A muchos años de distancia sigue vigente la pregunta ¿Qué nos pasa?, que planteaba el actor Héctor Suárez con sus distintos personajes al mostrar la realidad de la sociedad mexicana en el programa televisivo con el mismo nombre.

Era 1986 cuando se criticaba la falta de valores, la corrupción de los políticos, la indiferencia y otros aspectos de la vida cotidiana que causaban escozor.

Hoy en 2019, la misma pregunta sigue más vigente que nunca, sí, más vigente que nunca.

¿Qué nos pasa?

La única diferencia de lo que pasaba ayer con lo que sucede hoy, es que casi todo es captado y difundido en las redes sociales.

Si alguien comete un error, el estado, el país o el mundo lo sabe, dependiendo qué tan grave fue.

Hoy cualquier suceso, bueno o malo, se conoce a la velocidad de la luz.

Los villanos son crucificados y los héroes alabados.

Los teléfonos celulares captan injusticias, actos de prepotencia, agresiones, situaciones peligrosas, momentos gloriosos, accidentes y muchas cosas más que reflejan la realidad actual.

La semana pasada en estas rede sociales se difundió un par de videos que desenmascararon al párroco de La Concordia, en Puebla.

El primer video lo exhibiendo siendo prepotente y hasta retador con un grupo de personas, incluidas mujeres, que le reclamaban responder a la lesión que había causado tras atropellar a una joven en pleno Centro Histórico.

El padre mostró lo que realmente es.

La Arquidiócesis de Puebla trató de defenderlo al emitir un comunicado en el que justifica la acción del sacerdote, señalando que respondió así porque estaba asustado y nervioso por lo sucedido.

En ningún momento al religioso se vio así, sino todo lo contrario, incluso hasta agresivo.

Pero quién iba a pensar que el padre ha sido protagonista de otros momentos vergonzosos.

Días después de ese polémico e indignamente video, una jovencita utilizó su Facebook para denunciar al mismo padre por protagonizar una conducta similar; difundió el video que confirmó su señalamiento.

Fue el año pasado cuando para su mala suerte el sacerdote le pegó a su carro y al reclamarle que pagara los daños, el religioso se indignó y le aventó un billete de 100 pesos para luego huir de la escena.

Mientras redactaba estas líneas, corría la declaración del Arzobispo de Puebla Víctor Sánchez Espinosa, quien tras oficiar su misa dominical daba a conocer que el sacerdote había sido suspendido por su mala conducta.

Ahora sabemos que se llama Celestino Mora.

Que Dios lo ayude a recapacitar en este mundo donde él debería poner el ejemplo de ser una buena persona, pero no es así.

¿Qué le pasa?