El tema entre Ciudad Juarez, Chihuahua y El Paso, Texas, sigue siendo la masacre perpetrada por Patrick Crusius. Un joven de 21 años que viajó desde Dallas, Texas para cometer el peor tiroteo jamás registrado en la metrópoli. De este lamentable suceso han salido varias historias que se van compartiendo de boca en boca y en redes sociales. 

Una historia de aquel sábado negro en el área de Cielo Vista es la de dos amigas que decidieron ir de compras muy temprano. Su plan era: ir a desayunar, después ir a Sam's y Walmart, ambos lugares están uno junto del otro, pero no decidían a cuál ir primero. Se decidieron por Sam's. Cuando ya van a pagar sus compras, un mar de gente entró por las puertas. Hay confusión entre las amigas del porqué de la estampida. La cajera saca su celular y comienza a grabar porque también le entró la duda. Ellas se quedan mirando y no saben qué hacer. Una voz se escucha gritar "todos para atrás" (en inglés y en español). La cajera les dice que obedezcan y ahí dejen su mercancía. No alcanzaron a pagar. Y el ambiente de incertidumbre se comenzó a sentir. Personas comenzaron a sacar sus celulares para saber que pasaba. Alguien empieza a decir: "hay una balacera afuera en el estacionamiento". Y alguien más agrega: "Dicen que hay múltiples tiradores". Ambas se ponen nerviosas. Una se siente mal, se le bajó la presión. Se sientan en el piso. Hay angustia en ese lugar. Empleados reparten botellas de aguas y piden que se mantengan en calma.

Del otro lado la historia es aterradora. Una persona armada dispara a quien se le ponga en el camino. Walmart se vuelve un campo de guerra. Este joven anglosajon no tiene piedad. No importa si son niños, jóvenes o adultos. Va por todos. Si parecen mexicanos, mejor para él. 22 personas son el blanco mortal. 25 personas son heridas. Una familia tiene prisa por llegar a ese Walmart pero no se levantaron temprano para hacer la fila desde Ciudad Juárez. Una pareja va rumbo al aeropuerto a recoger a su hija, la esposa se baja rápido para comprar unas cosas, él se queda en el coche. Esa fue la última vez que hablarían. Una mujer pidió una cita para que le cambiaran las llantas de su automóvil, le cambiaron la cita de las 10:30 am para la 1:00 pm. Una pareja decidió ir a la tienda para comprar artículos para una fiesta. La fiesta nunca se pudo celebrar, ambos perecieron. Y así las historias de quienes no llegaron, de quienes si llegaron y sobrevivieron y de quienes ya no la pudieron contar. Ambiente hostil de sangre, dudas y lágrimas.

En Sam's la información fluye sobre lo que pasa a metros de distancia. Nadie puede salir, fue la orden. Una mujer vestida con Nigab, es decir, con el rostro cubierto con un velo en el que solo se le pueden ver los ojos, inquieta a la mayoría de las personas que son mexicanas o mexicoamericanas. Han escuchado o visto historias de lo que sucede en el Medio Oriente que creen que ahí puede pasar lo mismo. Unos a otros se murmuran que puede traer una bomba. Nadie se le acerca y hasta se alejan. La persona nada tenía que ver con el tirador. Nunca fue una amenaza. Después de cuatro horas les dicen que pueden salir, nadie puede sacar mercancía. Las dos amigas se van con las manos vacías, pero intactas físicamente. En esa tienda todos salieron ilesos, a unos metros la historia fue distinta. Tomó poco tiempo para terminar con familias. Ya nada fue igual.

Las historias se seguirán contando por mucho tiempo. La frontera no es la misma. En Ciudad Juárez, el 31 de enero de 2010 hubo una masacre en el área de Villas Salvárcar. Hubo 16 muertos y 12 heridos. Aquí la mayoría eran estudiantes. Era cuando el clima de violencia imperaba y curiosamente en El Paso fue un año "muy tranquilo" en el que solo se registraron cinco asesinatos. El Paso no está acostumbrado a este tipo de masacres. Cuando la noticia se difundió había mucha incredulidad. La noticia resultó ser cierta. Ahora ambas ciudades se han hermanado más. Nada nuevo para dos ciudades que se conocen desde 1850.

Twitter, Instagram, Snapchat, Periscope: @sabio28