Este nueve de marzo las mujeres de México han decido no ir a trabajar, no ir a la escuela o hacerse presente en la vida pública, por la violencia de género que han vivido en las últimas tres décadas. Un día antes, el ocho de marzo que es el día de la mujer, van a marchar juntas, van a alzar su voz en un país donde más de 10 mujeres mueren al día de forma violenta. Ausentarse por 24 horas es una forma de llamar la atención, es una manera de decirle a toda la sociedad de que ellas merecen vivir tranquilas y sin miedo a no llegar a casa. La violencia las asecha a diario. Mujeres y niñas, todas unidas defenderán lo que les pertenece: su derecho a ser escuchadas y a ser respetadas.  

México, un país sin mujeres, por un día. La convocatoria ha surgido en redes sociales y ha tenido un impacto mediático que ya alcanzó a toda la nación. El plan es protestar contra la violencia de género, la desigualdad y la cultura del machismo, además de exigir más apoyos a ellas en todas las ramas. La etiqueta #undíasinnosotras llegó a ser tendencia por varios días y las mujeres han reaccionado.  Han decido unirse desde sus trincheras. Desde la ama de casa hasta la abogada y presentadora de noticias, desde la maestra, la alumna y hasta las abuelas y tías. Todas unidas por una misma causa. El apoyo se ha visto desde el nivel empresarial, periódicos, televisoras, corporaciones, y escuelas. No importa el nivel económico ni porque partido se vota. Andrés Manuel López Obrador ha ayudado mucho en dividir al país con los fifis y los neoliberales, con los de arriba y los de abajo. Aquí eso no existe. México ha llegado a un punto de inflexión donde las mujeres han decidido unirse. Esta vez como nunca antes. 

Este 2020 ha sido el año en el que las mujeres se hartaron. Los magnicidios más recientes han motivado a muchas feministas a levantar la voz, a manifestarse afuera de Palacio Nacional donde cada mañana el presidente tiene sus conferencias. Han pintado monumentos e incendiado las redes sociales con consignas que no han dejado de cesar diario. Ya se cansaron. Ya quieren respuestas. Ya no quieren más muertes. Buscan tener paz y oportunidades. Buscan dejar un precedente para futuras generaciones. ¿Qué más tiene que pasar para que esto pare?

Un día sin mujeres según la Concanaco Servytur estima que el paro le costaría a la economía mexicana la friolera de $1,370 millones de dólares. El apoyo se ha visto en todos los niveles: local, estatal y federal. En Ciudad Juárez, Chihuahua, el alcalde al siguiente día de la propuesta dijo que se apoyaría a todas las funcionarias que quisieran apoyar el paro. No se les descontara nada. En bancos hubo correos electrónicos internos que se enviaron y que apoyaban la causa sin especificar si se les pagaría por faltar. En Ciudad de México, que se emplea a 150 mil mujeres, la jefa de Gobierno ya autorizó a que no se les descuente el día a ninguna de las que se unan a la huelga. Esperemos este nueve de marzo no solo quede para la anécdota y si sea el detonante que lleve a acciones concretas para todas las que participen. Ninguna mujer merece ser maltratada ni vivir con el miedo a cuestas. Ya es tiempo. 

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