El considerado pulmón del mundo, la enorme extensiòn selvatica del Amazonas, proveedor del oxigeno que abastece a gran parte de la humanidad, se extingue con incendios forestales extrañamente surgidos, donde no se descartan que acciones criminales los hayan provocado para exterminio de tribus que habitan desde tiempos remotos, y que hoy, sus caciques acusan presiones y actos criminales del gobierno, asegurando que han llegado a masacrar a los bosquimanos hasta sus aldeas y dispararles matando hombres, mujeres y niños para quedarse con sus tierras.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, por decirlo suavemente, ha tenido una actuaciòn despreocupada y se sospecha que descuidó los controles ambientales.

Mejor, los lìderes mundiales del grupo G-7 se han interesado en coordinar ayuda ofreciendo incialmente, 20 millones de dólares para combatir el fuego .

Del grupo, ha destacado el presidente francés, Emmanuel Macron, que indignado por la pasividad de Bolsonaro lo culpó de mentiroso por sus afirmaciones de que realiza importantes esfuerzos que calificó de inùtiles contra el fuego, asegurando que se extinguirá solo.

A la oferta de ayuda internacional ofrecida por el grupo G-7, Bolsonaro, en una actitud ilógica y de vanidad, ha asegurado que si el francés no le pide disculpas por "haberlo ofendido", no aceptará la ayuda ofrecida, además afirma que tiene el interés de quedarse con la tierra.

Bolsonaro deberìa anteponer el interés de ayuda y no actuar como damisela ofendida, pues parece importarle más su persona que su país y el daño ecológico para todo el mundo.