A finales del siglo pasado la participación ciudadana era una noción focalizada en la jornada electoral y el momento en que las personas acudían a las urnas a emitir su voto y elegir, hasta donde les era posible con libertad, a sus representantes. Posteriormente con la alternancia democrática del año 2000 hubo una explosión en las formas de participar e insertarse cada vez en más espacios de discusión y decisión. El objetivo de esta inercia es llegar a consolidar la gobernanza en la vida pública.  

Pero no podemos dar por hecho que no hayan existido esfuerzos y posiciones de liderazgo naturales y formales que también han buscado mejoras para la sociedad. Un ejemplo de ello, son quienes participan activamente en las mesas directivas vecinales, y que con su labor sientan las bases de mejores comunidades. Es de recocerse ampliamente que bajo la convicción de servir a los demás se asuma esta gran responsabilidad, entendiendo que, si no existe colaboración estrecha entre autoridad y ciudadanía para resolver muchas de las situaciones que a diario se presentan, no habrá recursos o esfuerzos que alcancen para enfrentar estas circunstancias.  

Sin embargo, cuántos de nosotros no llegamos a mencionar: si yo fuera presidente de la colonia haría esto o si yo fuera la presidente seguramente habría actuado de esta otra forma. Pues muchos lo decimos, incluso lo intentamos, pero en realidad las y los ciudadanos que llegan a serlo lidian con una cantidad de responsabilidades que absorben mucho de su tiempo y energía. Además, nadie nace sabiendo qué hacer ante tal nombramiento. La cosa no es nada sencilla. 

De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del primer trimestre de 2020 realizada por el INEGI, en Puebla 26 de cada 100 personas encuestadas manifestaron que el motivo principal que genera conflictos o enfrentamientos son los problemas con vecinos y 5 de cada 10 aseguraron haber tenido al menos un conflicto con sus colindantes. Si tenemos tan alto nivel de confrontación con quienes viven y duermen cerca de nosotros, imaginemos el panorama general.   

Mediante el Programa de Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia liderado por mi compañero Hazael Juárez, en el Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia del Estado de Pueblaofrecemos herramientas a estos liderazgos para fomentar la cultura de prevención del delito y poder detectar y aminorar situaciones de riesgo en barrios, colonias y fraccionamientos de la ciudad de Puebla. El objetivo es incentivar el ejercicio de la participación ciudadana y trazar agendas que vayan encaminadas a la solución de conflictos, haciendo partícipes a los que ahí radican en el planteamiento de soluciones y en su ejercicio.

Principalmente desde el Consejo, nos preocupamos por dotar de información para la prevención de la violencia y que la personas puedan conocer sus distintos tipos y manifestaciones. Ofrecemos y acercamos los programas del CCSJ que resultan en la solución a los huecos de información que existen y que provocan muchas veces que se desconozca el camino correcto para acercarse a las autoridades y gestionar soluciones.

Aprovechamos esta dinámica para fomentar la participación y sostener encuentros con vecinas y vecinos para detectar problemáticas que puedan ser presentadas a las autoridades involucradas mediante la instalación de mesas de trabajo, en las que logran acuerdos y se les da seguimiento de manera formal. 

Nos hemos percatado que, durante la emergencia sanitaria, los liderazgos vecinales juegan un papel fundamental en la distribución de información puntual y la discriminación o rechazo de aquella mal intencionada, esto mediante los chats vecinales y mecanismos de información con los que cuenta cada comunidad. Esta labor es muy importante porque precisamente la desinformación es uno de los grandes riesgos que vulneran la integridad física y la seguridad de las personas en la modalidad de fraudes, extorsiones y robo de información o mediante la difusión de recetas y productos mágicos para prevenir el contagio, por mencionar algunos.  

Al estar permanentemente en contacto con vecinas y vecinos hemos detectado que la economía, la violencia en las familias, y la satisfacción de necesidades básicas se han convertido en las principales preocupaciones en las colonias. Por lo que la empatía y la acción social se convierten en valores indispensables para tratar de resolver todo esto que se está presentando y una forma de prevención desde dentro de la comunidad.  

Actualmente el Programa de Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia atiende a 24 colonias y fraccionamientos en la ciudad de Puebla, entre las que se pueden mencionar Reforma Agua Azul, Gabriel Pastor, Volcanes, San José Mayorazgo, Veracruz, Chulavista, Geovillas del Sur, Universidades, La Hacienda, San Ramón y Alseseca.

Así que no nos resta más que agradecer que haya mujeres y hombres que se involucren y decidan hacer algo por su calle, colonia, ciudad y país, el Consejo se asume como recurso y herramienta para su trabajo, pero los resultados son totalmente suyos. La invitación es a que más personas se sumen a este tipo de esfuerzos para construir entre todas y todos una mejor Puebla.