Donald Trump amenazó a México con subir las tarifas arancelarias a todo lo que exportaba si no se encargaba de dos asuntos: el cruce de migrantes y el cruce de drogas. La amenaza fue lanzada desde Twitter y prendió todas las alarmas. El canciller Marcelo Ebrard fue hacer el trabajo de negociar la cancelación de hasta el 25% de aranceles que hubiera causado una crisis económica de esas que México no vive desde diciembre de 1994. El viernes siete de junio se anuncia con bombos y platillos que se logró un acuerdo con el gobierno de los Estados Unidos, pero sin dar detalles. Esos llegarían después. Y como si fuera un maestro, Estados Unidos le dio a México 45 días para mostrar que pueden hacer su tarea o la amenaza arancelaria si tendría efecto.  

Los detalles se han dado a cuenta gotas, Trump parece dar más información a los medios estadounidenses que Ebrard en la mañanera de López Obrador o en algunos noticieros donde trata de explicar de qué se habló en Washington DC. Esto no parece ser un asunto consolidado. La vuelta al mundo en 45 días parece una hazaña titánica a la que Ebrard suena en ocasiones convencido, pero en otras da señales de dudas ya que no solo dependerá de nuestro país sino de los de Centroamérica que han dejado solo a México contra el poderío de nuestros vecinos del norte. El Gobierno de AMLO al inicio de su sexenio clamaba que todos los migrantes eran bienvenidos, hoy la historia es otra, Estados Unidos desea que México sea su patio trasero, su sala de espera para todos esos migrantes que llegan por miles a California o Texas tratando de pedir asilo y así buscar un mejor estilo de vida.  

Marcelo Ebrard y comitiva fue recibido por el vicepresidente Mike Pence con unos números duros: 144 mil inmigrantes cruzaron a Estados Unidos en el mes de mayo. No se pudo aplicar la frase emblemática de AMLO de "yo tengo otros datos"Hay un documento en el que se detalla todo lo que se habló en la Casa Blanca. Entre otras cosas el compromiso de México, y que ayudó a cancelar aumentar las tarifas de exportación, es la de que la aun en gestación Guardia Nacional sería desplegada por el sur del país. Una frontera que por años ha estado descuidada, instalaciones arcaicas y que muchas veces no hay registro de quienes entran y a donde van. "No podemos tener transitando a 600 mil personas y no saber cómo se llaman. Vamos a pedirles que se registren y vamos a decirles que opciones hay", admitió el canciller. Las cartas han cambiado. Ahora será más difícil cruzar por México ya que el presidente estadounidense ha decidido que el muro que tanto anhelaba iniciará en el sur: en Chiapas. 

Donald Trump quería un muro y con este acuerdo de cooperación forzado, es México el gran muro para evitar que migrantes de Guatemala, El Salvador y Honduras lleguen a la Unión Americana. Trump ahora alaba a Obrador por prometer desplegar 6000 elementos de la Guardia Nacional y que es México quien pagará por esos gastos. El objetivo primordial mexicano es el de separar la migración de los asuntos comerciales. Sobre la amenaza del 5% que Trump quería imponer a los productos nacionales, el canciller mexicano apuntó: "Se ha alejado el peligro". Aunque Trump dice lo contrario, ya que si no se detiene la migración en masa en 90 días las tarifas se aplicaran. Los primeros 45 días serán clave para analizar los avances. Habrá un plan de desarrollo integral para Centroamérica y así evitar que los habitantes de esa región no quieran emigrar por pobreza ya que habrá empleos. México trabaja contra reloj. Se detuvieron los aranceles, pero con Trump nunca se sabe, la amenaza sigue latente. Los 45 días que consiguió Marcelo Ebrard son pocos y los migrantes muchos. El presidente estadounidense se encuentra contento, México preocupado y trabajando. El festejo en Tijuana del pasado ocho de junio más bien parecía un mitin de campaña, pero no hay mucho por festejar porque la moneda sigue en el aire. 

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