México y su guerra civil de baja intensidad

La prestigiada publicación The New Yorker, en su edición correspondiente al mes de julio, declaró que en México se vive una guerra de baja intensidad.
26 de junio de 2012      por Gerardo Soriano        Sección Nacional México y su guerra civil de baja intensidad

En la edición correspondiente al mes de julio del presente año, la revista The New Yorker, a través de William Finnengan, ha publicado un artículo relacionado a los violentos sucesos que se han presentado en Jalisco.

La revista afirma que en México se vive una atmósfera de “guerra civil de baja intensidaden diversas comunidades y ciudades del país, las cuales, debido a la ola de violencia, arrojan muchas historias trágicas.

Alguno de estos hechos han alcanzado a todas las esferas sociales, donde intervienen los grandes capos de la droga, el gobierno y las diferentes esferas de la política son, por ejemplo, los granadazos acaecidos en la plaza de armas de Morelia, Michoacan, en el marco de las celebraciones del día de la Independencia Mexicana; el incendio en el Casino Royal en la ciudad de Monterrey, Nuevo León y la matanza ocurrida en la comunidad de Boca del Rio en el estado de Veracruz.

El texto titulado The Kinkgping (Pez Gordo): La lucha por Guadalajara demarca las acciones, por parte de la presidencia de México, para acabar de raíz las operaciones de los capos de las drogas que ha suscitado enfrentamientos encarnizados, por ejemplo, entre grupos delictivos como el cártel de Sinaloa y la asociación delictiva de Los Zetas.

Dentro de esta estrategia, relata Finnengan, el lado más débil que presenta el Kingping es la de “coartar a los grupos delictivos hasta fragmentarlos en facciones más pequeñas pero ultraviolentas que estarán en guerra declarada las unas con las otras. Esto es porque quienes persiguen a los “chicos malos” crean una pantalla en donde el Estado unificado deberá ser el ideal a lograr. Es por ello que no puede ignorarse esta caceria entre policías y ladrones ni mucho menos tomarse a la ligera”.

A consideración de William Finnengan, las estrategias seguidas por el presidente Felipe Calderón Hinojosa se asemejan a las usadas por el Gobierno de los Estados Unidos para derrocar a Saddam Hussein de Irak.

Es por ello que este amplio documento gira en torno a la manera en cómo se ha establecido una estrategia para atrapar al “Pez Gordo” que controla la plaza del cártel de Sinaloa, es decir, a Joaquín Guzmán Loera El Chapo. Estrategia que se ha visto manchada por la incusrión en el papel de Los Zetas, que pelean férreamente por la apropiación de esta plaza de tráfico de drogas.

Finnegan pone en tela de juicio la manera de proceder de la PGR y del Ejército, ya que no queda claro cómo es que han descubierto varios narcolaboratorios y la falta de información sobre los decomisos de droga y dinero.

A esta lista de irregularidades se suma la manera de cómo El Chapo se escapó de la cárcel de Puente Grande y de cómo las autoridades no pudieron cercarlo ni detenerlo en Cabo San Lucas por parte de la Policía Federal.

Situaciones como esta han hecho que en las elecciones por realizarse el próximo 1 de julio en México, el Partido de Acción Nacional (PAN) -teniendo como candidata a Josefina Vázquez Mota- no tenga un gran impulso dentro de las encuestas preferenciales, yendo por detrás de otros contendientes por la presidencia de México.

Con respecto al actual presidente, Felipe Calderón, el cual está a meses de concluir su mandato, Finnengan expresó que el mandatario “no es un personaje particularmente colorido o convincente y su repentina adopción del rol de líder en tiempos de guerra fue visto por críticos como abrumador. Una vez que se consolidó, regularmente fue acusado de ser ‘dócil’ con el Cártel de Sinaloa. Una estrategia anti crimen sin ganancia es entendiblemente con la visión general de México: cualquier ataque del gobierno a un cártel debe ser a petición de sus rivales”.

La libertad de Guzmán Loera es un acto que ha ido mermando la imagen del Presidente de Méxicoponiendo en evidencia que tiempo atrás, antes de que él ganara las elecciones, los poderes fundamentales del crimen organizado prosperaban con el Gobierno federal que los controlaba. Es por ello mismo y por la débil estrategia lanzada por el Gobierno Federal en contra del Kingping que nadie cree ya que el Gobierno esté ejerciendo su autoridad hoy en México.

La utilización del Ejército Mexicano por parte de Calderón no ha hecho más que “ensuciar su reputación, buena, en el inicio de su gestión”, ya que sus elementos se han visto involucrados en crímenes en contra de civilies, por un lado, y por el otro no se ha podido combatir que se corrompan por el dinero ofrecido por los narcos.

No existe una llana claridad si lo que se desea es capturar o matar al Chapo Guzmán. En este sentido se puede esperar que el Ejército adopte una actitud  cada vez más reservada y desconfiada ante la administración de los gobiernos estatales, pues el no informar de sus estrategias a los gobernadores, alcaldes, a la Policía Estatal, Municipal y ni si quiera  a la Policía Federal son muestra de ello, haciendo que la población se sumergiera en un cada vez más espeso humo de desinformación.