Por Violeta Sánchez
 
Cacao, tejate, pozol, chilate, posonqui o como usted lo conozca ya lo encuentra también en Izúcar de Matamoros y para quienes no conocen de lo que estoy hablando el pozol es el resultado de la fusión de cacao y maíz resultando una bebida original y fresca.
 
Mariana Rosas Maximiliano originaria de Axocopan, Atlixco, es vendedora de cacao como ella lo llama, platicó que es la primera vez que asiste a este municipio para ofrecer el posonqui, resaltando que en esta comunidad si hay personas que conocen la bebida.
 
Dijo que esta es una bebida refrescante que además quita el hambre, está hecha con maíz, haba, cacao y otros ingredientes a los que agrega agua fría, de acuerdo a la tradición esta bebida se debe servir para tomar en jícaras.
 
Dijo estar en este municipio los días lunes que son de plaza, remarcando que solicitará el permiso para ofrecer el pozol o posonqui, si no se puede todos los días, por lo menos los días de plaza. 
 
Añadió que anteriormente las personas pagaban con cacao, pues era utilizado como moneda
 
Por otra parte Francisca Bravo quien vive en el barrio de San Juan Coahuixtla, mencionó que ella probó esta bebida en Chiapa de Corzo perteneciente al estado de Chiapas y que lo conoce con el nombre de pozol, dijo que es buena idea que lo vendan en este municipio para que lo conozcan más personas, ya que es un alimento típico, además es una bebida exquisita.
 
Cabe destacar que en la época prehispánica, el pozol fue muy apreciado entre los antiguos habitantes de estas tierras por ser un nutriente de resistencia para los viajeros indígenas.
 
Éstos sabían de su importancia porque alimentaba, mitigaba la sed en estas zonas de mucho calor y perduraba sin echarse a perder. 
 
Su preparación requería de las virtudes culturales y la sabiduría de las mujeres quienes elaboraban el pozol en sus piedras de moler.
 
En otros lugares del sureste como Chiapas y Oaxaca se apreció el valor alimenticio del pozol.