La cuarta transformación de Andrés Manuel López Obrador será más complicada de lo que parece. En promedio, un funcionario del gabinete de AMLO ha renunciado por mes. Van siete meses que recientemente festejó el presidente en la explanada del Zócalo capitalino y van siete renuncias. Es decir, si fuera un equipo de futbol ya no tendrían la posibilidad de terminar el partido.


La dimisión más reciente es la que más ruido ha hecho. Se trata de Carlos Urzúa de Hacienda. Quien parecía el hombre cercano al presidente ha presentado una carta de renuncia, solo aguantó siete meses en el cargo. Él fue quien controlaba los mercados después de cancelar el aeropuerto de Texcoco, él era quien en materia hacendaria destinaba los dineros del presupuesto. Quizá se dio cuenta que las cosas no eran como parecían. La distribución del erario público lo han querido hacer equitativo, pero cuando muchos cuestionábamos de donde saldría tanto dinero, Urzúa decía que, si habría y hasta para hacer un aeropuerto en Santa Lucía, un Tren Maya y hasta dar becas a diestra y siniestra. Él era el escudo de AMLO cuando los ataques apuntaban a las finanzas de la nación.


En marzo pasado y en entrevista para el periódico El País de España, Carlos Urzúa así se expresaba de Pemex, la carta fuerte de la economía mexicana: "Es una empresa que tiene problemas financieros a corto plazo. Pero también creo que tiene un gran futuro, sin exagerar. Hay nuevos yacimientos muy importantes de crudo relativamente fáciles de extraer y varias cosas que puede hacer a medio plazo. Pero en el muy corto plazo Pemex tiene una deuda excesiva, muy grande [de hecho es la petrolera más endeudada del mundo] y eso puede hacer que tenga problemas en el refinanciamiento en los próximos meses e incrementar a la percepción de riesgo por parte de todos los inversionistas. Es un reto buscar la manera de ayudar a Pemex." Y pues ya no lo ayudará más tras su renuncia.


El 14 de junio Tonatiuh Guillén renunció al Instituto Nacional de Migración.
El 25 de mayo, Josefa González-Blanco Ortiz Mena renunció a la secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales. El 21 de mayo renunció Germán Martínez a la Dirección General del Instituto Mexicano del Seguro Social. El 15 de mayo Patricia Bugarín dejo su cargo de subsecretaria de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. El 12 de abril el subsecretario Simón Levy presentó su renuncia de Planeación y Política Turísticas. El 16 de febrero la responsable del Programa de Estancias Infantiles, Clara Torres Armendáriz renunció a su cargo al no estar de acuerdo con el presidente con los planes que tenía para las estancias infantiles. Son seis renuncias, más la de Carlos Urzúa suman siete en siete meses de gobierno.


Y cada mañana que le pregunta a López Obrador como van las cosas en el país, el presidente solo dice que todo va bien, "requetebién". Nadie quiere que le vaya mal a México, soy el primero en apuntarme en la fila de los que desean éxito a todo lo que se haga por el bien del país, pero si no se tienen a las personas adecuadas en sus cargos, más personas estarán renunciando. Más miembros del gabinete no estarán de acuerdo en cómo la cuarta transformación lleva su curso. Parece que vamos cuesta arriba y el peso cada día se hace insostenible. Hay tiempo de rectificar. Incluso obras que han quedado suspendidas se pueden retomar, mandar una señal de que México si puede ser confiable. Hay tiempo, van solo siete meses.


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