El diputado José Juan Espinosa Torres no quiere dejar de ser el centro de atención del universo. Una vez que por obvias razones ya no puede atacar a Rafael Moreno Valle y a su esposa Martha Erika Alonso Hidalgo, ya encontró a su nuevo villano favorito, pues en alguien tiene que descargar todas sus frustraciones y enojos.

Este legislador, que se ha caracterizado por ser visceral e incongruente, ahora no suelta a Fernando Manzanilla Prieto, titular de la Secretaría General de Gobierno del Estado de Puebla. Lo ve hasta en la sopa. 

A él culpa de todo. Si tarda mucho el semáforo en cambiar a luz verde, él tiene la culpa. Si no llueve, él tiene la culpa. Si no le hacen el desayuno, él tiene la culpa. Si no llega a tiempo, él tiene la culpa. Si se le acaba el agua del baño, él tiene la culpa. Si se metió una mosca a su camioneta, él tiene la culpa.

Está más que claro que José Juan Espinosa quiere limpiar sus cuentas públicas como presidente municipal de San Pedro Cholula, ese es su único interés, pues recientemente el Congreso del Estado aprobó en su contra el inicio de un proceso administrativo de determinación de responsabilidades porque se detectó malversación de recursos públicos, por más de 30 millones de pesos, durante un año (2015) de su gobierno municipal.

Lo que debería hacer este diputado, es hacer gala del partido que lo postuló a la diputación local (PT) y ponerse a trabajar en temas que realmente necesiten al menos las familias de su distrito, pues eso es lo que menos ha hecho en los últimos ocho meses.

Y también estamos esperando a que José Juan Espinosa acredite públicamente que ya tomó un curso o taller de sensibilización para tratar bien a las mujeres, pues hace unas semanas la autoridad electoral le ordenó ello una vez que se corroboró que el año pasado violentó a la representante del PRI ante el Instituto Electoral del Estado.