Librería Gandhi cumplió 40 años

Fue fundada en la Ciudad de México, el 24 de junio de 1971, por Mauricio Achar, bajo la creencia de que gran parte de los problemas en el país se debían a la falta de lectura.
30 de junio de 2011      por Blanca Campos        Sección Negocios Librería Gandhi cumplió 40 años

La librería Gandhi cumplió hace unos días 40 años de existencia, después de que Mauricio Achar (1938-2004) ideara la creación de un espacio donde el lector pudiera acercarse a las obras sin mostradores de por medio, como se acostumbraba.

Mauricio Achar, quien lo consideraba más un proyecto personal, fundó la librería el 24 de junio de 1971, bajo la creencia de que gran parte de los problemas en el país se debían a la falta de lectura.

Debe su nombre a la fascinación del fundador por la vida del activista Mahatma Gandhi, quien independizó a su pueblo a través de su pensamiento y no de las armas.

“Él decía que los libros no muerden y hablaba siempre del cachondeo con los libros: una librería donde sucedían muchas cosas, en donde él se reunía con sus amigos e intelectuales a echar relajo, a hablar de literatura, como Jaime Sabines, Germán Dehesa, Gabriel García Márquez, Tania Libertad, Eugenia León, incluso Silvio Rodríguez”, cuenta Alberto Achar, sobrino del fundador y gerente de mercadotecnia de la cadena de librerías.

El viejo local de la avenida Miguel Ángel de Quevedo —al sur de la ciudad de México— se fundó en un espacio de apenas 150 metros cuadrados, “a un lado había una academia de karate, una dulcería, una zapatería… que fueron desplazados poco a poco por la librería hasta quedarse con 600 metros cuadrados”, detalla Alberto Achar.

Sin embargo, el crecimiento más importante se dio en la última década, hasta conformar una cadena con veinticinco librerías, once en la ciudad de México y catorce en la zona metropolitana.

La apertura de las librerías Gandhi condujo a nuevos fenómenos en el mercado, como el robo de libros, de donde surgen muchas de las anécdotas que construyen la historia de la cadena.

“Independientemente de que como dueño del negocio estaba atento al problema, en el fondo le gustaba: hubo un caso de una persona a la que agarró y le preguntó por qué lo hacía; tras las explicaciones, Mauricio le dijo: ‘llévatelos, nada más que cuando acabes la carrera me traes el título’. Cuentan que años después esa persona fue a entregarle el título”, relata el sobrino del fundador.

Entre otra de las anécdotas, está la aparición de un morral en un casillero de la librería, el cual contenía cerca de veinte libros, dinero en efectivo y una carta en la que alguien confesaba que se robaba libros para terminar su carrera, pero que ya con posibilidades económicas regresaba algunos ejemplares, dejando el dinero como pago.

La cadena Gandhi debe su desarrollo a las diferentes maneras de negociar con los grupos editoriales, los cuales debían ofrecer márgenes de ganancia más amplios si querían formar parte de su oferta.

“Desde el principio, Mauricio que creía en el volumen de ventas, peleó en esta parte de los márgenes y de alguna forma llevó a la lucha en los precios, y aunque con las editoriales siempre se ha tenido una relación de complicidad, tenemos más de 330 proveedores diferentes, como en cualquier negocio siempre luchaba por los márgenes”, explica el gerente de mercadotecnia.

Así, su volumen de ventas de librerías representa 25% del mercado; en su página de internet, la cual visitan alrededor de 800 mil personas mensualmente, reciben más de cinco mil pedidos al mes.

Más allá del negocio, Gandhi busca seguir siendo una empresa cultural, “no sólo ofrecer libros, sino toda una experiencia alrededor de ellos”. Por ello brinda desde un programa de cliente frecuente, hasta un servicio de certificados de regalo, venta de boletos, internet inalámbrico y una revista con un tiraje de 50 mil ejemplares mensuales.

“Las marcas son banderas que toma la gente y Gandhi, su logo, representa libertad, irreverencia, diversión, sentido del humor: le gusta el sarcasmo, el doble sentido, el pensamiento… es un observador social. Gandhi representa una capacidad de imaginación y de posicionamiento de las ideas muy diferente, sobre todo una posibilidad de tener relaciones humanas distintas a través de la inteligencia y del pensamiento”, concluyó Alberto Achar.