Redes sociales y revoluciones en el S. XXI

Facebook y Twitter fueron herramientas fundamentales para iniciar y coordinar los movimientos sociales en Túnez y Egipto.
07 de febrero de 2011      por Daniel Sánchez        Sección Lifestyle Redes sociales y revoluciones en el S. XXI

Aunque en nuestro país la popularidad de redes sociales como Twitter y Facebook se encuentre basada en las muchas horas de ocio y diversión que proporciona con amigos, familiares o artistas famosos, en otras latitudes se ha configurado como una herramienta vital para la organización de movimientos sociales que han culminado con el derrocamiento de malos gobiernos y ha hecho tambalear a otros, consiguiendo mayor reconocimiento y respeto por la libertad de expresión y los derechos humanos.

Un caso que se ha vuelto emblemático de la influencia, poder y alcances que tienen estas páginas de internet, es la revolución que se desarrolló en Túnez, y que terminó con el régimen autoritario de Zine el Abidine Ben Ali y de su esposa, Leila Trabelsi, tras 20 años de innumerables actos de corrupción, nepotismo, censura y un estatismo exacerbado que llevó al país a una profunda crisis económica y laboral.

Para  Kamel Jendoubi, presidente de la Red Euromediterránea de Derechos Humanos, las redes sociales en internet no hicieron la revolución, pero fueron de vital importancia para convocar y organizar a miles de personas que salieron a manifestarse a las calles clamando el final de la dictadura. En un país “donde los periodistas están amordazados y la prensa trabaja al servicio de presidente” Twitter y Facebook sirvieron para denunciar todos los actos arbitrarios de su gobierno, y sobre todo, para difundir los cables diplomáticos estadounidenses que hacía referencia al enriquecimiento ilícito de la familia presidencial.

Bernabé López García, profesor de Estudios Árabes de la Universidad Autónoma de Madrid considera que el éxito de la convocatoria en las redes sociales radica en que la población tunecina es, en su mayoría, urbana, con alto grado de escolaridad, con acceso a internet, televisión por cable y relativamente joven. Estas características hicieron a su sociedad muy susceptible de ser politizada y sólo era cuestión de tiempo para que la gente exigiera un mayor respeto a sus derechos políticos y civiles.

El caso de Egipto no es muy diferente, y aunque su población es mucho mayor, se ha tenido muy buena respuesta, sobre todo del sector joven, que ha encabezado las protestas no sólo en la capital del país sino en las principales ciudades del interior, como Alejandría y Suez. Tal era el temor del Presidente Mubarak del alcance que pudieran tener las redes sociales, que mantuvo bloqueado internet y la telefonía celular por casi una semana para tratar de aplacar y desarticular las manifestaciones callejeras que, hasta hoy, siguen amenazando la estabilidad de su gobierno.

Los cambios sociales son inevitables y sería una declaración exagerada atribuirle a Facebook y Twitter la autoría de las 2 primeras revoluciones del siglo XXI  pero, sin duda, han sido un catalizador muy importante de las mismas y se ha convertido en un instrumento que le brinda poder a la gente; el poder de estar informado y comunicado.