Para los que no entienden de tecnología y apenas están aprendiendo a usar su celular y las aplicaciones básicas como Facebook, Twitter e Instagram; el futuro de las redes sociales va a cambiar. 

Resulta que existe descontento por que 2018 fue un año en donde las redes sociales estuvieron llenas de desconfianza por la inundación de fake news, anzuelos para clicks en publicidad barata, uso de granjas de bots para alterar la opinión pública y uso indebido de datos personales. 

Lo que los usuarios piden es que sus redes sociales cuiden su identidad, su información financiera, conocer quién puede acceder a sus datos y con qué propósito. Claro que nos encanta que las aplicaciones sean fáciles de usar, bonitas y rápidas.  

Pero lo que ha tomado más relevancia es la responsabilidad o accountability de quien publica; que los trolls no se puedan esconder, que no existan granjas de bots, que se pueda rastrear el origen de las fake news. Porque ahora vivimos desconfiando de las redes sociales. 

Y también existe otra historia, la relación entre los publicistas y creadores de contenido en redes sociales. Ellos buscan un espacio con menores intermediarios que acepte pagos directos o propinas de fans o tener mayor control y mayores ganancias sobre su contenido. 

Aunque no se ve que las grandes redes sociales sobre internet vayan a desaparecer pronto, nuevas plataformas basadas en blockchain (eso es una nueva estructura de almacenamiento de datos que distribuye la información en bloques) y con pagos en criptomonedas están surgiendo y se están desarrollando mientras lees esto. Algunas de las más notorias son Howdoo, PROPS Project, onG.socialIndorseSapienSteemit, y Sola. 

Falta mucho camino por recorrer, pero las modas cambian en instantes y sin acordarnos bien bien cómo pasó dejamos de usar ICQ, el Messenger de Outlook, las blackberry y ahora muchos tenemos Facebook, Twitter, o Instagram. De la misma manera, el esquema de trabajo de estas redes sociales se está volviendo obsoleto (¿y riesgoso?) y requiere evolucionar.  

Esto importa, porque la manipulación que existe en las redes sociales en muchos países como Ucrania es sumamente peligrosa. El valor que le damos a la información verdadera, verificada y auténtica es mucho mayor. La demanda por contenidos democráticos y libres tiene mayor peso en las sociedades modernas. 

En el futuro, las redes sociales nos van a obligar a tomar muchas más decisiones que ahora ni nos damos cuenta de que tomamos. En México nos da pavor que nuestra información sea usada para secuestros y extorciones. En otras partes del mundo la discusión es que nuestra información sea usada para manipular nuestras preferencias y opiniones políticas. Y en la parte más básica, también existe preocupación de que los mercadólogos usen esa información para vendernos cosas de una forma que ni nosotros sabemos que nos gusta.  

La discusión sobre el uso de nuestra información va en aumento, y los movimientos para protegernos también. El desarrollo de nuevas plataformas basadas en blockchain es una respuesta, porque en ninguna parte del mundo han logrado desde el gobierno proteger a sus ciudadanos.