Durante su campaña electoral, Andrés Manuel López Obrador prometió "abrazos, no balazos" para traer la paz a México luego de años de violencia que ha azotado al país en los últimos tres sexenios. La estrategia, cualquier que sea, ha fallado. Este 2019 a semanas de terminar, será el año más violento desde los tiempos de la Revolución Mexicana de 1910. Cada mañana AMLO en su conferencia habitual evade preguntas, luego sí responde, pero le da muchas vueltas que los mismos reporteros, los de verdad, ya se están cansando de que no responda o de que solo culpe a gobiernos anteriores. Ya se cansaron. Y no son los únicos. 

Esta semana México se volvió a teñir de rojo. Una imagen de mujeres y niños quemados es la nueva ola de violencia que ha enlutado a los mexicanos. Miembros de la familia LeBarón fueron acribillados por el crimen organizado. Esta emboscada ya le dio la vuelta al planeta en horas. Un sobreviviente caminó durante seis horas para pedir ayuda. Los principales noticieros del mundo ponían la nota a ocho columnas. Esta barbarie del crimen organizado es la más terrible de las que hemos sido testigos este año. No quiero imaginar a los familiares como han de estar sufriendo. Los de aquí y los de allá. Tienen doble nacionalidad, mexicana y estadounidense. Son de la comunidad mormona asentada desde hace muchos años en Chihuahua. La estrategia de AMLO aquí queda una vez más de manifiesto que no está funcionando. El presidente insiste en que la prensa aumenta de proporción estos datos, pero ahí están. Y las imágenes también. Son terribles hasta de describir.

Desde 2006 hasta el 2018, es decir los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, los grupos del crimen organizado han matado a unas 150. 000 personas, según un informe del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos. Solo 2019 superara a todos los años anteriores. El reciente ataque a la familia LeBarón en un poblado de Sonora, muy cerca de Chihuahua, dejó en total un saldo de tres madres y seis de sus hijos muertos. Un adolescente de nombre Devin junto con cinco niños pudieron sobrevivir huyendo por la zona serrana hasta llegar a un lugar a pedir ayuda. El crimen organizado no ha dejado de trabajar como lo viene haciendo desde hace años. Las practicas de intimidación, odio y muerte siguen impunes en muchas partes de México. Abrazos, no balazos, no funciona. Urge un nuevo plan. Una nueva estrategia. Buscar ayuda de fuera de ser necesario. 

Lo sucedió con la familia LeBarón exhibe al presidente AMLO ante el mundo. Recién sucedido esto, Donald Trump ofreció ayudar al gobierno de Morena para hacer frente a los carteles de la droga. AMLO solo dijo que gracias, pero que es asunto de ellos. Este caso se une al de Ovidio Guzmán, hijo de El Chapo, que tras cometer disturbios en distintas zonas de Culiacán fue liberado por el gobierno argumentando que se quería proteger a la población. El crimen organizado se están dando cuenta que tienen más libertades que antes. ¿O será que siempre ha sido así? Se están dejando ver más que antes. López Obrador ya no puede estar culpando a los gobiernos anteriores o estar buscando quien lo ataca por Twitter. Hay prioridades que se necesitan atender. La seguridad sin lugar a dudas una de ellas. 

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