La mayoría de los actuales diputados locales son unos perezosos y eso lo reflejan claramente el día que tienen reuniones plenarias, pues en promedio sólo trabajan tres horas y media, pues mañosamente deciden cortar la sesión cuando son las 3 de la tarde para irse a comer o echarse un taquito en lugar de seguir trabajando. 

Y es que cuando el reloj marca las 15:00 horas, el Reglamento Interior obliga al presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, preguntar a sus compañeros si continúan la sesión o deciden dejarla hasta ahí; los holgazanes siempre se imponen y las sesiones se pasan para otro día.

La LX Legislatura es la primera después de muchas legislaturas que a las tres de la tarde ya está cerrando sus puertas, las anteriores se habían caracterizado por seguirse derecho, incluso hasta caída la noche, pues tenían el fiel compromiso de darle curso a todos los puntos asentados en el Orden del Día.

Son pocos los que siempre levantan la mano para pedir que las sesiones nos e interrumpan, hemos visto por ejemplo a Rocío García Olmedo, Liliana Luna Aguirre, Gerardo Islas Maldonado y de vez en cuando al panista Oswaldo Jiménez López; los demás antes de dar las tres de la tarde ya comienzan a ver sus relojes y a guardar sus cosas como si estuvieran en la escuelita.

Estos diputados, como Cristina Tello Rosas, Valentín Medel Hernández, José Juan Espinosa Torres, Bárbara Morán Añorve, Miguel Trujillo de Ita, Uruviel González Vieyra y Arturo de Rosas Cuevas, siempre tienen mucha prisa de salir del edificio legislativo y son ellos quienes votan para terminar con la sesión de cada miércoles.

Pero hay una buena noticia para la mayoría de ellos, ya vienen las vacaciones, el próximo lunes 15 de julio concluye el periodo ordinario y habrá un breve receso que no los obligaría a ir a la sede del Poder Legislativo. Los que tienen distrito, tendrán que recorrerlo, si es que no les da flojera; los plurinominales podrán echarse a la hamaca y desde ahí ver lo que hay en las redes sociales.