, aunque periódicos como La Jornada y El Universal afirmaron que el término de la relación laboral se debió a que Televisa y Grupo Prisa buscaron acortar el margen de crítica de la periodista. Esto después de que Juan Ignacio Zavala: cuñado del entonces mandatario nacional Felipe Calderón, fuera nombrado representante de los intereses del consorcio español de multimedios.

Luego de verse inmiscuida en dicho escándalo, regresó a su espacio radiofónico pero ahora en la primera emisión de Noticias MVS, bajo un contrato con amplia libertad editorial y la figura del Defensor de las Audiencias, aunque en febrero de 2011, aún bajo la administración calderonista, fue despedida bajo el argumento de haber violado el código de ética de la empresa.

En un desplegado, la compañía aseguró que la comunicadora había violado sus políticas, en las que establece que los rumores no constituyen información respaldada por MVS, esto después de que Carmen cuestionara a la Presidencia respecto a una acusación de alcoholismo realizada por el legislador Gerardo Fernández Noroña al presidente Calderón Hinojosa.

Más allá del esparcimiento de rumores sin fundamento, se hizo una sencilla pregunta sobre si el tema debía o no ser aclarado por el entonces mandatario, lo que una respuesta positiva habría hecho dudar de su capacidad para manejar los asuntos del Estado. Tras su despido, Aristegui concluyó que la decisión había sido ordenada por el mismo Felipe Calderón, en una muestra de autoritarismo e intolerancia a la crítica.

Lo anterior generó una gran movilización a nivel mundial y en las redes sociales, así como una fuerte protesta frente a las instalaciones de MVS Radio. Un acuerdo negociado, precedido por una carta pública de la comunicadora a los hermanos Vargas, devino en el regreso de la periodista a su espacio de noticias el 21 de febrero de 2011, antes de la entrada de Enrique Peña Nieto al poder y antes de la última ofensiva que dejó a cientos de miles de radioescuchas sin una voz crítica cada mañana.

La casa blanca, Cuauhtémoc Gutiérrez y MexicoLeaks, el pretexto

Es de sobra sabido que el periodismo mexicano no es lo que solía ser, y que la censura y la presión gubernamental, a través del retiro de publicidad oficial o la oferta de papel para la impresión de periódicos y revistas, son parte del pasado. Sin embargo, los riesgos que los periodistas mexicanos deben enfrentar, además de los que están ligados al crimen organizado y a la compra y censura de los gobiernos locales, también tienen su contraparte en la imagen que los gobiernos federales desean tener en el extranjero.

Así, que en la capital del país el presidente local del partido del gobierno en turno, sea descubierto administrando una red de trata de personas, específicamente prostitución; el que se descubra un conflicto de intereses entre Grupo Higa, contratista de obras de gobierno, incluso durante el sexenio de Peña Nieto como gobernador del Estado de México, y el Gobierno Federal, particularmente tras la construcción de una mansión en las Lomas de Chapultepec, sin un claro origen de los recursos que pudieron sufragar la millonaria inversión, sin mencionar el teatro mediático de la Primera Dama en cadena nacional, desencadena una oleada de polémica incluso en medios internacionales.

Por consiguiente, el que se ponga en duda cualquier decisión carente de transparencia en la radio mexicana y en la televisión internacional, sólo genera dos reacciones previsibles: la caída en la popularidad del mandatario, que obedece no sólo a los escándalos sino a su incapacidad para concretar las reformas estructurales, y el posible rencor de un Jefe de Estado que no está abierto a las críticas, como lo supuso su ausencia al debate organizado por los jóvenes de #YoSoy132 antes de las elecciones de 2012.

El resto es historia. Carmen Aristegui fue entonces despedida y, a pesar de los recursos interpuestos y los incansables llamados al diálogo, los hermanos Vargas decidieron sacrificar a la periodista y su excelente rating para mantener relaciones estableces con el Gobierno Federal, sobre todo después de la negativa del Ifetel en torno a la modificación de la concesión de televisión restringida deMVS.

Actualmente, la periodista mexicana se encontraría elaborando una demanda que interpondrá ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, por su cese unilateral de su espacio radiofónico, lo que supone un acuse formal a la justicia mexicana por la incapacidad para solucionar el litigio con la empresa, y reiterando que más allá de un asunto entre particulares, es un asunto de libertad de prensa y de expresión.

Dado que lo anterior supone una reducción considerable de los espacios críticos e informativos en un país que ostenta cifras ominosas de muertes y desapariciones de comunicadores, hoy por hoy, a Carmen Aristegui la sostiene, como menciona el estribillo de La Periodista, del Caudillo del Son: un grande y doloroso… amor a la verdad.