Porfirio Rubirosa: el último playboy

Porfirio Rubirosa: el último playboy

El latin lover dominicano de los años 30 es reconocido como el primer y más grande playboy de la historia.
27 de noviembre de 2010      por Geo Cruz        Sección Genio

Porfirio Rubi Rubirosa Ariza nació en San Francisco de Macorís, República Dominicana, en 1909. Fue hijo de Pedro Rubirosa –un militar y asesor diplomático dominicano– y de la española María Ariza. Desde pequeño residió varios años en París debido a que su padre fue asignado jefe de la delegación diplomática de Santo Domingo en Francia, por lo que la familia se mudó a la llamada “ciudad de la luz” cuando Rubi tenía seis años de edad, y en donde vivió hasta su adolescencia, creciendo y relacionándose muy de cerca con jóvenes de la alta sociedad parisina, pertenecientes a  la nueva ola bohemia y cosmopolita que acechaba a la Francia de los años veinte. 

A mediados de dicha década, los padres de Rubirosa emigran, esta vez a Londres. Sin embargo, el joven Porfirio, quien estaba por cumplir la mayoría de edad, decide establecerse en la ciudad de Calais, Francia, en donde además de convertirse en un excelente jugador de polo y artista de la conquista, conoce a uno de sus amigos más entrañables que conservó durante el resto de su vida: el príncipe Alí Khan, quien fuera embajador y vicepresidente de las Naciones Unidas a finales de los años 50. 

Pero el mito de Porfirio Rubirosa no comienza a gestarse si no hasta finales de los veinte, al regresar a su natal República Dominicana debido a la avanzada edad de su padre. A consecuencia de ello, el status económico de Rubirosa Ariza se tambalea, por lo que comienza una temprana y corta carrera organizando peleas de boxeo y encuentros de polo para ganar algún dinero. Es en estas andanzas –ya en 1930– cuando conoce al dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, padre de quien sería la primera esposa de sus cinco matrimonios: Flor de Oro Trujillo, con quien se casó en 1932.

Así, es esta relación la que da inicio a su carrera burocrática y lo catapulta a través de distintos puestos como diplomático dominicano: subsecretario de Estado de la Presidencia y de Relaciones exteriores, diputado del Congreso Nacional; embajador de la República Dominicana en Argentina y La Habana, además de dar el gran salto al ser enviado como máximo diplomático en la embajada de París y posteriormente Alemania, aliciente que le sirvió para codearse con las más altas personalidades de la diplomacia y el  jet set europeo de la época.

No obstante, dicha catapulta fue también la causa de su primer divorcio, así como el inicio de su fama de conquistador y mujeriego; la cual se dice, sirvió como inspiración para dar vida al personaje de James Bond. Así, inició una vida legendaria de playboy al casarse y separarse de forma casi continua con una estela de las mujeres más bellas, ricas y afamadas de la época: Danielle Darrieux, Doris Duke, la controversial actriz Zsa Zsa Gabor y Barbara Hutton.

Fue de esta manera que, aprovechándose del poderío y fortuna de sus múltiples mujeres, Rubi  Rubirosa se ganó también el adjetivo de “caza fortunas”, puesto que se hizo de una gran cantidad de dinero, principalmente en los millonarios arreglos de divorcios que obtuvo cada vez que una de sus múltiples relaciones maritales terminaba, sin tener ningún empacho en despilfarrarlo a conciencia con otra larga lista de quienes, se dice, fueron sus amantes: Jayne Mansfield, Verónica Lake, Ava Gardner, Marilyn Monroe, Dolores del Río, Kim Novak, Rita Hayworth, la emperatriz iraní Soraya Esfandiary, e incluso Eva Perón.

Su impresionante sex appeal, así como su gran influencia dentro de  los círculos intelectuales y del espectáculo a nivel internacional, lo llevaron a codearse con la  crema y nata de la sociedad, ganándose  la amistad de  personajes de renombre como: Kennedy, Sinatra, Perón, el rey Faruk, los Rothschild, Truman Capote o Rita Hayworth, entre muchos otros. Pero la fascinante vida de Rubirosa no se centró únicamente en su adicción a las mujeres, sino a muchas otras de sus grandes pasiones; además de político, boxeador y jugador profesional de polo, fue también buscador de tesoros en el Mar Caribe, piloto de bombardero B-25 y piloto de Fórmula 1 para Ferrari. 

Fue precisamente ésta última pasión lo que lo llevó a la muerte, en 1965, tras sufrir un controvertido accidente automovilístico mientras transitaba a gran velocidad en su Ferrari deportivo descapotable a través de la Bois de Boulogne, en Francia, cuando inesperadamente dobló y estrelló el vehículo contra un árbol, perdiendo la vida instantáneamente.