Seis curiosidades en torno a Johan W. Goethe

A 263 años del nacimiento del poeta alemán Johann Wolfgang von Goethe, Grupo Editorial Sexenio te presenta datos relevantes sobre su vida, su obra y su tiempo.
27 de agosto de 2012      por Marco Julio Robles        Sección Genio Seis curiosidades en torno a Johan W. Goethe

 

La Revolución Francesa (1789) dejó tras de sí innumerables impactos en los países europeos y posteriormente, entre los países americanos. En Alemania el desencanto ante las principales premisas del movimiento revolucionario y su consecuente desvanecimiento en la mentalidad europea, se tradujo en  movimientos culturales que dieron la espalda a la razón como órgano rector de lo humano, su actividad y sus costumbres.

En Alemania vio la luz un movimiento que ulteriormente, se denominó Romanticismo. Bajo el término de románticos se agrupa a un nutrido grupo de artistas de diferentes trazas tales como Baudelaire, Rimbaud, Hermann Hesse, Beethoven e incluso Johann Wolfgang von Goethe, nacido el 28 de agosto de 1749.

El Romanticismo supuso un cambio radical en la historia de las ideas y el arte. Para Isaiah Berlin, el Romanticismo puso en marcha una revolución sin precedentes en la perspectiva que los hombres tenían de sí mismos. La fundamental ruptura tuvo que ver con la separación de nociones canónicas tradicionales, para dar paso a una concepción sui generis estética y ética.

El mundo no ha sido lo mismo desde entonces, nuestra política y nuestra moral se han visto profundamente transformadas por ellos. Sin duda, éste ha sido el cambio más radical y más dramático, por no decir el más pavoroso, en la perspectiva del hombre de los tiempos modernos”. (Berlin, Isaiah, Las raíces del romanticismo, ED. Taurus, 2000.)

Goethe no se consideró a sí mismo un romántico, sin embargo, en algunas de sus principales obras se traslucen las inquietudes que movilizaron la creatividad de los artistas de su tiempo.  El movimiento romántico se movió siguiendo dos premisas primordiales: rebeldía (Baudelaire) o retiro (Beethoven).

Mas Goethe en realidad fue más un artista clásico que romántico. En su poesía, se aprecia una tendencia clasicista en la emulación de lo pastoril y lo paradisíaco, mientras que en poetas románticos como Hölderlin, lo que impera es la melancolía, una estética inclinada hacia la pérdida y la soledad mas que a lo paradisíaco y a las formas de versificación clásicas. Goethe lo mismo que Schiller y Lessing, se inclinan hacia el rescate de las formas grecolatinas tanto en la poesía como en la escultura y la pintura.

La gran virtud de un artista como Goethe es la de plasmar en su poesía las inquietudes de su época y los avatares históricos, desde una óptica que rescata la métrica griega, de tal suerte que el hexámetro griego se transforma bajo su pluma para crear poesías en lengua germana de insuperable belleza.

A 263 años de su nacimiento y debido a su indudable influencia en la historia del arte y la poesía, Grupo Editorial Sexenio te presenta algunos rasgos sobresalientes tanto de su persona como de su obra.

***

–Poseedor de una mente dinámica, aguda y versátil, se entregó al estudio de diversas ramas del conocimiento. Provisto de una enorme y enfermiza curiosidad, hizo prácticamente de todo y llegó a acumular una cultura universal desplegada en varios niveles: estéticos, políticos, científicos y morales. Primeramente estudió lenguas, aunque sus inclinaciones iban por el arte y nunca, a lo largo de toda su vida, dejó de cultivar el dibujo; al tiempo que escribía sus primeros poemas, se interesó por otras ramas del conocimiento como la geología, la química, la medicina.

–La abogacía y su matrimonio fallido. Mientras intentaba abrir con poca fortuna un bufete de abogados en Fráncfort, en la primavera de 1775, Goethe se compromete con la hija de un banquero de Fráncfort, Lili Schönemann, pero las diferencias sociales y de estilo de vida entre ambas familias terminó por desbaratar el compromiso.

