La muerte es un pensamiento recurrente cuando creemos que se encuentra cerca. De hecho, nadie desea morir, al contrario, deseamos ser eternos. Hay personas que están destinadas a ser recordadas por siempre. Muchas de ellas gracias a su legado en cualquiera ámbito en el que hayan destacado, donde aportaron tanto que será imposible no pensar en ellos. Este es el caso del cantante mexicano José José quien murió a los 71 años en la ciudad de Miami, Florida. Una voz privilegiada, un cantante muy querido. México y Latinoamérica lloran su partida sabiendo que en su música podrá ser recordado diariamente.

El conocido Príncipe de la Canción nació el 17 de febrero de 1948 en una cuna rodeada de artistas: su madre tocaba el piano, su padre fue tenor de ópera. Sin lugar a dudas ellos fueron la piedra angular de su formación. Su padre le decía que escuchara solo música clásica, pero su estilo lo definió con varios ritmos destacando sobretodo la balada que fue de inspiración para muchos cantantes en este ámbito. En 1965 tuvo su disco debut, la calidad romántica fue parte esencial, pero fue hasta el Festival OTI de 1970 que dejó a todos con la boca abierta al cantar "El Triste", al terminar la ovación fue estruendosa, no ganó el festival, pero su nombre ya estaba escrito y su futuro trazado. Más de medio siglo de carrera, premios a diestra y siniestra, canciones que varias generaciones han bailado, cantado, enamorado, velado, y todo lo que se le agregue. José José era parte de la banda sonora de la vida de muchos que tuvimos la fortuna de escucharlo. Una música que sigue vigente con el paso de los años. Un cantante de esos que se dan cada 50 años y que tuvimos la fortuna de que haya nacido en México.

En marzo de 2017 el cantante de temas como "Me basta", "Preso" y "La nave del olvido" apareció en un video que se dejó ver en redes sociales, en el comunicó a sus fans que le habían detectado un pequeño tumor de páncreas, por lo que tendría que someterse a un tratamiento médico. Desde entonces poco se le vio. Incluso su hija menor decidió, junto con su última esposa, que lo mejor era que dejara México para radicar de forma definitiva en Estados Unidos. Específicamente en Miami. Los problemas familiares no se han hecho esperar con su muerte, lamentable para un cantante de esta categoría en la que todo debería de fluir sin problema alguno. Así fue su vida, entre altos y bajos, pero con su música al servicio de los que lo quisieran escuchar una y otra vez. Sus baladas estremecedoras jamás han dejado de sonar en la radio, en alguna fiesta o en algún mercado. José José es parte del ADN de cualquier lugar en el que se hable español y más allá porque sus temas fueron traducidos a otros idiomas. Eso sí, jamás con el alcance romántico que tiene nuestro idioma. 

José José, el ruiseñor de la canción romántica. Siempre lucio vestido de gala y con una sonrisa a cuestas a pesar de sus problemas. A pesar de su lucha contra el alcohol. El artista superaba todo eso. Él como artista buscaba ofrecer lo mejor, los fans respetaban su vida privada. José José ocupará siempre un sitio de honor entre quienes nunca han dejado de escucharlo y entre los que lo descubrirán con el paso del tiempo. La muerte no impedirá que el príncipe de la canción sea eterno. Él pedía un aplauso para el amor, yo pido un aplauso para el artista, para el padre de familia, para el mexicano universal al que Frank Sinatra admiraba, al que siempre se dejó abrazar para la foto, el que triunfó con una voz irrepetible. Murió el príncipe, pero nació la leyenda. Ahora nos toca a todos recordarlo siempre. Cantar sus éxitos y ver sus videos que en repetición en Youtube, escucharlo en el coche, ponerlo en las bohemias interminables de un viernes por la noche. Nadie ocupará su lugar. 

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