Establecer en la catalogación de textos antiguos cada una de las características que los hacen únicos es fundamental para determinar su importancia y facilitar su búsqueda, señaló Evelia Santana Chavarría, jefa del Departamento de Catalogación de la Biblioteca Nacional de México (BNM). 

En el inicio del curso-taller Identificación y descripción de impresos antiguos, que se desarrolla en el salón de lectura de la Biblioteca Histórica “José María Lafragua” de la BUAP, explicó el trabajo que la BNM realiza respecto a la catalogación.

Dicha institución, recordó, posee libros y documentos que datan del siglo XVI hasta el XIX, cuya primera catalogación se hizo de forma manuscrita y en hojas de papel, situación que complicó el control del acervo, hasta que con los años se integró a bibliotecólogos al recinto, quienes se han dado a la tarea de compilar los mayores datos.

Utilizando modernas tecnologías, actualmente la catalogación de textos antiguos se hace con más de 30 características que permiten no sólo su almacenamiento, sino también su búsqueda; en cada revisión se encuentran  más elementos que clasificar.

“Cada libro, aunque tenga el mismo título y pertenezca a diferentes bibliotecas, tiene características especiales que lo hace único, lo que no sucede con las ediciones modernas”, abundó la especialista durante su ponencia el Patrimonio bibliográfico mexicano: caracterización y control bibliográfico.

Reconoció que este no es un trabajo sencillo y la tarea de los responsables, de acuerdo con la política de la BNM, es que “deben plasmar los mayores datos posibles para describir una obra, porque éstos son importantes para los investigadores; siempre tenemos que pensar con qué fines puede ser la consulta de cada texto”.

Por su parte Margarita Bosque Lastra, investigadora del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM, comentó que el patrimonio bibliográfico mexicano se conformó con libros que fueron traídos de Europa a partir de la conquista y con los que se elaboraron en la tierra novohispana del siglo XVI  hasta el XIX, así como códices que fueron elaborados por los tlacuilos, principalmente en el siglo XVI, los cuales entre sus características destaca que contienen elementos latinos. 

Al resaltar la importancia que tiene no sólo el cuidado del acervo bibliográfico antiguo mexicano, sino también su catalogación, la especialista recordó que una gran parte de éste se encuentra inscrito en el  programa  Memoria del Mundo de la UNESCO, el cual se encarga del registro del patrimonio documental del mundo con el fin de buscar su preservación.

El director de la Biblioteca Histórica “José María Lafragua” de la BUAP, Manuel de Santiago Hernández al dar la bienvenida a los  especialistas de diversas instituciones de Puebla y el país, señaló que este taller surgió ante la necesidad imperiosa de tener información suficiente sobre la aplicación de la normativa para la descripción de los impresos antiguos.

Destacó la participación de los doctores Julián Martín Abad, jefe del Servicio de Manuscritos e Incunables de la Biblioteca Nacional de España y Óscar Lilao Franca, investigador de la Universidad de Salamanca en la nación ibérica.