Nostalgia, racismo o dinero, son algunos temas puestos en el centro del debate que desencadenó la elección de la actriz que protagonizará el live action de “La sirenita”. Hasta el momento cada una de las versiones que Disney había sacado de sus cuentos clásicos tenían similitudes físicas con los personajes, ahora el cambio es notorio, en vez de la princesa blanca y pelirroja, ahora la protagonista será de descendencia afroamericana, el resto de rasgos físicos y atributos de la nueva sirenita sólo se conocerá cuando ya se haya promocionado la película.

¿Por qué la sirenita generó tal debate? Primero porque el cambio de personaje sacó a relucir el racismo de muchos, en otros casos quizás fue la nostalgia de aferrarse a un personaje de su infancia, pero también hizo evidente que la igualdad en muchos casos no existe porque durante años crecimos con estereotipos que se consideraban normales y peor aún, seguimos creyendo que está bien mantenerlos.

Sin embargo el debate puede tornarse más profundo, hubo quien alegó una inclusión forzada, me incluyo entre los participantes, debido a que se trata de volver a un personaje originalmente blanco en uno de color, para que las minorías se sientan incluidas lo cual no está mal. El verdadero problema para mí está en la falta de creación de historias originales y representativas de cada uno de los públicos, ¿cuántos años esperamos para ver a México representado en una película de la compañía más vista? ¿Cuántos años esperaron las distintas minorías para verse representados en pantalla?, esa es la justificación para el cambio del protagónico en el nuevo live action, los protagonistas no siempre deben ser los mismos, es urgente dar lugar a la variedad y dejar de lado la idea de que sólo lo blanco es bello.

La verdad es que en la actualidad las empresas han descubiertos que hay temas que deben ser tratados y aplaudo que han cambiado a las damiselas en apuro por princesas guerreras que desafían los estándares, lo mismo ocurre ahora, dan la oportunidad  a otras personas de verse representadas en una adaptación, es ver sus rasgos y atributos físicos en un personaje que también fue parte de su infancia o con el que crecerán nuevas generaciones creyendo que no importa su origen racial, tendrán las mismas oportunidades.

Es evidente que dentro de muchos existe un racismo arraigado, el cual seguimos considerando que no es tal, pero seguimos empeñados en creer que ciertos atributos físicos hacen mejor a unos de otros. Suena ilógico que una nueva versión de una película generara tanto debate, para algunos es hasta irracional dar tanta atención a los rasgos de un personaje que en su originalidad no existe y aunado al debate llegó la burla y parodia de las múltiples versiones que se podrían hacer de esta y otras películas.

Quizás tengamos que partir desde el análisis de la inclusión, ¿Qué es incluir realmente? Si entendemos inclusión sólo como una adición, quizás entonces por eso creemos que todos debemos encajar dónde sea, cuando en realidad la inclusión es reconocer la valía y atributos propios, las cuales nos distinguen de los demás y que en conjunto conforman una valiosa diversidad. La inclusión es saber que cada uno de acuerdo a sus características tiene distintas necesidades y ser capaces de proveerlas. La inclusión busca que todos seamos “parte de” sin dejar de reconocer las individualidades.

Partiendo de la definición anterior quizás debamos considerar un poco de la postura de la escritora Nnedi Okorafor quien en su momento dijo que la creación de un Batman de otro origen racial era una tontería, pues era caer en el estereotipo de transformar a personajes blancos en otras razas, recordándonos siempre que en realidad eran blancos, para ella lo verdaderamente necesario es crear a personajes donde las costumbres originales de cada grupo se resalten, he ahí la verdadera inclusión, tener más historias como Black Panter, Pocahontas, La princesa y el Sapo. Historias dónde se den a conocer otras culturas y entendamos más de las diferencias, no aquellas de carácter occidental donde sólo se cambia al personaje, buscando que este encaje en una cultura distinta a la suya.

En lo personal creía que Disney haría otro live action como los anteriores, su elección me agrada y disgusta por igual, porque no deja de tener una finalidad lucrativa, al tiempo que rompe esquemas que sin duda ayudarán a otras generaciones a dejar de definir a un personaje por su color de piel y no por sus historias. De momento cada quien defina cuál es la mejor postura y nuevas formas de romper estándares. En lugar de juzgar si la sirenita será una u otra, juzguemos nuestras acciones y hagamos un examen de consciencia de cómo ser una mejor sociedad donde la inclusión y la igualdad sean una realidad.

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