–Perteneció a la corte de Carlos-Augusto. En 1775 no dudó en aceptar la invitación a la Corte de Weimar de Carlos-Augusto, heredero del ducado de Sajonia-Weimar y, tras publicar su Stella (1775), marchó hacia allá, prácticamente huyendo de dos cosas: del compromiso sentimental con Lili Schönemann y del ejercicio de la abogacía.

–Se relacionó con altas personalidades tanto de la cultura, el arte y la política. Desde un puesto tan importante tuvo la oportunidad de relacionarse con la alta aristocracia y conoció a personajes notables, como Napoleón Bonaparte, Ludwig van Beethoven, Friedrich von Schillery Arthur Schopenhauer. En 1782 fue añadida la partícula von a su apellido por el mismo Duque Carlos Augusto pese a las protestas de la nobleza, para formar parte de la Corte con un cargo equiparable al de los restantes ministros, pertenecientes todos a ella.

–Según algunas fuentes biográficas ingresó en la Masonería el 11 de febrero de 1783, aunque según el escritor masónico Lorenzo Frau Abrines la fecha de su ingreso es anterior, el 23 de junio de 1780, dentro de la efímera logia Amalia, que abatió columnas dos años después. En 1830, dos años antes de su muerte, Goethe compuso un poema titulado Para la fiesta de San Juan de 1830, en ocasión de la celebración de su 50 aniversario como miembro de la masonería. A su condición de masón y a su paso por la Masonería, así como a otras aficiones que al parecer cultivó, se atribuye influencia en su obra, especialmente en Fausto

–A pesar de gozar de fama y prestigio en vida, hacia el final de ella tomó una decisión que conmocionó a la alta sociedad de Weimar: contrajo matrimonio con su sirvienta. La aristocracia le cerró las puertas al matrimonio Goethe, mientras que sólo algunos espíritus progresistas, pertenecientes también a la aristocracia, continuaron frecuentando al poeta de Weimar. Tal fue el caso de Johanna Schopenhauer –madre del insigne filósofo de Danzig–, quien en una de las misivas dirigidas por aquellos años a su hijo escribió: “Si el señor Goethe le dio su apellido, bien podemos los demás ofrecerle una taza de té.”

Las inclinaciones estéticas de Goethe no sólo dejaron su impronta en la poesía alemana, sino en la dramaturgia universal pues reavivó el entusiasmo de sus contemporáneos por la tragedia griega antigua; incluso en la narrativa. Aún hoy el Fausto de Goethe continúa siendo un paradigma literario, lo mismo que su obra Hermann y Dorotea o sus Afinidades electivas.

A un poeta como Goethe es posible concebirlo tal como Schopenhauer concibe a los auténticos poetas en su obra El mundo como Voluntad y como Representación, es decir, como el hombre universal: 

“El poeta es en suma el hombre universal; todo lo que alguna vez ha conmovido el corazón de un hombre, aquello que en una determinada situación incita a la naturaleza humana, todo cuanto anida y se incuba en un pecho humano: tal es tema y el material del poeta. Por eso el poeta puede ensalzar tan bien la voluptuosidad como la mítica, ser Anacreonte o Ángel Silesius, (…). Con arreglo a ello nadie puede prescribir al poeta que sea noble y sublime, moral, piadoso, cristiano, esto o aquello, (…). Él es el espejo de la humanidad, haciéndola consiente de lo que ella siente y de lo que la mueve” (Schopenhauer, Arthur, El mundo como Voluntad y como Representación,  ED. FCE, 2005)

Bibliografía sugerida:

Las desventuras del joven Werther (Die Leiden des jungen Werther, 1774).

Ifigenia en Táuride (1787), drama en prosa, del que hizo anteriormente una versión en verso yámbico.

Elegías romanas (Römische Elegien, 1795), poemario.

La novia de Corinto (1797), poema.

Hermann y Dorothea (1798), idilio épico en verso.

Fausto, Primera Parte, (1807).

Las afinidades electivas (Die Wahlverwandtschaften, 1809), novela.

Poesía y verdad, Parte I (Aus meinem Leben: Dichtung und Wahrheit), autobiografía (1811).

Fausto, Segunda Parte, póstuma (1832).

Poesía y verdad, Parte II (Aus meinem Leben: Dichtung und Wahrheit), autobiografía (1833).