A través de un esfuerzo conjunto que se explica con la lógica básica de un algoritmo: la constante repetición de un número finito de reglas ordenadas, bien definidas que se encaminan hacia un propósito igual de claro, tres estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Computación (FCC) de la BUAP se impusieron en el Torneo Universitario de Aplicaciones Móviles (TuApp) al obtener el primer lugar en la categoría especial de Apps para tarjetas inteligentes, con su proyecto “Credencial Virtual BUAP”.
 
Iván Pérez Vázquez, Isaías Carrera Ventura y Giovanni Campos Salazar son los nombres de estos tres estudiantes que con la presentación de su software, una aplicación que busca que los universitarios de la BUAP puedan identificarse y acceder a diversos servicios de la Institución, se colocaron en el top de esta certamen anual organizado por la Universidad Católica de Chile y que en su edición 2014 convocó a universitarios provenientes de países como Brasil, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Perú y por supuesto México.
 
El estado inicial del algoritmo, la entrada:
 
Para desarrollar un software que cumpla con varias necesidades del estudiante, como la identificación personal o la realización de diversos trámites escolares, este equipo se trazó un camino, y lo primero que hizo fue formar un equipo fuerte y competitivo con estudiantes de diferentes carreras, comentó Giovanni, alumno de la Licenciatura en Ingeniería en Ciencias de la Computación.
 
El arranque es muy importante, pues ahí es donde se establecen los procedimientos, las rutinas a seguir, las instrucciones o sentencias. Dentro del proceso inicial de este trabajo compartido, Giovanni, con apenas 22 años de edad, jugó un papel importante: él vislumbró las oportunidades de desarrollo y convenció, con su discurso emotivo pero cuidado, a sus compañeros. Primero Isaías, después Iván, ambos fueron contagiados del interés de su amigo, un joven enérgico y reconocido por sus compañeros de facultad como el ajonjolí de todos los moles.
 
De él fue la idea de crear su empresa. La denominaron LabCode. En ésta participan estudiantes de Ciencias de la Computación, Diseño Gráfico, Mecatrónica, Ingeniería en Materiales, entre otras licenciaturas de la BUAP. Pese a su corta edad, la iniciativa cuenta con diversos proyectos con potencial para ser auspiciados o comprados por reconocidas empresas por su innovación tanto en el desarrollo de hardware, como de software.
 
Entre estas iniciativas destaca “Credencial Virtual BUAP”, proyecto con el que ganaron el mencionado concurso y con el que pretenden posicionar a la BUAP como la primera institución mexicana en aprovechar la tecnología NFC (Near Field Communication), aplicaciones que permiten la comunicación inalámbrica de corto alcance y alta frecuencia, y facilita el intercambio de datos entre dispositivos, en este caso, de los teléfonos móviles personales (smartphones).
 
La TUI: Tarjeta Universitaria Inteligente de Santander, cuenta con la tecnología NFC; es la credencial que se le asigna a los universitarios BUAP como medio de identificación y, en el caso de que el estudiante lo solicite, cumple con la función de tarjeta de débito.
 
El grupo Santander se interesó en el desarrollo ejecutado por los universitarios de la BUAP, quienes fungirán, por decisión de los directivos de este grupo en México, como representantes de la marca en el Tercer Congreso Internacional de las TUI.
 
 
Estructuras secuenciales
 
Pieza clave para la ejecución del proyecto fue el trabajo en equipo y la disciplina, pero también reconocer las aptitudes de cada uno para planear y ejecutar cada tarea.
 
Llevar una organización de tal éxito no fue sencillo. Lograr proyectos de relevancia internacional, reconocidos por organizaciones como Santander y la propia Universidad Católica de Chile, líder en la región, implicó un esfuerzo notable. Dirigir el equipo, pese a las peripecias que la convivencia diaria conlleva, fue el reto que asumió Iván, considerado por sus compañeros como el mediador, el ñoño; descrito así mismo como el matadito, que sabe copiar muy bien debido a su inteligencia adaptativa o a su lógica, capaz de articular los esfuerzos de otros.
 
Isaías, el último de la triada, es el de personalidad más seria, el del semblante más controlado. Acude al gimnasio con regularidad y es ciclista urbano. Sus amigos admiran su talento para la programación. Reconocen que sin su esfuerzo, nada de lo que en un momento pensaron sería una realidad.
 
 
La salida, los resultados. Los datos arrojados
 
Para finiquitar sus cinco meses de trabajo tuvieron tres minutos para la presentación: 180 segundos para dar la mayor cantidad de información posible, la innovación, efectos y alcances de su propuesta, los datos más sustanciosos. Tenían que convencer a cerca de 15 jueces.
 
Para ese entonces ya conocían sus habilidades. Instalados en su hotel definieron la estrategia. Ensayo, prueba y error.
 
De principio a fin, decisión tras decisión, con cada tarea claramente programada, los tres universitarios de la BUAP lograron su propósito, uno de los primeros retos que este trío de emprendedores ha asumido con la noción de que todo, sin distinción, debe hacerse bien, con excelencia.