Una de las promesas de campaña de Andrés Manuel López Obrador fue la de vender el avión presidencial. Muchos lo tomaron como una broma, otros más serios decían que era imposible venderlo porque el presidente no tenía poder alguno sobre bienes del Estado y menos sobre un avión que fue adquirido por Felipe Calderón y recibido, y usado, por Enrique Peña Nieto. Han pasado dos años de esa promesa y sigue siendo tema de conversación. Hoy en día AMLO dice que se va a rifar usando números de la Lotería Nacional y este tema parece que es la distracción a otros temas más importantes como lo es la falta de medicinas, la violencia que azota al país, el robo de combustible, la caravana migrante en el sur, o a no querer atender el llamado de personas que han sufrido la muerte de algún ser querido y que quieren ser escuchados. Este avión presidencial se ha transformado en una distracción.


Con $500 pesos, precios de los "cachitos”, una persona podría ser la o el próximo dueño de un avión que no tiene ni Obama ni Trump. ¿De qué nos sirve la aeronave? Hay personas que han hecho memes diciendo que se lo llevarían a su casa, otros que harían una fiesta emulando el video de Rosalía "Con altura". Algunos más han dicho que lo harían una biblioteca como la de Ecatepec o Ciudad Juárez. El tema es burla dentro y fuera de nuestras fronteras. Este tema ha servido como distractor para temas más relevantes como la falta de medicamentos. Algunos periodistas han presentado casos de familias que tienen que irse incluso fuera del país para ser atendidos y AMLO los descalifica en su habitual conferencia matutina. Nada nuevo bajo el sol.

Este avión presidencial, que se ha negado a usar AMLO, le saldrá caro al pueblo de México. Primero porque fue adquirido con dinero de los impuestos de todos, y ahora con el intento de rifarlo, sería el mismo pueblo quienes lo pagarían a razón de $500 pesos por boleto con lo que se obtendría hasta 3 mil millones de pesos. Las posibilidades de ganárselo son nulas, como infinitas han sido las burlas que ha generado la sola noticia. Y un dato curioso: el día que se filtra un documento oficial donde gobierno federal acepta que son los culpables del desabasto de medicinas, documento filtrado por Carlos Loret, ese mismo día se anuncia como se vería el boleto de la posible rifa. Toda la atención se ha puesto en este tema y López Obrador tiene otro día mas para cambiar las cosas. Para distraernos de nuevo con algo que no tiene que ver con lo que sucede en México.


El uso de la Guardia Nacional para detener migrantes centroamericanos es un tema que evade Obrador. Lo que sucede todos los días en Guanajuato, Tamaulipas, Michoacán y Sinaloa lo cambia por "otros datos". Incluso en días pasados se atrevió a decir que, durante su visita a Ciudad Juárez y a Sonora, la mayor preocupación de los ciudadanos eran los baches en las calles y no la violencia. Hay desabasto de medicinas por culpa del propio Gobierno de la 4T. El Sector Salud está en crisis. La deuda de Pemex sube. El crecimiento económico está en ceros. Muchas cosas están pasando en el país, pero el avión presidencial ocupa la atención que el mismo presidente propicia al posiblemente querer rifarlo sin nadie se atreve a comprarlo. Ya veremos mañana con que otra distracción nos sale AMLO y todo su gabinete que solo le aplaude y que cuando alguien le cuestiona, la mejor salida es la renuncia. La cuarta transformación va, pero ¿A dónde?


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