--¿Qué le pasa a Lupita?, preguntaba la gente.

--¿Habrá buenos trancazos?, decían otros.

--¡Los cuatro dan hueva!, razaba el pueblo.

ZzzzzZZzzz.

Desde la producción inicial, los trajes de difunto, las corbatas torcidas y las ojeras de trastornos alimenticios, pudimos darnos cuenta que de ese "debate" no saldría nada bueno.

De pronto ¡flash!, la chica del vestido blanco.

--¿Será un distractor?

--¿Cómo cuanto valdrá contratarla?

--Dicen que es "conejita".

Los minutos pasaron y el soporífero debate nunca llegó al punto de turrón.

Pero eso sí, "la banda" pedía a gritos el regreso de la edecán.

¡Tetas, tetas, tetas!